**ANGELA** Él soltó un gruñido que pretendía ser una risa. —Asegúrate de hacerlo rápido. No tengo tiempo para cargar con peso muerto, y menos ahora que los Corbone están jugando sucio. En cuanto el coche se detuvo frente a la escalinata de la mansión, no esperé a que el Sombra me abriera la puerta. Salí casi en un tropiezo, ignorando los llamados de mi padre, que quería seguir interrogándome sobre los informes de gerencia. Crucé el vestíbulo como si me persiguiera el mismo diablo, subiendo las escaleras de dos en dos, con el sonido de mis tacones resonando en el mármol como disparos. Entré en mi habitación y cerré la puerta de un golpe, echando el seguro con manos temblorosas. Me apoyé contra la madera, dejando que mi cuerpo se deslizara hasta quedar sentada en el suelo, con el rost

