Cerré la puerta de mi habitación corriéndola con el pie y me descolgué la mochila para luego lanzarla sobre la cama. Solté un sonoro e insatisfecho suspiro, quitándome la chaqueta azul marino del instituto para dejarla caer en el piso. Tomé el nudo de mi corbata y comencé a desanudarlo lentamente, con toda la pereza que tenía encima. -Si vas a quitarte toda la ropa, avísame y traigo la cámara de fotos-murmuró una voz ronca y adormilada desde la ventana. Giré la cabeza y me encontré con un Theo apoyado tranquilamente contra el marco de su ventana. Por su expresión, parecía no querer provocarme con tal comentario. Tenía el cabello despeinado (la parte de atrás totalmente parada en puntas), los ojos levemente hinchados y apoyaba la barbilla en su mano; como si solo estuviera ahí, casu

