*Lyss* Sierra tomó mi mano con fuerza, envolviéndola con seguridad, transmitiéndome coraje con ese simple gesto. Comenzó a correr rápidamente y sentí cómo el aire frío golpeaba mi rostro, agitando mi cabello mientras nos abríamos paso por las calles estrechas y oscuras. Los demás Sylvaran nos rodeaban protectores, moviéndose con una cautelosa ligereza, como sombras silenciosas que se deslizan sin ser detectadas. Mis sentidos estaban alerta; cada ruido lejano, cada crujido bajo nuestros pies, incrementaba la tensión que se acumulaba en mi pecho. Estábamos cerca del límite de los muros del castillo, donde las protecciones mágicas comenzaban a perderse, creando una brecha de vulnerabilidad que debíamos aprovechar. Sin embargo, justo antes de alcanzar nuestra meta, un guardia apareció repen

