Algunos compañeros y sanitarios no han aguantado el recuerdo de ver morir a una persona entre sus manos o a su cargo, y han dejado la profesión a pesar de ser lo que siempre han querido hacer. Llevados por la idea de salvar vidas se adentraron en una carrera que los lleva a experimentar una de las situaciones más controvertidas e inquietantes, asumir que somos finitos y tenemos que acabar algún día. A diferencia de los lugares como el que estoy visitando, una ciudad de piedra, con unos muros de gran grosor y unas torretas muy altas desde donde divisar a los posibles enemigos. Lugares como estos dan consuelo y alivio a la limitada naturaleza del hombre, pensar que se pueden construir edificios que duren cientos de años es como dejar un legado que sabes te sucederá y estará ahí cuando tú h

