Las tardes en la mansión Cross son un desfile de tensiones y rutinas varios días después del incidente entre Fiona y Lex. Fiona limpia con eficacia y discreción, cuidando que cada rincón estuviera impecable, cocina las comidas favoritas de Lex y mantiene todo en orden, mientras su hermano menor, Mateo, exploraba el lugar con la curiosidad propia de un niño de seis años. Fiona había sido muy clara con él: “No molestes a nadie, Mateo. Este lugar no es nuestro hogar, es nuestro trabajo, si ves a Lex con educación lo saludas y si llega a algún área donde estás educadamente muevete y déjalo solo en el espacio, el es maniático con la tranquilidad.” Pero Mateo, inquieto y lleno de preguntas, no podía resistirse a la majestuosidad de la mansión. El niño había observado a Lex Cross desde lejos

