Estábamos en la tienda de vestidos de novia eligiendo uno para Fanny, la hermana de Wilden. Se casa pronto y quiere elegir el vestido de novia perfecto. Habíamos pasado todo el día en eso; Fanny es muy indecisa a la hora de elegir. Por suerte, llegó uno que al fin le encantó. Qué alivio. La señora Sara también estaba con nosotras y me preguntaba sobre Peter y cómo me había ido todo este tiempo. Fue una plática normal. Desde que Wilden se fue a un viaje de negocios la semana pasada, ellas han estado pendientes de mí; sé que Wilden se los ha pedido. —Me dio gusto platicar contigo —me dice Sara—. Espero que la próxima cena sea en nuestra casa, te esperamos. —Está bien. —Nos vemos, ex cuñis —me dice Fanny, guiñándome un ojo. Admito que me hace mucha falta Wilden, aunque sea para que me est

