DÍAS DESPUÉS Regresar a esta casa me trae muchos recuerdos, especialmente los que llegué a vivir una vez con Wilden. Acepté porque quiero mi seguridad y la de mi hijo. Además, las cosas han ido mucho mejor con Wilden. Ha sido detallista y no se ha portado mal. En cuanto abrimos la puerta, el señor Ernesto nos recibió: —¡Lorena! Qué alegría me da verte de nuevo y gozando de buena salud —me da un abrazo cálido, pero luego escucho la vocecita de la persona que amo tanto. —¡Mamá! ¡Mamá! —Peter me abraza a la altura de la rodilla—. Ven que quiero enseñarte cómo está decorada mi habitación. Lo tomé en brazos, contemplando lo hermoso que es. Le acaricié la nariz y le di un beso en la frente. Suspiré y me sentí tan contenta de estar con él. —Bueno, ya me voy de salida. Espero que te sigas re

