Habían pasado días en donde no dejaba de pensar en mi encuentro s****l con Wilden, había sido increíble para mí; volver a sentirlo dentro de mí me había hecho desear que se repitiera. Me doy cuenta de que mi cuerpo solo lo quiere a él, lo llama, lo busca, y que en casi cinco años no he dejado de desearlo. ¿Qué demonios me hizo Wilden que no puedo olvidarlo? Pero luego recuerdo lo que pasó después y lo patán que se comportó, y me entra el enojo de nuevo. En fin, Wilden no cambia. Estoy llegando a la oficina para ponerme al día con Hanzel y nuestro proyecto. Wilden ha llamado a Peter todos estos días y yo no he querido hablar con él porque aún estoy enojada. —¿Ya comiste? —me pregunta Hanzel. —Todavía no, estuve con una clienta toda la mañana y apenas voy llegando; en un rato tengo que ir

