-Aquí tienes-dijo el muchacho depositando un vaso largo de vidrio, con un contenido rosa lechoso y una pajita roja en el centro.
Me apegué al borde de la barra y atrapé la pajita entre los labios, con cara de pocos amigos. Cuando mi boca se lleno del gusto del batido de fresa, no supe si soltar una risa o echarme a llorar.
-Batido de fresa-murmuré.
Daemon sonrió.
-Eres una menor de edad, no vas a conseguir nada mejor por aquí.
-Pues mis amigas estarán muy decepcionadas-dije mientras seguía bebiendo la deliciosa mezcla de Daemon.
Éste se encogió de hombros.
-Podré con ellas-volvió a secar otro vaso-. Y... dime...
Agaché la mirada, a sabiendas de lo que quería conversar.
-Es un imbécil, y ese es mi testimonio final-solté. Lo miré y descubrí real pena en sus ojos-. Me ha besado.
Inmediatamente me arrepentí de haberlo dicho.
-¿¡Te ha besado!?-inquirió, asombrado.
Me encogí de hombros.
-Estaba ebrio, y a sido un simple... beso.
Nada de eso, ha sido maravilloso...
-¿Y luego qué ha sucedido?
Suspiré hondamente y comencé a mezclar el batido con la pajita.
-Pues me ha dicho que se avergonzaba por lo sucedido y que hagamos como que nunca hubiera pasado-hice una pausa y le di un golpe a la mesa con el puño cerrado-. Seguramente porque quería seguir saliendo con Camille... Oh... Lo siento.
-Está bien, ella también es una imbécil-su expresión apaciguada me decía que no quería pensar mucho en ello-. Es decir, hemos terminado y eso está claro; pero... ¿Por qué le ha costado tan poco olvidarme? ¿O es que ya le agradaba ese Min?
Sacudí la cabeza. Dos imbéciles, estaba claro. Ellos... y nosotros por pensar en ellos.
Daemon dejó el vaso y alargó el cuello para mirar detrás de mí.
-¿Tus amigas te han dejado aquí sola?-inquirió, dubitativo, mientras tomaba asiento del otro lado de la barra-. No las alcanzo a ver por ninguna parte.
-Creo que lo han hecho medio aposta-me sorprendí incluso cuando lo dije.
Dediqué a Daemon una larga mirada y éste la correspondió, comprendiendo en silencio lo que quería decirle.
Me reí.
-Lo siento, es estúpido-terminé mi bebida haciendo ruido al aspirar el aire del final-. ¡Una idea tonta!
-Quizá... No tan tonta.
-¿Mmh?
El muchacho tomó mi vaso y lo arrojó al fregadero. Luego puso los brazos sobre la barra, uniendo las manos y me sonrió con una mezcla de curiosidad y melancolía.
-¿Qué tal si... tus amigas hicieron lo correcto?
-Definitivamente: hablar contigo es genial.
-No, no, digo... Tus amigas querían que te olvidaras de Yoongi conmigo, ¿verdad?
Asentí.
-Lo siento-me lamenté, avergonzada.
-¡No te lamentes! Lo comprendo perfectamente-hizo una pausa-. Sabes que lo comprendo perfectamente, ¿verdad?-asentí-. Bien, entonces: ¿qué tal si yo también deseo olvidarme de alguien?
-¿A dónde vas con esto?
-Tal vez podríamos...-Daemon hizo un "alto" con la mano y rodeó toda la barra, hasta acabar a mi lado-. ¿Quieres salir conmigo?
Abrí los ojos como platos. Tragué saliva y me reí nerviosamente.
-¿Qué quieres decir? ¿Que salgamos para olvidarlos? ¿No es eso un poco... triste?
-No, creo que olvidarlos es proceso del futuro. Simplemente... podríamos salir. Intentarlo-se rascó la barbita incipiente-. ¿Qué dices?
Me mordí el labio inferior con fuerza.
-Digo que si digo que sí, tendré que darle la razón a Tessa de que su idea funcionó.
-¿Y eso es malo?-Daemon estiró la mano y me pellizcó el brazo-. ¿Qué dices? No tenemos que... Es decir, podemos seguir siendo amigos pero...
-¿Sabes qué?-lo interrumpí. El muchacho me miró con un poco de miedo en la cara-. Creo que es una idea genial.
El muchacho se desinfló, dejando escapar el aire de golpe. Su cara de miedo y expectación se transformó en alivio y satisfacción.
-Genial-dijo. Tosió para aclararse la garganta-. Genial.
-Genial-miré hacia otra parte y me acomodé un mechón de cabello detrás de la oreja.
Me giré para lanzarle una mirada a la barra y luego volví la vista hacia el muchacho.
-No hay nadie aquí-murmuré.
-¿Y eso?-inquirió, levantando la barbilla.
-Pues no tienes mucho trabajo ahora mismo.
-Eres una pelirroja indescifrable.
Sonreí y estiré una mano.
-Vamos a bailar-al ver que Daemon dudaba hice un mohín-. Por favor, por favor.
-No lo sé...
-No puedes rechazar la invitación de tu novia.
Inmediatamente, ambos estallamos en carcajadas. Sonaba tan insólito y estúpido, como un consuelo.
-Tienes toda la razón-dijo, y tomó mi mano.
Me arrastró hacia el centro de la pista y me tomó de la cintura con una prudencia única. Comenzamos a seguir el ritmo de la música, con movimientos drásticos y quedos.
Entonces, me dejé llevar completamente. Sonreí, cerré los ojos y comencé a moverme con la soltura de una adolescente rebelde. Sentí la vibración de la música en el cuerpo, y mi mente pudo por fin escapar de Min Yoon Gi, de Camille e incluso de Daemon. En ese momento, para mí, no había nada más que la música.
Cuando la canción ceso, abrí los ojos lentamente y me fijé en Daemon. Su mirada era diferente entonces: me miraba fijamente, con una mezcla de fascinación y agrado. Sonreía débilmente, como si fuera inconsciente.
Me reí y el muchacho me imitó. Me señaló una pared más allá, donde la música no era tan estridente. Asentí y me moví entre la multitud hasta salir del tumulto y apoyarme, exhausta, contra la pared negra.
Daemon tomó aire y me tomó la mano. Seguí con la mirada todos sus actos, me parecía gracioso por ninguna razón. Entonces lo miré a los ojos y supe que aquel momento no era para reír.
-Oye, Junie-dijo, sobre la música.
-¿Si?
-No quiero que pienses que salgo conmigo para olvidar a Camille.
-Está bien, no...
-Espera-me interrumpió-. En serio no quiero que lo pienses porque... Me pareces muy linda, y eso no es fingido.
Me mordí la mejilla interna y asentí con la cabeza, preguntándome en silencio si debía decirle que también me parecía lindo. Y me lo parecía, la belleza de Daemon era innegable; pero... ¡Aish! ¿¡Por qué sentía como si estuviera traicionando a alguien más!?
-No tenemos que fingir-dije, por fin-. Sólo tenemos que pasarlo bien.
Daemon asintió y se acercó un poco más a mí. Contuve el aliento, observando su rostro masculino y sexy, ¿por qué no?
El muchacho sonrió levemente y apoyó una mano en mi hombro.
-Me hubiera gustado haberte conocido un poco antes-murmuró.
Estuve a punto de responder algo como "me has conocido desde el primer día de instituto, siempre he estado ahí en tu misma aula. Es sólo que antes no me habías prestado atención". Sin embargo, callé. Callé y esperé.
Daemon se acercó un poco más, tanto que nuestras narices se tocaron.
No podía decir que sintiera como mi ritmo cardíaco se aceleraba, ni cómo la expectación de aquel beso me ponía la piel de gallina.
Pero sabía que ambos necesitábamos que aquello funcionara.
Tomé el cuello de su camisa con fuerza y lo atraje hacia mi, hundiendo mis labios en los suyos; en una presión bruta y casi desesperada. El muchacho abrió los labios para atrapar mi labios superior y profundizar el beso.
Una imagen sonriente cruzó por mi cabeza y, como si lo hubiera invocado con aquel pensamiento, apareció.
Sentí como Daemon se apartaba de golpe y, cuando abrí los ojos, vi que un muchacho con el cabello verde menta lo había empujado con todas sus fuerzas.
Daemon trastabilló y cayó al suelo, mirando a Yoongi con tanta sorpresa como furia. Se levantó de golpe y dió un paso hacia el muchacho, pero frenó cuando una muchacha de largo cabello rubio le puso una mano en el pecho para detenerlo. Camille observaba la escena con confusión en el rostro.
Y Yoongi me miraba a mí.
Y, podría haberlo jurado, había dolor en sus ojos.
Y, no supe por qué, sabía que aquel dolor se reflejaba también en los míos.
-¿¡Qué crees que haces!?-exclamó Daemon, rompiendo aquella pequeña comunicación silenciosa entre nosotras.
Yoongi lo miró como si despertara de un sueño y se acercó a él. Di un paso hacia ellos, temiendo lo peor; pero Camille se me adelantó y aferró con fuerza la mano de Yoongi. Aparté la mirada, apretando los dientes con fuerza.
-Yoongi-soltó la muchacha con la voz medio temblorosa-. En serio, ¿qué estás haciendo?
El muchacho hizo una exagerada reverencia frente a Daemon.
-Lo siento-se disculpó-. O no tanto-agregó, antes de irse con prisa, llevando a Camille de la mano.
Saqué mi teléfono del bolsillo trasero del pantalón, sintiendo la vibración. Tenía un mensaje de Tessa que ponía "¿en dónde estás?".
Tecleé rápidamente una respuesta y lo volví a meter en el bolsillo.
-Daemon, ¿estás bien?-inquirí.
El muchacho asintió.
-Creo que debo volver a la barra-murmuró, un poco apenado.
-Está bien, yo ya me iba de todos modos.
-Dime que no te vas porque te besé.
Me reí sin poder evitarlo y sacudí la cabeza.
-Creí que yo te había besado-repliqué-. Nos vemos mañana, ¿está bien?
-¡Pasaré a recogerte!-exclamó, cuando yo ya me hube metido en la multitud de personas bailando.
-¡Bien!-respondí, sin saber si me había oído.
Me abrí paso a los empujones hasta la salida del club y me encontré allí con una Loui preocupada y una Tessa sonriente.
-Cuando te fuiste de la barra, comenzamos a preocuparnos-soltó Lou.
-De eso nada, te has ido con Daemon-Tessa me tomó del brazo y las tres salimos al exterior frío.
Me abracé a mí misma.
-Si eh... Lo hemos pasado bien.
-¿Lo dices en serio?-mi amiga sonreía con sus labios al rojo vivo-. ¿Entonces por qué nos vamos tan pronto?
-Daemon tiene que trabajar; de todas formas pasará a recogerme mañana.
-¡Buau! ¡Nie!-exclamó Loui, subiendo al asiento trasero del auto conmigo-. ¿Te ha besado?
-Creo que lo he besado.
Loui miró hacia el espejo retrovisor y cruzó una mirada muda con Tessa. Probablemente de sorpresa.
-Eso es genial, chica-Tess arrancó el auto y pronto nos sumimos en el silencio de nuestros pensamientos.
Por supuesto, no les había dicho que habíamos terminado el beso porque Yoongi había aparecido. ¿Por qué...? ¿¡Por qué habría hecho eso!?
¿Por qué tenía que confundirme cuando todo comenzaba a tener un poco de sentido?
Ni bien estuve en mi habitación, puerta cerrada, desabrochándome los pesados tacos alguien aporreó a mi puerta.
Sorprendida, me paré de un salto y fui a destrabarla.
Yoongi, del otro lado, se apoyaba con una mano en la pared como si no pudiese sostenerse por sí sola. Su expresión era un poema cuando pasó y cerró la puerta sus espaldas.
Esperé a que hiciera algo, algo totalmente ilógico viniendo de su parte, pero el muchacho se limitó a sentarse en la punta de mi cama con la mirada perdida.
-¿Qué se te ofrece?-inquirí, abriendo el cajón del escritorio para sacar un pañuelo y quitarme rápidamente el lápiz labial corrido.
-¿Te parece muy divertido?-inquirió, sin mirarme.
-¿Qué?-me senté sobre el escritorio y crucé los brazos.
-Me dices que me quieres, luego duermes conmigo y finalmente te veo zampándote a Daemon de un beso.
Arrugué la nariz y abrí la boca como si no pudiera creer lo que oía.
-¿Crees que tienes algún derecho a opinar sobre mis relaciónes sentimentales?-contraataqué.
-¿Ahora es una relación sentimental?
-Pues estamos saliendo, es normal que lo haya besado.
Yoongi me miró y luego se dejó caer pesadamente sobre la cama. Dobló un brazo sobre sus ojos para taparlos de la luz y soltó un suspiro remilgado.
-Ahora es tu novio-dijo, entre dientes.
-Así es.
-Felicitaciones.
-No necesito tu apoyo.
-No estoy dándotelo-el muchacho levantó el brazo para mirarme-. Es más bien sarcasmo.
-¿Por qué habrías de usar sarcasmo? ¿No te sientes feliz porque ya no pienso hablarte nunca más?
-¿Es eso que oigo un lamento?-se rió-. Simplemente siento mucho que ese imbécil sea así.
-¿Disculpa?
-¿Tan poco le costó olvidarse de Camille?
Salté del escritorio y me paré frente a la cama, con una expresión de horror en el rostro.
-¿¡Y qué crees que hace ella contigo!?
-Pero lo que más pena me da, es que lo haga sólo por celarla.
-¿¡Celarla!? Daemon...-me mordí el labio con fuerza-. ¡Él ha dicho que le gusto!
-Seguro has entendido mal...
-¿¡De qué estás hablando!?
-También entendiste que me gustabas cuando te besé: eres propensa a entenderlo todo mal.
-Sal ahora mismo.
Yoongi se sentó y ladeó la cabeza.
-¿También te molesta que reconozca la verdad?
-¡¡¡Vete ahora mismo!!!-exclamé, frustrada y avergonzada.
El muchacho se paró lentamente y lanzó una ojeada al escritorio. Se acercó al cajón abierto y metió la mano. Cuando la sacó sostenía una hoja... Sostenía el maldito dibujo de su maldito rostro.
-¿Qué es esto?-sonrió de lado, mientras yo me mordía las mejillas internas por no llorar-. ¿Soy yo? Buau... Está bueno-hizo una pausa para mirarme-. ¿Puedo quedármelo?
-¡Quédate con tu maldito dibujo!-exclamé, empujándolo hacia afuerza.
Cuando logré que el muchacho quedara del otro lado, me apresuré a llevar la mano al pomo de la puerta. Con angustia creciente, sentí como las lágrimas ardientes comenzaban a rodar por mis mejillas.
Cierra la puerta antes de que te vea. Cierra la puerta.
Yoongi dió media vuelta con una sonrisa en los labios que, al verme, se borró completamente.
-Junie...-alcanzó a murmurar, justo antes de que cerrara la puerta frente a sus narices.