Fiesta despues de la tormenta!

3460 Palabras
Después de bailar y tomar hasta casi desmayarnos nos dirigimos a nuestro auto para poder ir a casa, (las tres nos quedaríamos en casa de William), él lo propuso ya que dijo que estaríamos mejor en su casa que en algún hotel solas las tres. En el camino a casa Ayse me preguntó - ¿Qué te pareció el club? - La verdad me encantó el lugar, le haría algunos cambios pero por lo demás está bien - ¿Cambios?, ¿Cómo cuáles? - ´preguntó Viena curiosa y divertida aunque no se me ocurre nada de lo cual estar divertida con el tema de conversación así que solo ignoré su actitud y respondí - Por ejemplo, la música; me pareció repetitiva y tediosa - Parecías estar disfrutando la música mientras bailabas - Sí, pero después de estar más de media hora se vuelve aburrido - Tienes razón en eso, también me pareció aburrido después de cierto tiempo. - ¡No se diga más! entonces cambiaremos los estilos de la música cada hora. ¿Qué les parece? - ¿Cambiaremos? - pregunté - Me parece buena idea Viena – le responde Ayse ignorando mi pregunta - ¿Pueden explicarme por qué nosotras podríamos hacer eso? - Porque es nuestro Club – dice Viena sonriendo - ¿Nuestro? – pregunto en total shock - Sí, fue mi idea – dice Ayse claramente orgullosa – Viena me ayudó a materializar la idea y los chicos ayudaron también. - Entonces ahora son dueñas de un club. - Somos, también es tuyo - Pero…. yo no he hecho nada – dije - No te preocupes, ya empezaste a hacer algo. Con el cambio de música ¿recuerdas? - Pero, me refiero a que no ayudé a construir la idea y mucho menos les di dinero para empezar el club. - No te preocupes por eso – dice Ayse tranquila - Jacob y Liam lo pagaron todo - ¿Qué?, ellos lo saben - Claro que no, tranquila. Le dije a Jacob que me había ido de compras. - Liam ni siquiera preguntó, solo le ordenó a su secretaria que pagara las facturas de la tarjeta – dice Viena tranquilamente - Pero abrir un club de ese nivel no debió ser barato, ¿Cómo es que no se enteraron? - Bueno, no les importa lo que hacemos, nosotras tenemos el dinero para abrir una cadena de clubes si quisiéramos pero, a pagar nosotras; mejor que paguen ellos, ¿verdad? - Sí, además el idiota de Jacob se gasta una gran cantidad de dinero en zorras entonces, ¿Por qué yo no puedo gastar dinero también? - Por cierto, estamos tomando clases de Baile en tubo, ¿Quieres venir? - ¡Sólo pasaron tres meses!- dije - ¿Cómo han cambiado tanto en tan poco tiempo? - Despertamos a la realidad, ¡Por fin! - dice Ayse levantando los brazos al cielo como si esperara que bajara un ángel a abrazarla. - jajajajajaja, cuando ellos se enteren van a explotar o a desmayarse - No nos importa, cuando ellos lo sepan será demasiado tarde y no podrán hacer nada - Ya me imagino los titulares- dice Viena- “LAS ESPOSAS DE LOS EMPRESARIOS MAS IMPORTANTES DEL PAIS ABREN UN CLUB NOCTURNO”- luego del comentario las tres empezamos a reír sin parar. Al despertar en mi habitación la sed y el abrumador dolor de cabeza hicieron que deseara estar muerta o hacer que el sol se evaporara por completo, después de recuperarme de la segadora luz del sol logré sentarme, pude notar a Ayse y Viena dormidas conmigo en mi cama, el maquillaje corrido y nuestro cabello despeinado. Al ver su apariencia me sentí feliz ya que fue la primera vez que salí de fiesta con mis amigas, ¿Por qué no lo hice más seguido antes?, ¿Por qué me condené a una vida infeliz con Asher cuando puedo tener lo que yo quiera sin necesitar de nadie?, intenté dejar de pensar en eso y centrarme en que ahora que ya renuncié a algo que jamás voy a poder tener puedo concentrarme en las cosas que si puedo tener. Intenté despertar a mis amigas pero fue imposible así que me dirigí a la puerta en busca de agua ya que sentía que iba a morir sin no tomaba por lo menos una gota de agua pero voy a medio camino cuando la Sra. Hernández toca la puerta. - Buen día Srita. ¿Puedo entrar? – dice - Adelante – ella abre la puerta y veo que trae una jarra de agua en las manos junto con 3 vasos, eso me hace sonreír - ¡Genial! – dice Viena, que de un momento a otro se levantó de la cama y en su camino a la jarra de agua me empujó y casi caigo debido a que perdí el equilibrio - ¡Agua! – grito Ayse para luego proceder a correr ella también hacia la señora Hernández y así poder tomar agua - ¡Ey, déjenme un poco! – les grité pero para cuando llegue, el agua casi se había evaporado y solo logré tomar un cuarto del vaso - Tranquilas, puedo traerles más – dice la Sra. Hernández en tono divertido - Gracias – le decimos las tres al mismo tiempo y luego de tomar algo de agua siento que vuelvo a vivir - No es nada. Pronto les traerán algo de ropa para cambiarse y así puedan bajar a desayunar- anuncia - Pero, yo tengo ropa; ellas pueden usar lo que quieran de mi armario – protesto - El joven amo ordenó que compráramos todo lo necesario para que sus invitadas se sintieran cómodas - Pero es demasiado, no se preocupe; ellas pueden usar mi ropa - El joven amo me advirtió de esto, él dijo que en caso de que usted se opusiera le informara esto; “La ropa que está en tu armario es tuya, la compré para ti y quiero que solo tú la uses ya que la elegí personalmente pensando en ti” – mientras escuchaba las palabras de la Sra. Hernández mi cara empezaba a arder, Viena y Ayse se sorprendieron ante tal comentario enviado por William. - ¡Wow! eso sí es un hombre – dijo Viena - Por favor, infórmele a William que no usaremos la ropa de Selene – dice de forma juguetona – siempre y cuando la ropa que envíe sea de muy buen gusto ya que nosotras también estamos acostumbradas a lo mejor - Haremos nuestro mejor esfuerzo – responde la Sra. Hernández - Y no es necesario que él lo pague, cárguelo a esta tarjeta, por favor – Viena le extiende su tarjeta hacia ella - No es necesario, el joven amo dijo que sería un obsequio para las amigas de la Srita.- dijo para luego dar media vuelta y salir de la habitación dejándome sorprendida La siguiente hora la pasamos hablando y bromeando acerca del comportamiento de William, les aclaré a las chicas que él solo era amable, un caballero y buen hombre así que no había porque alborotarse, sin embargo no pude convencerlas que él y yo solo somos amigos. - Pero, ¿Él te gusta? – me pregunta Ayse de forma tan seria que no pude evitar ser sincera - No puedo pensar en ningún hombre de esa manera por el momento, Asher me hizo mucho daño y aún estoy sanando esas heridas - Eso no es una respuesta – protesta Viena y sus penetrantes ojos verdes hacen que me ponga nerviosa - Y, ¿Qué quieren que les diga? - Lo que sientes, siempre has estado enamorada del idiota de Asher pero, jamás habías hablado de un hombre como lo haces de William. - Lo acepto – me rendí – Él es especial, me hace sentir segura, bonita, inteligente y capaz. Nunca antes me había sentido así y eso me asusta, no quiero confundir esto con amor ya que no voy a pasar por un amor no correspondido de nuevo. - Nena – dice Viena abrazándome – en verdad creo que le gustas a William, no debes privarte del amor solo por una mala experiencia además Asher es tu única experiencia en el amor, debes entender que estás ante un océanos de posibilidades. - Exacto, además entre William y Asher no existe comparación, Will es superior en todos los sentidos – ambas vemos a Ayse - ¿Will? – preguntamos - ¿Qué?, acaso no podemos llamarlo así - Sólo sus amigos lo hacen - Creo que también somos sus amigas, así que podemos llamarlo así - Regresando al tema – Dice Viena mientras gira los ojos - Si Will te gusta y él gusta de ti, entonces adelante Nena - Sí, tienes todo el derecho de salir con alguien más - Pero, no soy una mujer libre - Y crees que eso importa, a Asher no le importa – dice Viena molesta – Él se pasea con esa Zorra por todos lados como sí ella fuera su esposa - Incluso la lleva a la empresa – dice Ayse lo cual hace que me altere - ¿Qué? – Le pregunto casi a gritos - Lo siento, sé que debimos decirte esto antes pero, creíamos que necesitabas más tiempo - Selene, a él no le importa su matrimonio. Lo único en lo que él piensa es en el bienestar de esa mujer y sólo utiliza su matrimonio contigo como una herramienta para hacer negocios, nada más - No, no lo permitiré – dije mientras me ponía de pie - Y ¿Qué harás? - Sí él quiere que nuestro matrimonio sea una herramienta entonces, también tengo el derecho de usar esa herramienta para mi beneficio, además me encargaré de mostrarle al mundo quién es su verdadera esposa - Pero… William lo sabe - ¿Qué? - pregunté, sorprendida ante el pánico que sentí al solo pensar que William se enteraría que soy casada - Él sabrá que eres casada – afirmó Viena – ¿Estas segura que quieres que él lo sepa? - Yo… no… - no, no quiero que él lo sepa, no quiero que sepa por todo lo que he pasado, gracias a él soy más fuerte ahora, no quiero que sepa lo débil que fui en el pasado. - Entonces, debes pensar bien en lo que harás - Solo debes pensar en lo mejor para ti, eso es lo único que importa Después de terminar de arreglarnos nos dirigimos al comedor para desayunar y nos encontramos con William, Daniel y Harry esperándonos en la mesa; al vernos entrar a la habitación se pusieron de pie y nos dieron la bienvenida. - Buen día, ¿Están bien? – pregunta amablemente Harry – ¿disfrutaron la noche? - Sí, fue muy divertido; a Selene le encantó tu diseño del Club – menciona Ayse - Me alegro – responde Harry sin dejar de sonreír - ¿Usted lo diseño? – pregunto sorprendida - Llámame Harry, somos de la misma edad ¿no? y sí, yo lo diseñé; es a lo que me dedico - ¿A diseñar clubes? – dice Viena en tono burlón - Entre otras cosas – le responde él de forma burlona también. - Al fin haces algo bueno para variar – lo molesta Daniel - Al menos hice algo – le reprocha - ¡Oye!, yo me encargo de la seguridad ¿No sabias? – dice en un tono de falsa molestia - ¡Por favor!, ¿a eso le llamas seguridad? - De hecho son muy eficientes – le comenta Viena – Hacen un gran trabajo - ¿Ves?, hacen un gran trabajo - ¡Cállate! - Entonces, todos colaboraron en algo para la creación del Club y nadie me comentó nada – los regaño - Te dijimos que no te preocuparas por eso, tú tenías cosas más importantes que hacer, además con la ayuda de Daniel, Will y Harry todo fue muy sencillo – intenta tranquilizarme Viena - ¿William también ayudó? - Sí, Will nos ayudó a obtener el lugar – dice tranquilamente Ayse - ¿cuándo? – le pregunté directamente a William - No hice la gran cosa, simplemente hice una llamada – dice, restándole importancia al asunto mientras tomaba un sorbo de su café - Solo hice una llamada – se burla Harry - ¡Oye amigo!, no intentes actuar genial y opacarnos - solo digo que fue sencillo ya que tengo un viejo amigo en el negocio de los bienes raíces y le pedí un favor, eso es todo lo que hice – aclara - Bueno, no nos enfoquemos en quien hizo qué, ahora debemos enfocarnos en hacer que el Club sea el mejor de la ciudad - Salud por eso – propone Daniel - ¡Salud! – seis copas chocaron entre sí celebrando el inicio de la vida del Club Triunvirato - Bien, anoche se divirtieron solas pero, ésta noche iremos nosotros también – nos informa Daniel - A mí me parece bien, tengo la noche libre, ¿tú que dices Will? - Puedo hacer tiempo – responde, colocando su tasa en la superficie de la mesa - Entonces está hecho. Estamos los seis rodeando la mesa de apuestas, mientras Ayse, Viena y yo competimos en un feroz juego de ruleta, mientras Daniel, Will y Harry nos rodean justo un paso atrás de nosotras observando el juego y el ridículo camino que lleva, los seis estamos totalmente ebrios y no pensamos en absolutamente nada. - ¿Y bien?, aceptan o no – nos reta Viena mientras Ayse y yo pensamos en su propuesta - Acepto – Responde desafiante - ¿Y tú Selene?, no me digas que te acobardarás como siempre – sé que me está provocando para que acepte la apuesta pero aun así el alcohol en mi sangre no deja que piense claramente - Sí, acepto - Bien, entonces vamos a empezar, jugaremos tres veces, se gana dos de tres – nos explica Viena - Pero… ustedes son tres – dice Harry contándonos con su dedo índice como para asegurarse que sí está en lo correcto - Él tiene razón – dice Daniel – ¿Qué pasará si ganan una vez cada una? - Pues simplemente jugaremos de nuevo – responde Ayse, arrastrando las palabras - Okay… ¡Vamos a empezar!, para que sea más divertido también vamos a apostar dinero – propone Ayse - ¿Cuánto? – pregunto - 20,000.00 dólares, por juego - Me parece bien - Entonces empecemos - Señoritas, hagan sus apuestas – nos ordena el joven encargado de girar la ruleta - Negro 23 – dice Ayse - Negro 24 – Apuesta Viena - Rojo 25 – respondo - Chicas, tómenselo enserio – nos regaña Daniel - ¿Cómo es posible que elijan números consecutivos? - La que llegue más cerca gana – dice Will ignorando por completo a Daniel - AAAHH, derramé mi trago – interviene Harry, pero la verdad es que tropezó con su propio taburete y por poco cae él también al suelo - Bien, apuestas aceptadas, no se permiten cambios la ganadora se lleva 60,000.00 dólares, a Girar la ruleta – nos informa Mike, y luego empieza a girar la ruleta, los seis vemos fijamente a la pelotita blanca que va pasando por todos los numeros de la ruleta mientras intentamos pararla mentalmente en el número que elegimos, empieza a detenerse, cada vez va más lento - Negro 23 – anuncia Mike y tardamos varios segundos en entender que Ayse fue la ganadora de la primera ronda, y empezamos a gritar como locas - Ganaste Nena, son 60,000.00 dólares, ¿Qué harás con ellos? – le pregunta Viena de forma alegre - Debes ser responsable con ese dinero – le digo mientras la abrazo para felicitarla - ¡Viena! ¿Por qué la felicitas?, ella acaba de ganarte 20,000.00 dólares – le dice Daniel - ¿Qué?, ¿Por qué a mí? – pregunta desconcertada - Por el juego – le explica de nuevo - Ooow, cierto, retiro mi felicitación, tranquilo Daniel te prometo que ganaré en la próxima – le dice mientras se acerca a él y toca su rostro - ¿Lo prometes? – le pregunta él mientras hace un puchero - Sí lo recuperaré para ti – - Bien - ¿Sus apuestas? – Pregunta de nuevo Mike - Negro 23 – dice Viena - Oye, ¿Por qué apuestas con el numero con el que acabo de gana? – pregunta Ayse indignada - Porque puedo – le responde Viena - Bien, entonces yo apostaré con el tuyo, n***o 24 – dice Ayse - Rojo 25 – apuesto - Bien, apuestas aceptadas, a girar la ruleta – dice Mike y el proceso vuelve a repetirse - Negro 23 – dice Mike asombrado - NO ES JUSTO – grito - ¿Cómo es posible que sea el mismo número?, crees que somos tontos – le digo a Mike – EXIJO HABLAR CON EL DUEÑO DEL LUGAR – le grito - Son ustedes – me responde algo confundido - ¿Enserio? - Sí, bueno pues entonces, ve y compra una nueva ruleta porque esta se averió – le digo - ¿Ahora? – pregunta sorprendido- Pero es más de media noche - Tranquila, todo está bien con la ruleta – me dice Will - ¿Cómo es posible? – le pregunto a punto de llorar – no tengo suerte ni siquiera en un tonto juego de ruleta – mis lágrimas empiezan a brotar – A ESTE PASO ME QUEDARÉ EN BANCARROTA - Tranquila – me repite Will – Puedes gastar mi dinero – me dice – Apuesta lo que quieras hasta que logres ganar, te daré todo mi dinero si es lo que quieres y si no es suficiente entonces trabajaré y haré más para ti – dice - ¿También puedo gastar tu dinero?- pregunta Ayse a Daniel mientras le coquetea tontamente y agita sus pestañas - Hazlo, pero te informo que yo solo te lo prestaré no te lo regalaré - Pero no tengo como pagarte – dice mientras hace pucheros - Ya se me ocurrirá algo – dice mientras le da un beso en la mejía - AQUÍ ESTA EL MIO – dice Daniel mientras tira a la mesa una tarjeta Black - NO LO QUIERO – Grita Viena – TE DIJE QUE YO GANARIA PARA TI – le dice mientras toma la tarjeta y se la guarda en sus pechos – Daniel se queda mirando fijamente el pecho izquierdo de Viena - ¿Enserio guardarás mi dinero allí? – pregunta - ¿Tienes alguna objeción? - No – dice y puedo asegurar que se le puso roja la cara o ¿serán las luces? - ¿Apuestas? – pregunta de nuevo Mike - Negro 23 – grito al instante, Viena y Ayse no tuvieron tiempo para responder - NO ES JUSTO – gritan ambas - CLARO QUE Sí - les respondo - Bien, n***o 24 – dice Ayse - Rojo 25 – dice Viena - Ese es mi numero – la regaño - Tú tomaste mi numero ahora puedo tomar el tuyo - Girando – nos avisa Mike - Rojo 25 – grita - NO LO PUEDO CREER – grito mientras intento ponerme de pie pero debido a que el club se mueve a mi alrededor me resulta imposible - GANÉ – celebra Viena mientras abraza vigorosamente a Daniel, él por otro lado, tiene la vista fijada aun en el pecho izquierdo de Viena - ¿Segura que no se cae? – le pregunta Daniel - ¡AHORA HARÁN LO QUE YO DIGA! – nos dice señalándonos mientras yo caigo de nuevo en la silla y gracias a Will logro poder sentarme, Ayse por otro lado está muy tranquila ante la victoria de Viena - Y ¿Qué quieres que hagamos?- pregunto - No lo sé, pero pronto lo sabré – dice arrastrando las palabras Luego del pequeño juego de ruleta en el que perdí 60,000.00 dólares decidimos irnos a casa ya que estábamos demasiado borrachas para bailar o caminar, Will tuvo que cargarme para poder sacarme del Club, Harry tomo del brazo a Ayse y la ayudo a subir al auto, y Viena fue la única de las tres que podía caminar por sí misma, incluso fue ella la que ayudó a Daniel a salir del Club. Sinceramente no quiero hablar sobre la mañana siguiente, traten de imaginar el peor dolor de cabeza que les haya dado en su vida, luego multiplíquenlo por mil y estarán cerca del dolor que tuve que soportar. En cuanto a la apuesta, Viena dijo que tendríamos que esperar a que ella pudiera planear todo.
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