Fernando no lograba entender, a que estaba jugando Alina, al besarlo cuando a ella le daba la gana, no era que le disgustara, al contrario, pero eso no los llevaría a nada. -Ya deberías de irte a descansar Fernando, te agradezco mucho tu ayuda. -No fue nada, ese es mi trabajo, déjame acompañarte hasta la casa. Alina se agarro del brazo de Fernando, sin voltear a verlo, sabía que él se sentía incomodo, pero ella seguiría haciendo lo que sentía en el momento, lo quisiera él o no. Deseaba llevarlo hasta el extremo, quería que él se sincerara, que se dejara de tantos prejuicios tontos, ella sabía, que él sentía algo por ella, si no fuera tan cabezota ya estarían juntos, Fernando era de ideas muy cerradas, pero ella estaba segura, de que lograría, que él se diera cuenta, que algo muy espe

