Capítulo 5

1594 Palabras
 Fernando trataba de tomar aire, se amonestaba mental mente, Alina era su patrona como se había atrevido a tomarla de la mano, no es que no le hubiera gustado, el tocarla le había generado una descarga de adrenalina, pero ese no era el punto, ella pudo haberlo despedido. Tenía que pensar antes de actuar, pudo haberlo echado todo a perder, el necesitaba el empleo, de verdad que lo necesitaba. Alina se encontraba en su cuarto, no podía dejar de pensar en su capataz, que la tomara de la mano le había parecido algo extraño, pero le había agradado, eso fue lo difícil de asimilar, ese hombre la desconcertaba, lo más extraño de todo es que decidiera ayudarla personalmente, después de que ella le hiciera perder el tiempo, palabras dichas por él. Ese hombre era toda una incógnita, muy complicado para su gusto. Alina decidió bajar, era la ora de ir a la ciudad por sus cosas, los chicos los acompañarían, no quería perderlos de vista, además seria un paseo para ellos.    Fernando había montado un pequeño remolque en la camioneta, eso le pareció una idea estupenda a Alina, así podría traer todo en un solo viaje. - ¿Están listos chicos? Yohana por vez primera le había sonreído, Mateo también estaba contento, parecía que no salía mucho con su papa, lo estaba disfrutando en grande. -Si le parece yo manejare. - ¿Tampoco le tienes confianza a una mujer para que maneje? creo que eres muy machista. -No es eso, creo que ira mas cómoda si manejo yo. -Como quieras, has sido muy amable en acompañarme, lo del remolque fue una gran idea, gracias. Fernando solo hizo un movimiento de cabeza, se sentía extraño, Alina comenzaba a agradarle, ella continuamente trataba de hacer sonreír a los chicos, haciéndoles bromas o contándoles anécdotas chistosas.   Los cuatro subieron a la camioneta, y se dirigieron a la ciudad, hacia buen tiempo, el día no estaba tan caluroso, Alina les contaba a los chicos de sus lugares favoritos, ellos le ponían mucha atención, los, tenia comiendo de su mano, Mateo sonreía sin parar y daba su punto de vista, el cual Alina lo hacia parecer de mucha importancia. Para ser sincero con el mismo, también estaba disfrutando el momento, Alina tenia una sonrisa que hacia que su rostro se iluminara, hacia mucho tiempo que no se permitía relajarse un poco, aunque, tendría que tener presente en todo momento, que ella no era una amiga si no la patrona. Fernando tenia mucho tiempo que no iba a la ciudad, de hecho, nunca le había agradado, Alina lo dirigió para llegar al lugar donde se encontraba su departamento, le gusto el lugar, parecía tranquilo, era como un trocito de paraíso perdido en esa ciudad tan ruidosa. -Hemos llegado chicos, que les parece un helado mientras preparo las cosas que nos llevaremos. Yohana y Mateo sonrieron de oreja a oreja, Alina los dirigió por el lugar, al entrar en el edificio se encontraron con Don Ricardo, que atentamente les abrió la puerta. -Señorita Alina que bueno que regreso tan pronto y con visitantes. -Solo vine a recoger algunas cosas Don Ricardo, ella es mi hermanita Yohana, el es Mateo, y el Fernando vienen a acompañarme. Todos fueron saludados afectuosamente por Don Ricardo, Alina noto lo importante que se sintió Yohana al presentarla como su hermanita. -Chicos debemos subir, mi piso es el tercero. Mateo y Yohana corrieron emocionados, Fernando subió resignado, Alina trato de aligerar el momento empujándolo por la espalda, lo cual no había sido una buena idea, su espalda al tacto era puro musculo, Fernando pareció tensarse de inmediato, Alina estaba segura que en ese momento parecería un tomate, decidió alejarse y respirar antes de adelantar a Fernando. -Creía que tendrías buena condición. Fernando observó como Alina lo rebasaba, él, tenía muy buena condición, pero no se esperaba que ella lo tomara por la espalda, haciendo que dentro de él despertaran sensaciones que creía dormidas en su interior, se despabilo y la alcanzó antes de que ella llegara al segundo piso.   -Parece, que la que no tiene condición, es otra. Alina sonrió observando como Fernando la pasaba, talvez ese hombre no era tan amargado como pensaba después de todo, ella decidió apurarse ya que traía las llaves, aunque ir detrás de Fernando tenía sus recompensas, la vista era muy recreativa. Al llega Alina les abrió la puerta, todos entraron, ella se dirigió al refrigerador para servirles el helado prometido, dejo a los chicos con Fernando curioseando por el lugar, ella comenzó a empaquetar sus cuadros, pinturas y todos sus utensilios, dejaría todo lo demás, necesitaba solo su material de trabajo. - ¿Es pintora? Fernando se había acercado sobresaltando a Alina, que pensaba que él continuaba con los chicos. -Si estos cuadros me servirán para una exposición, pero aun me falta por terminar algunos, por eso necesitaba venir personalmente por ellos, no se pueden estropear, se deben empaquetar con delicadeza. -Si me hubiera dicho que era esto, la hubiera entendido, y no hubiera sugerido contratar una mudanza. -No te preocupes ya estamos aquí, solo empaqueto estos y comenzamos a bajarlos, no tardaremos ya lo veras. - ¿Usted piensa ayudarme? -Soy mas fuerte de lo que te imaginas, mi amiga Fátima y yo subimos barios de estos muebles que ves aquí, no subestimes la fuerza de una mujer, mi padre siempre me decía que la fuerza de la mujer estaba en su inteligencia, en ingeniárselas para lograr hacer las cosas por más difíciles que parecieran. -Pero no deja de ser una mujer, su cuerpo es delicado, podría sufrir una fractura, además para eso vine, yo are el trabajo. -Esta bien eres muy testarudo, contigo todo es tratar de pelear contra una pared. Fernando se le quedo viendo, como si ella hubiera tocado un punto débil en él. -Pues me parece bien que me valla conociendo, yo soy así ¿me puedo ir llevando eso? Alina se quedo pasmada, solo movió la cabeza afirmativamente, ella se sintió mal suponía que se estaba pasando con sus comentarios, que le importaba a ella su forma de ser. -Señorita Alina ¿Puedo ayudarle en algo? Eres muy amable mateo, que te parece si llevas esta caja de pinturas, y te llevas a Yohana a jugar al parque. -Pero esta caja esta muy pequeña, Yohana la puede llevar, yo soy fuerte, puedo cargar algo más grande. -Entonces dejaremos que tu papa regrese y el decidirá lo que puedes cargar, te parece bien. Mateo asintió, Alina se dio cuenta que no solo eran muy parecidos padre e hijo en el físico, si no también en su forma de actuar, Mateo era un clon perfecto de su padre. Pero Mateo era dulce y protector con Yohana, Se preguntaba Alina, si su padre sería igual con la mujer que fuera su pareja, seria muy interesante el conocer su lado tierno. Alina decidió que se estaba volviendo loca, pasar tiempo con ese hombre la estaba trastornando. Fernando logro acabar en tiempo récor, se había equivocado al decir que él no tenia condición, era todo un atleta consumado, Mateo también había ayudado, Alina y Yohana solo habían observado sonriéndose de vez en vez. -Creo que es ora de marcharnos pequeña, quieres más helado. -No, gracias Alina. Alina se asombró, pero trato de disimular, Yohana por fin le había hablado, eso era todo un logro, intercambio, mirada con Fernando, el le guiño un ojo en señal de triunfo. Los cuatro bajaron, era hora de volver a la Monarca, se despidieron de Don Ricardo, el estaba un poco triste, pero Alina le prometió que seguiría volviendo. -Parece que el señor es muy cercano a usted. -Si creo que lo tomé como un padre, siempre estaba al pendiente de mí, me agradaba mucho escuchar sus historias y con el tiempo incluí a mi amiga Fátima, ambas siempre tratábamos de pasar un tiempo con él. - ¿Le hará falta? -Estaré al pendiente de él, seguiré viniendo seguido, tengo cosas pendientes por arreglar. Fernando se daba cuenta, que Alina era de esas personas que se preocupaba por todos, le había gustado su expresión de felicidad por el progreso de Yohana, no quería intimar mucho con ella, pero le resultaba difícil, Alina tomaba bajo su ala a todo el que conocía y Mateo ya había caído en su encanto, a él parecía faltarle poco. Los chicos se habían quedado dormidos, antes de salir de la ciudad, habían pasado al restaurante preferido de Alina, ellos habían disfrutado mucho, tanto que habían quedado exhaustos. Fernando Estaba muy serio, suponía que él estaría cansado después haber subido y bajado barias veces las escaleras, no tenia a los chicos para platicar con ellos así que decidió acomodarse en su asiento y poner música contri, para relajarse. Ya era tarde cuando llegaron a la Monarca, Fernando la ayudo a bajar a los chiquillos, que estaban soñolientos, ellos tocaron la cama y se quedaron profundamente dormidos, Alina acompaño a Fernando. -Ya es tarde, quieres que te lleve a casa. -No, gracias, tengo mi camioneta cerca, vendré temprano a vaciar el remolque. Alina saco su cartera y saco unos billetes para pagarle a Fernando, él se quedó viéndola muy serio. -Debes de aceptar el pago, me has ayudado mucho Fernando. -Fue mas un paseo que un trabajo, además nos invito la comida, estamos a mano. Alina le tomo la mano y coloco los billetes en su mano. -Si no los aceptas, no volveré a pedirte que me ayudes en cosas personales, le diré a alguien más. - ¿Cómo al veterinario?
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