¡Mierda!
¡Mierda, mierda!
¡¡¡Ah, carajo!!!
¡No hay vuelos!
¿Qué diablos voy a hacer ahora?
Me giro rápidamente para ver si en otra parte hay algún vuelo que me pueda llevar a tiempo a la boda y choco sorpresivamente con alguien.
- Si me dieran un euro por cada vez que me chocas, hasta te podría invitar un café. - La voz de Max me sorprende y mis ojos sólo desean sacar el dolor que el matrimonio de mi amiga con el hombre que amo me dejó.
- Max...
- ¿Que te sucede? ¿Estás bien? - Pregunta preocupado mientras coloca sus manos en mis hombros.
- Él... Él se va a casar... - Digo con dolor en el corazón, es como si mi alma se estuviera rompiendo en mil pedazos.
- Eso te pasa por idiota ¿Cómo se te ocurre enamorarte del novio de tu mejor amiga? Eres una tonta. - Me dice mientras me abraza fuerte contra su pecho y me permite llorar incluso sobre su camisa de seda.
- No necesito que me señales por eso, sólo escúchame. - Pido y él me abraza aún más fuerte besando mi frente.
- Tengo rabia... Odio esa sensación que tiene mi corazón. Yo debería estar feliz, pero...
- Pero simplemente no puedes sentir eso por mucho que lo intentes. Es normal, tu no mandas al corazón. - Sus palabras me hacen llorar aún más y eso me duele, pero me libera.
- ¿A dónde querías ir? - Pregunta mientras me tiene en sus brazos.
- A Noruega. - Digo limpiando mi nariz con un pañuelo que me acaba de entregar.
- ¿Noruega? ¿A la boda de Nataniel Frost? - Sus preguntas me obligan a separarme de él y mirarlo a los ojos.
- ¿Eres Max Rivadeneira, primo de Damián y amigo de Blake? - Pregunto.
- Si, eres Alma la amiga de Ronnie ¿Verdad? - Sonríe colérico y yo lo observo con mala cara.
- ¿Así que estás aquí para viajar a Noruega también? - Cuestiono.
- Si, Nataniel me llamó hace una hora.
- Pues no hay vuelos. - Digo con una sonrisa triste y melancólica.
- ¿Que se supone que vamos a hacer ahora? - Pregunta colocando una expresión de incertidumbre.
- ¿Que tal si vamos en avión hasta el punto más cercano y luego rentamos un auto para llegar? - Propongo.
- ¿Tú y yo? ¿En un viaje por carretera? Por favor, Alma, o me matas o te mato. - Dice ofuscado y pasando su mano por su cabello.
- ¡Ay, por favor! Si tú tampoco eres un santo, no me vengas con eso de que me matarías, si aquí la agradable soy yo. Lamento que tengas el ego tan alto que creas que yo puedo llegar a fastidiarte, si...
- ¡Cállate! ¡Realmente no sabes cómo diablos mantener la boca cerrada! - Uy, ya se estresó...
- ¿Y la odiosa soy yo?
- De verdad, cierra la boca y déjame pensar. - Se gira y yo me muevo hacia él.
- ¡Con un demonio! ¡Estamos en las Bahamas! Desde aquí no vamos a llegar a ninguna parte. - Digo alzando mi voz y él se gira rápidamente colocando su mano en mi boca, intento hablar y él presiona más fuerte.
- ¡Cállate, Alma, sólo... Cállate! - Dice molesto, pero claro, después yo soy la enojona. Tonto.
Me suelta rápidamente y mira hacia la gente, no entiendo qué carajos busca.
- Podemos viajar desde aquí a España, luego allá tomar un vuelo a Noruega ¿Quieres intentar? - Me mira con esos lindos ojos y claro que lo voy a intentar.
- ¡Yo voy primero! - Digo sonriendo.
- Señorita, necesito dos asientos para el primer vuelo que tenga hacia España. - Digo con toda mi calma.
- Señorita, lo que usted no comprende es que aquí estamos en primavera, pero en Europa están entrando al invierno y toda la gente se está devolviendo a su país, es por eso que no tenemos vuelos a Europa hasta la próxima semana.
- ¡Carajo! - Digo yo.
- ¡Mierda! - Exclama él.
- ¿Y ahora que hacemos? - Le pregunto y él sonríe.
- Dos pasajes a Estados Unidos por favor. - Le dice a la señora que está en el mostrador.
- Bien, de esos si tengo ¿A qué parte en específico?
- Washington. - Digo yo.
- Nueva York. - Pide él.
- ¿Vuelos separados? - Pregunta ella y si, ya lo sé, parecemos tontos.
- No, denos dos pasajes a Nueva York, por favor. - Al fin pido yo.
- Lo siento, si quieres podemos ir a...
- No, tranquilo, tienes razón, Nueva York tiene mayores posibilidades de tener vuelos a Noruega.
- ¿Me estás dando la razón? ¿Tú? ¿Te golpeaste la cabeza con algo?
- Uf... Debí pedir vuelos separados. - Digo alejándome de él.
- Bien, aquí están sus asientos, pero sólo tengo en Business y económica. - Comenta ella con una sonrisa de "lo lamento" aunque nosotros sabemos que no es su culpa.
Después de elegir nuestros asientos, separados por supuesto, caminamos hacia la salida, yo voy adelante y él va detrás, ya es suficiente de jugar el rol de amigos cuando ambos pensamos en asfixiar al otro en cuanto se descuide.
- Cuando llegue allá, te juro que te voy a matar, Ronnie. Te voy a matar. - Digo en mis pensamientos, pero parece que también lo digo en voz alta, porque la mano de Max me mueve rápidamente hacia un costado del aeropuerto.
- ¿Estás loca? No puedes decir algo así en un aeropuerto ¿O acaso quieres que te arresten? - Me mira con molestia y mi mente se tensa automáticamente.
- Ay, tampoco lo dije tan fuerte.
- ¿Ah, no?
- No, pero si necesitabas una razón para acercarte a mi, entonces sólo tenías que decirlo. - Respondo de forma coqueta y él me mira con asco.
- Sólo recuerda que tendremos que hacer un viaje juntos y yo no me voy a preocupar por ti si te deportan por decir estupideces. - Me suelta y es ahí que comprendo lo terrible que será viajar con él.
- ¿Sabes? Tú y yo no nos llevaremos bien, así que ¿Por qué no comenzamos a separar nuestros caminos e ir cada uno por su lado?
- Por mi no hay problema, pero... - Saca su teléfono y coloca un audio de una voz indiscutible, Blake - Está esto.
Audio de Blake:
"Más te vale que traigas a Alma sana y salva, claro, seguramente hará un berrinche y querrá venirse sola, pero si se viene sola, a ambos los voy a acabar."
¡Carajo!
- Bien, bien, no tengo problemas con eso. Pero me dejarás en paz. - Digo tomando las solapas de su chaqueta y acomodándola sobre su pecho firme.
De pronto toma mis manos y me jala hacia atrás.
- Deja de tocarme... - Dice entre dientes - No me agrada eso.
- ¿Que es lo que no te gusta? ¿Que te toquen? - Me acerco aún más y lo noto algo ansioso.
- Deja de decir imbecilidades y vámonos de aquí.
- ¿Ah, si? ¿Y a dónde me quieres llevar? ¿A tu cama? - Insisto coqueteando sólo para sacarlo de sus casillas, pero si reacción es algo que no me esperaba.
- ¿Y si eso fuese justamente lo que quiero hacer ahora? Busca la forma de cerrar la boca, o te la voy a acabar cerrando yo, y no creo que quieras eso. - Ay, Dios...
- ¡Deja de ser tan idiota, sé que no es eso lo que quieres!
- Ten cuidado con lo que deseas, Garbados, puedes terminar obteniendo justamente eso.
Me suelta y camina delante de mí, ahora sí que conseguí molestarlo.