Las cosas podrían salir mejor si ese imbécil fuera más fácil de tratar, pero no... Se hace el duro.
Lo sé.
En el fondo, es como un niño herido con una coraza de león inquebrantable. Definitivamente, está loco, pero...
Me acuesto en el sillón con las manos sobre la cabeza intentando esconder mi mente y mis malos pensamientos sobre lo que acabo de pasar con ese idiota. Porque si... Tengo muy malos pensamientos acerca de tenerlo frente a mí, con sus labios sobre los míos, con sus manos en mi cintura y en mi espalda... ¡¡¡Diablos!!!
¡Alma por Dios! ¡¿En qué estás pensando, niña?!
No, no puede ser, no puedo estar pensando en cruzar esa puerta y meterme en el departamento de ese tarado porque se fue rápidamente después de terminar el beso como si estuviera tocando el fuego.
¡Cobarde!
Golpeo el cojín del sillón con ganas de que sea el rostro de ese imbécil, pero luego recuerdo que se alejó tan rápido de mí y cerrando la puerta detrás de él que, quizá, deba hacerle caso y mantener la distancia.
Me paro y tomo mi teléfono para enviarle un mensaje a Blake, quiero saber cómo está... Entre otras cosas.
WhatsApp de Alma:
"¿Cómo estás, Blake? ¿Qué es tu vida?"
Me acerco al balcón con el teléfono en la mano y me coloco en la barandilla mirando el inmenso mar que se abre con muchas posibilidades para poder volver a empezar, cuando mi teléfono suena con un nuevo mensaje.
WhatsApp de Blake:
"¿Qué diablos pasó entre ustedes, Alma? No me estarías escribiendo si no hubiese pasado algo."
¡Diablos! ¿Cómo me conoce tan bien? ¿O Max habrá hablado con él y le contó lo que pasó? ¡No, no creo! Ese tonto no sería capaz de contarle a alguien como Blake lo que pasó entre los dos... ¿O si?
Miro la pantalla y me giro mirando hacia la puerta que da al pasillo del edificio, pero no sé qué decirle a Blake, al final opto por un mensaje casi genérico.
WhatsApp de Alma:
"¿De qué hablas? Sólo quería saber de ti... Qué mal agradecido eres con mi preocupación"
Blake responde casi de inmediato.
Leo el mensaje caminando hacia mi sillón con una sensación de nostalgia que no había sentido antes, es cierto que me he vuelto muy cercana a Blake últimamente, pero también extraño mi amistad con Ronnie, el poder contarle todo lo que me sucede, mis penas, mis desdichas, mis amores, sin embargo, eso último es algo que ya no podré hablar con ella. Me hace sentir triste perder una parte de lo que éramos antes.
WhatsApp de Blake:
"Dime la verdad, que si me puedo caracterizar por algo, es por no creer lo primero que me dicen".
Bien, tengo que salir del paso. Aquí vamos.
WhatsApp de Alma:
"Bueno, la verdad es que me siento un tanto complicada con respecto a la boda y no quiero parecer una mala amiga ni ser parte de lo que yo llamaría "Las madrinas envidiosas" sólo quisiera que esto fuera más fácil ¿Algún consejo?"
Vuelvo a mirar las estrellas y el mar oscuro, pero esta vez lo hago sentada en mi cómodo y cálido sofá aún con la esperanza de que Blake tenga alguna respuesta que me libre de mis malos pensamientos.
¡Ah, carajo! ¡¡Esto no se va a solucionar así!!
Tomo mi chaqueta, me la coloco y camino hacia la puerta para dirigirme hacia el departamento de enfrente, cuando una mano grande y gruesa me jala de nuevo hacia mi departamento.
- ¿¿¿Bla... ke???
Esos ojos verdes intensos que harían desfallecer a cualquiera, esos músculos que sólo un hombre de ley podría tener, ese cabello tan n***o como la noche, tapado por un gorro y ese rulito que se fuga hacia su frente, me hacen saber que él está aquí y eso es todo lo que necesito para abrazarme a este hombre y soltar el llanto que estoy cargando.
- ¡No lo puedo creer! - Grito entre lágrimas y ya en sus brazos, pero él no habla, él sólo...
- Estás dormida... Alma. - Las palabras suenan en mi mente, pero sus labios no se abren.
- ¿Qué? - Pregunto un tanto escéptica.
- Te dormiste en el sillón, pero debes saber que ir hasta allá sólo te traerá problemas, quizá soy sólo producto de tu inconciencia tratando de advertirte que debes correr antes de que la tormenta te alcance, y Max es una tormenta a punto de descontrolarse. Aún estás a tiempo...
Su sonrisa me hace saber que si es un sueño, Blake no es tan dulce, mucho menos le sonríe a alguien que no sea su esposa, esto está mal, definitivamente es un sueño, pero un toque fuerte en la puerta me despierta.
Me levanto un poco mareada y abro la puerta encontrando a Max parado allí, delante de mí, con su maleta en la mano y sus ojos cubiertos por lentes oscuros... ¡Que tonto! Aquí no hay sol.
- ¿Aún no estás lista? - Cuestiona con lejanía.
- Lo siento, me quedé dormida ¿Qué hora es? - Pregunto aletargada.
- Son las seis con quince, aún tienes tiempo para arreglarte. - Dice de mala gana entrando a mi departamento y dejando su maleta a un lado.
- ¿Estás bien? - Cuestiono al verlo con los lentes aún puestos.
- Si, lo estoy. - Su tono monótono me hace arder aún más la sangre. No deja de ser un imbécil ni siquiera porque nos hemos besado, así que decido ir por mi maleta y acabar pronto con esto.
Cuando entro a mi habitación para intentar tomar mi maleta, un mensaje brilla en la pantalla de mi teléfono que aún tengo en la mano, así que me detengo un momento para leerlo. Es de Blake.
WhatsApp de Blake:
"No tengo todas las respuestas, Alma, pero si puedo decirte una cosa... No te rindas... Quizá tu amor no va por el lado de Frost, quizá hay gente aún más cercana a ti que merece eso y más. No te cierres sólo porque una vez te enamoraste del hombre equivocado. Ten un buen viaje."
Si, quizá es cierto, pero en realidad no hay nadie cerca de mí que merezca mi amor. Y, obviamente, Max no es una opción.
Cojo mis cosas y me meto rápidamente a la ducha lavando mi cabello lo más rápido posible. Adiós a la crema, al serum, a todos mis tratamientos, es mi culpa por dormirme hasta tan tarde.
Me coloco unos jeans ajustados arriba y de bota ancha que me quedan a la perfección, una remera amarilla muy normal y unas sandalias cómodas, si vamos a viajar, debo ir con comodidad.
No seco mi cabello ni me maquillo, no tengo tiempo, así que salgo rumbo a la sala en donde Max se encuentra sentado mirando su teléfono.
- ¿Nos vamos? - Cuestiono firme.
- Claro. - Se para y arregla su ropa antes de darme una mirada de arriba hasta abajo que me produce escalofríos, luego suspira y eso acaba de encantarme. Siento que este viaje acabará siendo mucho mejor de lo que habíamos pensado.
- ¿Estás listo para la mejor aventura de tu vida? - Le pregunto colocando mis lentes de sol en mi cabello y él hace lo propio con los suyos.
- ¿Y tu? ¿Lo estás? - Su labio es atrapado por sus dientes y una picazón completa me hace sentir algo... Cálido en mi vientre.
- Siempre estoy lista para todo. - La sonrisa críptica en las bocas de ambos es una clara señal de que este viaje nos dará algo para lo que yo no estaba preparada...
¡Ay, Dios...! ¿Qué haré contigo, Maxito?