Es una ridícula, o, ¿soy yo?

1523 Palabras
Estoy sentado adentro de mi auto, frente a la que es la casa de Brigitte, pienso en las palabras que Gala me gritó, y en todo lo que puedo perder si ella me pide el divorcio. Será un serio problema que me ocasionará con mi padre, aunque, siendo honesto, y pensándolo bien, me caería como anillo al dedo, si me divorcio de ella y me libero de ese ratón de biblioteca, de esa manera rehago mi vida con una mujer que está a mi nivel y todos ganamos, excepto ella, claro. Aunque lo quiera negar, algo no me gusta de esto, y es lo que me tiene en serios conflictos, no solo con Brigitte, sino conmigo mismo y es que, esa noche, hace dos días, se repite en mi cabeza como un disco rayado. Aún no me explico cómo fui capaz de hacer de Gala mi mujer, si bien la primera vez lo hice por despecho, para esta no tengo una explicación, más que la deseé al verla desnuda. Me carcome la conciencia, le he fallado a Brigitte de una manera muy baja y, aunque Gala no tiene la culpa, sé que ella se acostó conmigo por amor, ella debía rechazarme y no lo hizo, cosa que me enfurece aún más. Desde entonces, mi vida viene en decadencia y me preocupa los cambios que mis acciones están provocando, así que, con valentía, una muy fingida, me bajo del auto y voy directo a la casa. Toco el timbre y la puerta se abre inmediatamente, dejándome ver a la mujer que he amado desde hace tres años. —¿Hablaste con ella? —no me sorprende que sea lo primero que pregunte. —Lo hice, no volverá a dañarte de la forma en que lo hizo hoy, no tienes nada de que preocuparte —le respondo y ella suelta el llanto, aunque siendo muy sincero, jamás debió aparecer en la fiesta sin ser invitada. No obstante, lo dice el refrán: “Con los callados mucho cuidado” y hoy Gala mostró que solo es una mustia, esa carita de inocente, guarda malas intenciones. —Gracias, mi amor —me abraza con fuerza —no sé qué haría sin ti, fue muy vergonzoso la humillación de Gala. Cree que siendo tu esposa tiene el poder de dañarme de esa manera, no tienes idea de cómo me duele tener que soportar que ella sea quien lleve tu apellido y yo no. A mí también me incomoda escuchar a Gala usar mi apellido, pero eso me recuerda a que hace dos años, antes de casarme con Gala, fue ella quien me terminó, sin darme una respuesta clara y bien detalla del por qué, ahora cargo con la responsabilidad que Gala sea una Nguyen. —Si no me hubieses terminado serías tú quien fuera mi legal esposa, Brigitte o, ¿debo recordarte qué pasó hace dos años? Me aparto de ella y me siento en el sofá, mis demonios internos no me dejan de atormentar y, ahora, no solo discuto con Gala, sino que también Brigitte. —Lo siento mi amor, sé que fui yo quien te dejó y por ese error tuviste que casarte con esa fea mujer, es que, no puedo evitar sentir celos cada vez que los veo juntos, ella se burla de mí al tomarte de la mano o abrazarte en público, en donde sea que miro ella es Gala Nguyen, esposa de Allen Nguyen, pero yo soy la amante, la otra y eso no es fácil, Allen, por favor, entiéndeme. Sé que ella tiene razón al estar así, al sentirse de esa manera, pero no hay nada que yo pueda hacer, no soy yo quién puede pedir el divorcio, no me favorece ser quién lo solicite. —Lo entiendo, Brigitte, no es fácil mostrarme en público con alguien que no quiero en mi vida, pero sabías bien en la posición en la que estaba cuando decidiste aceptar estar conmigo, ¿recuerdas que dijiste que no te importaba, siempre y cuando estuviera contigo por las noches? —Lo sé, y no todo el tiempo lo has cumplido ... —Claro, porque estoy en algún evento o no estoy en la ciudad, Brigitte, entiende que no puedo ir contigo por ahí jugando a ser novios, no cuando se presentó a Gala como mi mujer, ¿quieres seguir discutiendo? Porque de ser así, me lo dices y me marcho. Me levanto del sofá y hago a irme. Esto me parece ya muy ridículo, como para seguir hablando de Gala y del por qué debo hacer presencia en eventos con ella. —No, amor, no te vayas—me abraza por la espalda y me detiene —no quiero seguir discutiendo por culpa de Gala, perdóname, por favor, estoy un poco celosa, no quiero compartirte con ella. —Y no lo haces, cariño, solo quiero estar tranquilo, contigo a mi lado, únicamente eso es lo que quiero —la beso con lentitud, aunque estos ya no tienen un efecto en mí, como antes. —Quédate mi amor, prometo no causar más discusiones, además, me has negado estar contigo y te extraño. Esas palabras hacen que me siento como un vil traidor y, por más que me esfuerzo por estar con ella, no puedo, no puedo hacerlo, me siento atado y lo detesto. —Quisiera cumplirte Brigitte … —Pero una vez más no puedes, ¿verdad? —Brigitte se cruza de brazos y me mira a la espera de una respuesta que no sé si quiero dar —¿acaso es que ya no me deseas?, ¿qué está pasando Allen? Puedo ver enojo en el rostro de Brigitte, aunque su voz sale con suavidad, no es para menos que se sienta de ese modo, para mí no es fácil esto que me está sucediendo y mucho menos decirle que estuve con Gala. —No me siento animado como para estar discutiendo, Brigitte, es mejor que me vaya a casa, si quieres paso por ti mañana y vamos a almorzar. —No, mañana saldré con Jessica, nos podemos ver en la noche, si estás animado —su tono de voz me molesta, más la ignoro para no pelear más —Cielito, ¿puedes prestarme tu tarjeta de crédito?, la mía aún no me la aceptan y no quiero ir sin dinero. —Bien, no excedas el límite de compras —digo, mientras saco la tarjeta de mi billetera. Con ese acto y un beso de despedida, me marcho y me dirijo a mi apartamento de soltero. “Solo a mí me pasan estas cosas” —me pienso, mientras abro la puerta e ingreso a la sala de estar de mi apartamento. Tomo un baño y el recuerdo de Gala bajo mi cuerpo llega a mí, me atormenta, es una tortura constante y me desespera. Jugué con juego y estoy pagando las consecuencias de mis actos. Llega a mí sus palabras y las amenazas de divorcio, y lo que antes para mí era una salida fácil, ahora me preocupa que lo cumpla, ¿qué respuesta le daré a mi padre si llega a suceder? Él es el que más se beneficia con todo esto, su nombre no ha sido manchado, sigue siendo respetado entre la alta sociedad, mientras que yo pago las consecuencias de sus grandes y exitosos negocios. En algo Gala tiene razón, en primera instancia no debí aceptar la propuesta de mi padre, él sabía que Gala estaba enamorada de mí y accedería con facilidad casarse conmigo, también sabía que mi corazón era de alguien más, cosa que no le importó. Poniendo esto claro, allí fui yo quien falló. —¡Esto es una pesadilla! —susurro. Estoy sentado en el borde de la cama, estoy repasando cómo ha sido mi vida desde aquel día que Brigitte me dejó por no estar segura de que mi amor fuera suficiente para ella. Trato de analizar desde qué momento esto se ha vuelto jodido, llegando a la misma conclusión, desde que me casé con Gala. Es como si ella fuera mi maldición desde el momento en que a mi vida la dejé entrar o tal vez fui yo quien entró al infierno y no lo supe discernir. Y es que entre más pienso, más se me hace un mundo en la cabeza, y es Gala quién abarca mis pensamientos una vez más, revivo sus palabras y su fría voz al decirme: “Quiero el divorcio, Allen” y me lleno de rabia, ¿quién se cree que es para jugar de esa manera? —Ridícula —digo en voz alta, aunque supongo que soy yo quién se comporta como tal y no lo quiero admitir. —Es una ridícula — golpeo la cama, haciéndome el del rogar, me exijo pensar así para no caer en que soy un idiota y todo esto me lo merezco por pantalón flojo. No comprendo qué fue lo que hizo Gala para hoy tenerme en medio de una crisis, hasta suena absurdo que, yo Allen Nguyen esté sufriendo una confusión a causa de la mujer que tanto desprecio, muy insólito, ¿no?
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