Al día siguiente Jimena se despertó un poco tarde, ya todos en la casa se habían levantado, en cuanto puso un pie sobre la baldosa de la habitación se percató de que había listas un par de señoras ofreciéndole su desayuno en la cama. En una mesita pequeña le llevaban muchas cosas de comer, desde frutas, hasta tacos y bebidas deliciosas, se portaron muy bien con ella, de hecho, creía que podía acostumbrarse a esa vida, hace mucho tiempo nadie la trataba de esa manera. Desayunó muy contenta en su habitación, posteriormente salió a ver dónde estaba Marcos, quería saber cuáles eran sus planes, pero lastimosamente ya no se encontraba en la casa. Al preguntar por él le dijeron que había tenido que hacer unos cuantos pendientes, pero que posiblemente no tardara mucho, teniendo en cuenta que tenía en casa una muy grata visita. Les dijo a las personas que estaban afuera que aún tenía sueño, parecía increíble, pero era una mujer que dormía mucho, así que pidió privacidad y silencio también. En la habitación se encerró, se cercioró de que no hubiera cámaras de seguridad y empezó a revisar desde los armarios hasta las mesitas de noche que tenían cajones, lo máximo que encontró fue algo de drogas, armas e identificaciones falsas, parecían ser las que utilizaban cuando viajaban en aviones comerciales, aunque teniendo tantas pistas privadas no sabía para qué lo hacían. Empezó a darle golpes suaves a las paredes para ver si encontraba alguna pared vacía que indicara que adentro había algo y así fue, justo detrás de la cama se sentía que no había material concreto, así que lo más probable es que existiera alguna habitación secreta. Corrió la cama con mucha dificultad, era muy grande y muy pesada, le tomó varios minutos lograrlo, además, tenía que hacer mucho silencio para que las personas de afuera no se enteraran de lo que estaba haciendo. Luego de eso, dejó un roto pequeño por donde solo ella entraba, empezó a palpar la pared y se dio cuenta de que si se hundía hacia adentro se abría, parecía de película. Pudo moverla y vio que adentro había muchísimo dinero, era como una especie de armario secreto que tenía varios niveles, todo estaba lleno de dólares, oro, joyas y algunas armas, aunque de esas últimas no había muchas. Siguió tocando las paredes allí adentro, como esas personas eran tan cuidadosas lo más probable es que tuvieran muchos secretos. Al fondo se sentía nuevamente vacío, por lo que intentó abrir de nuevo, allí encontró una habitación más pequeña, más bien como una especie estudio en el que había en la pared las fotos de las personas que tenían que eliminar, esto lo sabía porque los que ya estaban muertos estaban tachados con una “x”, pero los que no tenían una “p” que indicaba que era un asunto pendiente.
Se llevó una terrible sorpresa, en las fotos que había ahí estaba Antonio, con un dibujito como de unas esposas, lo que indicaba que ya habían logrado su cometido de meterlo a la cárcel, pero el siguiente paso era la muerte, había una “x” próxima, que advertía cuál era el modo de proceder frente a ese sujeto. El resto de personas que estaban allí no las conocía, pero se percató de que algunos eran agentes de la DEA, policías, mandatarios, incluso había una foto del presidente de México, aunque no tenía ningún signo, posiblemente estaban esperando cómo actuaba para saber qué hacer con él o seguramente ya era uno de los suyos, así que no tenían que hacerle daño. Todo era muy confuso, estaba analizando las fotografías cuando escuchó que tocaron a la puerta, afuera gritaba uno de los hombres de Marcos: “Señorita Jimena, necesitamos hablar con usted, el patrón la mandó a llamar”. Ella inmediatamente salió muy sigilosamente, cerró las puertas y las dejó como estaban, cuando ya había regresado en la habitación le pedía un poco de tiempo argumentando que estaba desnuda porque le gustaba más dormir así. A los pocos segundos abrió, a ellos les pareció muy raro que se hubiera tardado tanto en abrir, pero no podían cuestionarla, si Marcos se daba cuenta de que le estaban diciendo algo podía enojarse con ellos y terminar matándolos. Le dijeron que se pusiera muy bonita porque Marcos quería salir con ella a almorzar, en unas bolsas traían para ella algo que podía servirle para ir. Cuando destapó la bolsa vio que se trataba de un vestido muy caro, unos tacones de una marca muy sofisticada y algunos accesorios, todo a la medida perfecta, Marcos se había tomado el tiempo de repararla muy bien para darle su regalo.
Hizo todo tal y como se lo pidieron, se bañó, se maquilló y se puso su nueva ropa, a la hora y media ya estaba lista, así que la recogieron en un mini Jet. Nunca antes había viajado así, era como tomar una especie de taxi, pero en el aire, solo las personas con tanto poder podían darse esos lujos. Adentro estaba Marcos esperándola con una botella de champaña mientras le decía lo hermosa que se veía. Ahora Jimena entendía por qué esas personas pasaban por encima de cualquiera con tal de conseguir sus riquezas, ese nivel de vida era efectivamente muy satisfactorio y requería del sacrificio de muchas personas inocentes. Le preguntó a dónde iban, a lo que esté respondió que era una gran sorpresa, aunque le adelantó que se dirigían hacia Quintana Roo, allí le tenía preparada una gran sorpresa. En medio del viaje él solo la observaba, no le decía muchas cosas, estaba encantado con lo que podía ver en frente, una belleza exorbitante con un rostro puro y tierno. Marcos quería que fueran por todas sus cosas a la casa de su ex marido para que se fueran a vivir juntos del todo, no quería que ella regresara al lado del hombre que le hacía tanto daño, podían Iniciar una nueva vida amorosa. Sin embargo, esa no era la idea de Jimena, sí bien quería ganarse su confianza para saber cada uno de sus movimientos, no se veía viviendo junto a él, le fue muy sincera en ese aspecto al mencionarle que no le gustaba sentirse presa de un hombre, por eso mismo había escapado de su marido, eran muchos los problemas. A pesar de que sabía que su plan no era darle el mismo tipo de inconvenientes, prefería que estuvieran separados, ella lo visitaría cuantas veces quisiera, pero viviendo en su propia casa. Es más, él podía ir algunas veces para cerciorarse de que todo estaba bien, lo importante era no tener que pasar todos los días al lado de una misma persona, podrían aburrirse de la monotonía y así terminar muy rápido su relación. Ella quería que durara por mucho tiempo, la verdad se sentía muy cómoda a su lado, o al menos eso le decía para continuar con su gran misión.
Ese era un requerimiento difícil de aceptar para Marcos, quién estaba acostumbrado a vivir con todas sus ex esposas o ex amantes, aunque de alguna forma la entendía y no quería que terminara todo tan rápido solo por no estar de acuerdo en un aspecto. Le dijo que entonces, al regresar a la Ciudad de México, alguno de sus hombres la llevaría hasta donde ella quisiera para que fuera por sus cosas y pudiera buscar un nuevo departamento. Ella lo aceptó mientras le escribía a Carla que pusiera toda su ropa en alguna casa donde ella pudiera recogerla sin que se dieran cuenta que vivía en la misma de Antonio. Luego de eso, quería que le enviara la ubicación para ella parecer segura del lugar donde supuestamente vivía. Cuando estaban aterrizando se percató de que estaba llegando a la playa del Carmen, allí Marcos tenía preparado un gran almuerzo en el mejor hotel con vista al mar y los mejores vinos, todo era tan lujoso que Jimena pensó que podía sacar provecho de todo. Mientras trabajaba como infiltrada iba a disfrutar todo lo que pudiera, pocas veces se veían esas oportunidades, aunque con todo el dinero que tenía Antonio también podría hacerlo, pero sabía que él era un hombre que no pensaba mucho en el placer, sino más bien en satisfacer sus convicciones de Justicia. Así que, enhorabuena, pasaría unos buenos y placenteros días. La comida estaba deliciosa, la vista era gratificante, pensaba en lo infinito que era el mundo y lo pequeñas que eran las personas, siempre con un destino marcado por muy increíble que parezca, el cual no se cambia simplemente por medio de las decisiones. En una bolsa de papel tenía Marcos un regalo, aunque también era un obsequio para sí mismo, había un vestido de baño muy pequeño, sus piezas eran realmente sensuales, quería que ella se lo pusiera para que fueran al mar. Mientras él estaba en la playa bronceándose quería verla modelar el traje, al tiempo podía admirar cada parte de su cuerpo. Jimena era una mujer un poco recatada y le daba algo de vergüenza ponérselo, pero no podía ponerse con moralidades teniendo en cuenta que su plan era enamorarlo perdidamente, hasta el punto en que quisiera contarle todos sus planes a fin de que lo ayudara de alguna manera. Solo de ese modo ella iba a poder intervenir en lo que era mejor para Antonio y su plan de justicia.
Cuando ya estaban en la playa Jimena salió con una toalla que tapaba parte de su abdomen, luego se la quitó y la tiró en el piso, caminando sensualmente hasta el mar. Allí dejó que las olas jugarán con su cuerpo, mientras ella nadaba y lo miraba en las ocasiones que podía. Todo era perfecto, de hecho, muy bello, Marcos estaba muy satisfecho, sentía que estaba con una mujer real, no con una que simplemente se fijara en sus cosas materiales o que lo quería por un rato como las prostitutas. Para su infortunio ocurrió algo muy inesperado, algunos de los enemigos que tenía en ese estado se enteraron de que había llegado, puesto que tenían en las pistas privadas algunas cámaras puestas en las gorras de unos funcionarios que les permitían darse cuenta quién entraba al suelo de Quintana Roo. Le llegaron de sorpresa, disparando desde unos edificios, por suerte no lograron darle, se escondió detrás de un puesto de helados, al menos era en hierro y aluminio y evitaba que las balas lo tocaran. Por su parte, Jimena salió del mar inmediatamente y empezó a correr hacia los lados, buscando también dónde refugiarse. Empezaron los disparos de los dos bandos, en cuanto arrancaron, los trabajadores de Marcos también comenzaron a disparar. Tenían muy buena puntería y algunos empezaron a caer muertos desde las azoteas, también fueron sacrificados muchos de los suyos, pero pudieron defenderse. Desde donde Jimena estaba escondida escuchaba los balazos de manera fuerte, algunos le daban al auto que la estaba cubriendo, sentía su vida estaba colgando de un hilito y todo por querer dárselas de salvadora con Antonio, aunque si lograba su cometido todo tendría un gran valor. A los pocos minutos llegaron las autoridades, Marcos tuvo que escapar para que no lo metieran preso, le dijo a Jimena que la buscaría, que se quedara en el hotel donde estaban y no se moviera de allí. Lo importante era que las autoridades no los vincularan para que no tuviera que ser, al igual que él, una fugitiva más. La presencia de la policía hizo que los enemigos también se fueran, dando por fracasada su misión de acabar con el jefe Marcos, que a partir de ese momento tendría que cuidarse mucho porque estaban en un suelo que no dominaban, así que los otros tenían más poder sobre el ataque. En cuanto todo se calmó Jimena se regresó para el hotel, pero justo cuando llegaba un policía la detuvo y le dijo que tenía que dar su versión de todos los hechos, se la llevaron para la estación para interrogarla. Ella no sabía que decir, pero ya no podía esconderles que no tenía nada que ver con Marcos porque las cámaras del lugar la habían filmado. Marcos se percató de eso, así que en vez de dejarla a la deriva para que hablara, decidió ir a sacarla de ese lugar por la fuerza.