Fuga

1851 Palabras
Llegó la mañana en que Antonio sabía que le iban a quitar el castigo, era el día más esperado, aunque temía que no pudiera escapar de la cárcel tan rápido y lo siguieran castigando con la comida. No sabía exactamente qué hora era, de hecho, nunca lo sabía, sospechaba que era temprano porque a veces escuchaba a los oficiales hablar. Tocaron su celda y le avisaron que pronto saldría, que se alistara para ese suceso. La verdad le parecía que ese comentario era un poco paradójico porque no tenía nada que alistar, aún estaba atado y por obvias razones no estaba ocupado, añoraba tener algo que hacer. Cuando llegó el momento exacto sacudieron su puerta muy duro, lograron pegarle un susto, lo sacaron de inmediato y eso hizo que sus ojos se volvieran un poco sensibles. Llevaba mucho rato encerrado en la oscuridad como para recibir un impacto tan brusco, no veía con claridad lo que estaba pasando, solo se enteró de que lo volvieron a poner en su misma celda con su viejo compañero, el cual lo daba que hacer. No sabía si era bueno o malo, lo cierto es que nunca hablaba. A pesar de eso estaba agradecido de que no tuvo que compartir celda con Elías, esa hubiera sido su perdición. Estando ahí de nuevo, al menos en una cama, se imaginó cómo podía escapar, le preguntó a su compañero que nunca hablaba si conocía a alguien que le pudiera prestar un celular, pensaba salir rápido del lugar y podía recompensarlos muy bien. Le confesó que tenía muchísimo dinero, inclusive habló de que había sido un agente especial de la DEA, pero nunca necesitó el trabajo. El hombre vio en él una pequeña oportunidad, curiosamente también se quería ir a como diera lugar, le dijo que le podía ayudar con lo que quisiera con tal de que lo llevara. Antonio lo aceptó, de alguna manera era bueno tener un aliado para que las cosas fueran un poco más sencillas. No le dio a conocer a ciencia cierta el plan, solo le dijo que le siguiera la corriente cuando se lo dijera, tenía que confiar, no le quedaba otra opción. Aquel hombre le consiguió el teléfono y él llamó a Jimena para decirle que necesitaba que al siguiente día estuvieran afuera de la cárcel en una camioneta lista para llevárselo a él y a un amigo a eso de las 12 del mediodía. A Jimena no le parecía que fuera una buena opción, pero era muy realista y sabía que por medio de la justicia no lograría salir, así que llamó a Carla inmediatamente para que ambas le ayudaran. Esa noche todos se sentían muy nerviosos, los dos hombres de la cárcel y también las dos mujeres afuera que iban a colaborar. Elías los veía muy raros, trató de hablar con el otro sujeto para preguntarle qué estaba planeando, pero no le dijo ni una sola palabra, incluso lo golpearon y no comentó nada. A Antonio le parecía que eso era realmente valioso, pocas personas soportaban el dolor. Como si Elías ya supiera que esa iba a ser la última noche, se encargó de hacer que Antonio sufriera un poco. A la 1 de la mañana llegó a su camarote y tiró una bomba fétida, ambos hombres tuvieron que pasar toda la noche con ese olor, además, estaban encerrados, no sabía cómo a Elías lo dejaban salir de su celda cuando quería, era obvio, como ya se había dicho, que la justicia estaba coludida con los criminales. Tenía muchas ganas de decirle que iba a ser la última vez que los iba a molestar porque no los volvería a ver, pero eso era darle muchos indicios sobre lo que iba a pasar, no quería que nadie arruinara su plan. Ya casi sería libre de nuevo, podría cumplir con sus propósitos y estar al lado de la mujer que amaba. Incluso si el hombre silencioso quería algún puesto en su organización podía hacerlo, pero este no lo único que quería era regresar con su familia y pasar sus últimos días allí. A la mañana siguiente fueron por el desayuno, curiosamente esta vez sí le fue entregado Antonio, parece que ese castigo ya lo había levantado. La señora encargada le pidió disculpas por no habérselo dado días antes, pero estaba amenazada, por suerte ya eso se había acabado. Era muy paradójico, justo el día en que se iba le empezaron a dar comida, uno de sus mayores anhelos. Miraba el reloj insistentemente, estaba muy nervioso por lo que iba a pasar. Nunca antes había tenido esa sensación, era muy extraño, en la DEA tenía operaciones muchísimo más complicadas y sentía que eran parte normal de su vida, pero ahora que se trataba de sí mismo y actuar para salvarse sentía como si algo malo pudiera pasar. Estaban en riesgo muchas cosas, no como antes, que siempre la persona que se hacía pasar por víctima era otra, donde justamente él era el salvador, pero ser su propio salvador le ocasionaba una especie de sensaciones diferentes, como si tuviera que esforzarse el doble, además ese otro hombre confiaba en él para volver a estar con su familia. A las 11:30 de la mañana empezaron a sacar a los presos de las celdas para que almorzaran, Antonio era casi de los últimos en salir porque su celda quedaba en la última esquina. Exactamente faltando 10 minutos para las 12 llegaron a su celda, como era un preso que siempre se portaba muy bien los guardas no andaban con precauciones y de eso se aprovechó. Cuando le iban a poner las esposas para llevarlo hasta el comedor agredió a los dos guardas, Antonio sabía pelear muy bien y pudo dominarlos a ambos, también le pedía a su compañero que lo ayudara a atarlos. Bajaron unas cortinas que tenían para que nadie viera lo que estaba pasando allí adentro, les quitaron la ropa y se la pusieron ellos, ahora Antonio y su compañero parecían ser los guardas de seguridad. Vistieron a los otros con sus trajes y los dejaron en la cama inconscientes, Antonio tuvo que darle a cada uno un golpe en la cabeza, aunque no mortal, para que permanecieran allí al menos por unas horas. Los únicos que podían reconocerlos muy fácilmente eran sus compañeros de prisión y algunos oficiales que se percataban de la presencia de los otros, aunque había unos muy descuidados que ni siquiera sabían con quién trabajaban. Disimuladamente empezaron a caminar hasta la salida, uno de los porteros los llamó y les preguntó a dónde se dirigían, la verdad sus rostros no se le hacían conocidos. Antonio le dijo que ambos eran nuevos, tenían que hacer un mandado que les habían puesto, lastimosamente el hombre no les creyó, así que tomó su radio para pedir refuerzos, sospechó que se trataba de una especie de fuga. En cuanto levantó el radio y lo puso cerca de su boca, el compañero de Antonio le disparó en la mano, haciendo que este empezara a gritar y a hacer movimientos de auxilio. Pronto los de las cámaras de seguridad se percataron de que algo malo estaba pasando y enviaron unos hombres para allá a revisar. Rápidamente empezaron a dispararle a la cerca para salir, lograron hacerlo con un poco de dificultad. Afuera ya estaban Jimena y Carla listas con la camioneta, fueron muy inteligentes y le taparon las placas para que luego no los siguieran por medio de ellas. Justo cuando se montaron empezaron a disparar desde la parte de arriba de la prisión, algunos francotiradores intentaron detenerlos, pero no fue posible, lo único que lograron fue hacerle daño al vehículo, pero eso en realidad no tenía importancia. Cuando Elías ya se dio cuenta que Antonio se había acabado de escapar se dio golpes de pecho, sabía que Marcos se iba a desquitar con él, su misión era jamás separarse de él y saber qué estaba planeando en todo momento, pero el hombre evidentemente era más inteligente que él, nunca se le hubiera ocurrido un plan de fuga tan bien elaborado, los guardas solo se dieron cuenta de lo que estaba pasando cuando ya estaban en la puerta de salida. Realmente había fracasado como guardián, llamó con un poco de miedo a Marcos para darle la cara, pero este se puso colérico, le dijo que ese tipo afuera era un peligro, era muy fuerte, inteligente y hábil, ahora tendría que cuidarse más por su culpa. Lo iba a sacar de la cárcel solo para castigarlo por lo que había hecho, le dijo que pensaba dejarlo varios días sin comida, así como lo hicieron con Antonio y además de eso pensaba torturarlo por unos días. Elías, aunque creía que era un hombre muy fuerte, tenía miedo, sabía que era mejor ir a afrontar su castigo, de lo contrario Marcos podía acabar con su familia y amigos. Si le hacía caso en todo no era porque odiara a Antonio, sino porque de eso dependía la vida de los otros, era muy triste, pero real. Antonio ni siquiera sospechaba esa situación, tal vez sí se lo hubiera contado las cosas hubieran sido diferentes, pero no fue así, en vez de eso se dedicó a hacerle la vida imposible solo por un mandato. De camino a casa se sentía liberado, miraba las montañas y la luz, después de esos días en el calabozo de castigo sentía que el solo hecho de ver el sol era una especie de bendición divina, aunque no creía mucho en la religión. Le preguntaron al hombre dónde quería que lo llevaran, a eso respondió que su familia vivía en Sinaloa, así que lo dejaron en una de las pistas privadas y le prestaron un avión que ya tenía un piloto y algunos guardias por si intentaba hacer algo extraño. El hombre agradeció mucho su ayuda, le pido disculpas por no haber sido más amable antes, pero no le gusta relacionarse con las personas que llegaban allí porque casi todas eran malas, pero él no. Le recomendó que siguiera con su plan de justiciero, la verdad es que muchas personas necesitaban pagar por sus pecados en la tierra. Antonio ya no podía regresar a su casa era obvio que Marcos lo iría a buscar allí, mandó algunos hombres para que organizaran su casa en Guadalajara Jalisco, tomó ese lugar al azar, no sabía si lo buscarían allí pero no se quedaría para averiguarlo en la Ciudad de México. Los tres se marcharon para allá, les dijo que si querían continuar con él tendrían que saber que nunca estarían en un lugar específico, era necesario estar cambiando de sitio para que fuera menos posible descubrirlos. Cambiar de lugar les posibilitaba hacer justicia en otras partes, en todo el mundo se evidenciaban cosas terribles, no importaba desde dónde se actuaba, lo que valía la pena era que las personas probaran al menos una vez en su vida de su propia medicina. Ellos jamás se imaginaron que Marcos estuviera pensando en vengarze también, aunque a su parecer por algo injusto, lo más dificil aun estaba por llegar.
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