Darío se introdujo en el Porsche y lo puso en marcha. Por fin era viernes. Ese día se lo tomaría tranquilo en el despacho y tenía pensado marcharse a casa al mediodía. Y ya hasta el lunes que regresara de nuevo. De noche había pensado acercarse a La Gramola a tomarse una copa mientras Claudio ponía copas tras la barra. Le gustaba observarlo. Se movía en la barra cómo pez en el agua. Se prepararía esa mañana dos vistas orales que tenía en el juzgado para la semana siguiente y el resto de expedientes tendría que esperar al lunes. Subió en el ascensor y empujó la puerta de cristal de entrada al despacho. Se encontró con Don Juan de espaldas hablando con Leo. Percibió demasiada complicidad entre los dos. Cada día tenía más claro que entre ellos dos había algo más que "trabajo". - Bueno

