La de la foto era una chica exactamente igual a mí. Podría jurar que era una foto mía, pero ella se llamaba Sky. ¡Carajo! ¡Tenía una hermana gemela! Siempre sentí que algo en mí no estaba completo, pero jamás imaginé que era una hermana y más encima gemela. Me volví loca de la felicidad y empecé a saltar por todos lados feliz. Ramsés me miraba sonriente. Me acerqué a él y lo llené de besos. —¡Gracias, gracias! —repetía feliz —. Gracias por hacer esto por mí. —Todo lo que sea por mi chica —Respondió dándome un tierno beso en los labios. Cuando dejé de dar saltos como loca seguí leyendo sus datos. Sky era pintora, tenía una galería de arte en New York y otra en LA. Ahora lo entendía todo, por eso la chica del centro comercial había mencionado LA. Ahora todo tenía sentido. Despegué la mi

