Sinopsis
Tessa Koch
El ébano pulido de mi escritorio reflejaba la luz fría de la metrópolis apreté los dedos contra el teclado, intentando concentrarme en la revisión final de las proyecciones trimestrales pero mi mente volaba a la noche anterior.
Los recuerdos de Asier, de sus manos, de sus promesas susurradas en la penumbra de su ático de lujo, eran un veneno dulce.
Había caído por completo estaba loca por mi jefe.
Escuché el siseo familiar del cristal de la puerta principal abriéndose y levanté la vista, lista para saludar a cualquier cliente o colega pero lo que vi no fue un colega.
Fue una figura que detuvo mi respiración.
Ella era la definición de la perfección inalcanzable, un traje de dos piezas que gritaba millones, un corte de cabello inmaculado, y una expresión que no mostraba emoción solo cálculo era Eloísa Rossi la conocía de las revistas de negocios su familia controlaba más activos que la mitad de los países pequeños.
—Busco a mi prometido Asier —dijo Eloísa su voz era baja y resonaba en mi pecho como un trueno.
Ni siquiera me miró era como si yo fuera parte de los muebles caros.
¿Prometido? La palabra me quemó la garganta. Asier Alekseyev... mi Asier... de repente, comprendí los almuerzos que siempre cancelaba, las llamadas secretas, su reticencia a hablar del futuro todo se aclaró, doloroso y rápido era imposible que fuera cierto pero allí estaba la prueba la futura dueña de la gran Empresa Rossi estaba en mi oficina, buscando a su hombre.
Tragué saliva, obligándome a actuar mi profesionalismo, ese muro que había construido durante años, fue mi única salvación.
—Claro, señorita Rossi, el señor Alekseyev se encuentra en su suite ejecutiva sígame, por favor—
la guié por el largo pasillo sentí el olor de su perfume costoso, una fragancia de victoria amarga al abrir la puerta de la oficina de Asier, mi mirada se cruzó con la suya, estaba de pie junto a la ventana y por un instante, vi la culpa dibujarse fugazmente en su rostro era una mancha oscura sobre su pulcra arrogancia y fue más que suficiente para confirmar todas mis peores sospechas.
La reunión fue breve parecían dos estatuas de mármol que discutían un negocio, no dos personas enamoradas a punto de casarse y luego tan pronto como llegó Eloísa, se fue cerrando la puerta tras de sí con un golpe silencioso que resonó en mi corazón.
Aproveche la oportunidad para entrar a la oficina, con el corazón en mano y mucha molestia en mi interior, necesitaba una explicación, necesitaba oírlo a él decirme la verdad.— ¿Tu prometida Asier? ¿Esto es real? —mi voz era apenas un susurro, rasposa por la emoción contenida.
Él se acercó a mí su rostro era una máscara de preocupación forzada
—Tessa...— Soltó un suspiro como si le pensara decirmelo — Esto es solo un acuerdo de negocios...Lo nuestro... lo nuestro es real, lo juro.— Intento acercarse a mí, di un paso hacia atrás, como si su toque fuera a quemarme.
Todo está tiempo había sido la amante, mientras estaba realmente con ella solo estaba conmigo para pasar el tiempo.
Todo lo que me decía era... Era falso
Todo está tiempo me había estado engañando, no había sido honesto conmigo ¿En algún momento lo había sido?
—¡No! —grito el dolor estalló—. ¡No te atrevas a tocarme! ¡Fui solo un entretenimiento! ¿Lo soy? ¿Una distracción mientras preparabas tu boda de millonario?! Soy una estúpida ¿Cómo pide confiar en ti?! Solo me querías para tu entrenamiento, para tu placer!
En sus ojos podía ver un pequeño desespero, había algo ahí pero no sabía que era, no confiaba en el, ni en mi, incluso mi instinto había fallado cuando creí que era diferente, que era una buena persona.
Claro que no lo era.
—No lo entiendes, Tessa. ¡Ella es negocios! ¡Tú eres... tú eres mi escape, mi necesidad! ¡Es diferente lo que siento contigo!
Solté una carcajada llena de ironía ¿Diferente?!
—¡Diferente! —exclamé con desprecio, vio en sus ojos que él realmente creía esa distinción, le lancé las llaves sobre el escritorio.
El ya había jugado demasiado con mi dignidad no podía seguir aquí, no quería seguir aquí viendolo todos los días
—Estoy renunciando —declaré la voz quebrada por el llanto que luchaba por salir
— Tessa...
— Ya me has hecho suficiente daño, claro que no la vas a dejar por mí y yo no voy a seguir siendo tu amante— Sentencie
Salí de allí corrí, sin mirar atrás, hasta mi coche estaba lista para ir a casa y llorar toda la noche, mañana limpiaria mis lágrimas y sería un nuevo día, mañana debía seguir con mi vida como si él jamás hubiese existido
Mientras manejaba hacia mí apartamento mi teléfono sono, con lágrimas en los ojos atendí sabiendo que era mi doctora, había estado esperando la llamada desde hace una semana.
—Señorita Koch —dijo la voz amable.— Tengo un espacio en 10 minutos ¿Cree usted sea posible pueda venir?
— Si, claro que sí— Dije mientras limpiaba mis lágrimas — Voy en camino hacia allá.
Maneje está vez hasta la clínica, la empresa pagaba mi seguro y este lugar era uno de los mejores de la cuidad, había estado sintiéndome desde hace unas semanas, asier había sugerido... Venir
Al llegar estacioné y sube directamente hacerme un examen de sangre el típico cuando venía a las consultas.
Luego de 10 minutos la doctora me llamo.
—Felicidades Tessa. — Su sonrisa me confundio ¿Felicidades? — Estás embarazada.
Negué con la cabeza, eso no era posible
¿Embarazada? Pero yo...yo había estado cuidadome.
El hijo de Asier Alekseyev...Mi bebé, un hijo de ambos, el miedo me heló la sangre.
Este bebé no estaba planificado.
— Está segura?— Pregunté, ella asintió — Podría hacerme un eco o algo solo para confirmar
No podía tener un bebé en este momento, aunque ahora que lo pienso tiene sentido, las náuseas, los vomitos matutino, los mareos, dolores de cabeza.
— Podemos pero es un hecho Tessa, estás embarazada