Solo veinte minutos después de enviado el mensaje sonaron golpeteos en la puerta, al abrir un cuerpo chocó contra mí estrechándose entre sus brazos, los demás entraron como tren bala. —¿Qué sucede?, ¿Estás bien? —quiso saber si soltarme —Al, estoy bien —solté casi en un suspiro, me tenía aferrada muy fuerte—no respiro —al soltarme examinó mi estado físico y pude ver a Calle recorrer el lugar. —¡Por dios!—ella también se oía muy preocupada —nos asustaste. No debería, pero sonreí ante su gesto de venir tan rápido, me alegra saber que llegado el caso de una verdadera emergencia, tendría buenos amigos que acudirían en mi ayuda. Deja que Hannah me abrazara también y comencé a explicar. —Chicos, siento mucho el susto, sin embargo tengo algo que muero porque admiren. —¡Uh!, ¿Vas a quedarte en rop

