ZAYN Miro la lista que me hice anoche y siento una especie de risa tonta porque lo único que me ha salido bien hasta ahora son las tonterías prácticas. No googlear. Desayunar. Reír. Película pésima. Mano si hay miedo. Mañana, prueba. Amar, en cualquier caso. La mañana sale blanquísima. La nieve aplasta el ruido del mundo y hace un favor enorme: todo se escucha menos urgente. Me despierto antes que ella, como siempre, con la costumbre de vigía que no se baja nunca del todo. La miro dormida, con la camiseta grande que le robé puesta, las piernas asomando, los calcetines torcidos; me desarma. Me levanto, me pongo la primera ropa que encuentro —pantalón cómodo, una sudadera que huela a mí— y bajo a la cocina con paso de ladrón, pero con la plan en la cabeza como si fuera un mapa militar. Lí

