Es interesante lo mucho que puedes oír al ingresar en el baño de tu oficina. En esta oportunidad yo no era la que estaba escuchando a hurtadillas, sino más bien era la que estaba dando de hablar, o eso suponía al estar en este cubículo encerrada dando vueltas en el pequeño espacio con Jaz al otro lado del celular. —Te dije que no iré Jazmín Salas. Me tienes hasta la coronilla con tu “eres buena, no tienes nada que temer”. Pues sí tengo mucho temer, y soy mala, muuuy mala — le comento impaciente a mi hermana. En lo que Caroline se fue me vine hasta el baño a charlar con ella, a decirle semejante propuesta que me tenía al borde de la locura. ¿Para qué yo iba a visitar a esa señora al hospital? ¿Para que Adrián me despidiese dramáticamente en un pasillo? ¿Para qué Gabriel me envolviese en

