Darius se paralizó, sorprendido. De todas las cosas que ella podría haber preguntado, esto no era lo que él esperaba. El impacto recorrió su cuerpo, pero controló su expresión, manteniendo su voz calmada y firme. —¿Puedes decirme la razón de esta decisión?— le preguntó con cuidado, sin querer presionar demasiado, pero necesitando entender. La mirada de Elaine permaneció fija en el agua que caía por las rocas frente a ellos. Su voz sonaba desprendida, hueca, como si su espíritu se hubiera ido a otro lugar. —Porque quiero vivir. Quiero mi cordura intacta. No quiero sentir este dolor. No quiero estar sola nunca más. Tantas razones, elige una— su tono estaba tan ausente, tan vacío de vida, que sonaba como si hablara desde fuera de su propio cuerpo. El pecho de Darius se apretó al verla. Ni

