Capitulo 10—Novia desamparada

1639 Palabras
Capítulo 10— Novia Desamparada Narrador Separándose una vez, una garganta se aclaró a su lado. Emma bajó su rostro tratando de reponerse del beso tan intenso e inesperado, el cual no planeó en ese momento. Aun así, no le disgustó. — Disculpen que los interrumpa, tortolos —dijo Katherine golpeando el brazo de su hermano ligeramente con su codo y guiñando un ojo— Pero venía a avisarles que nos vamos... Michael no se siente muy bien. Desviando su mirada a un lado, Emma y Charlie notaron que ciertamente Henao ya había regresado a la estancia, y sintiendo su pecho oprimirse al ver a la nueva pareja besándose, inventó una dolencia para salir de allí que no fue más que una mentira. Apoyando su mano en el hombro de su hermana, Smith desvió su mirada a su cuñado, quien se notaba visiblemente tenso, y sonriendo al verlo cada vez más expuesto, más molesto al verlo con Cosnett, solo le respondió: — Cuídalo muy bien... Se ve bastante mal, hermana. Un comentario cargado de ironía que en realidad trataba de ocultar la satisfacción que sentía al verlo a punto de caer, al borde del precipicio del cual jamás saldría. Despidiéndose con un casto beso en la mejilla de Emma y Charlie, Katherine salió de la propiedad junto a su pequeño y esposo. Regresando la mirada a Cosnett, este solo sonreía sutilmente por lo que acababa de suceder. — ¿Qué? No se supone que somos novios... Besarse es lo más normal ¿o no? Tirando de Emma, Smith la tomó de la cintura y acercándose de nuevo susurró sobre sus labios. — ¿O no te gustó? Porque si es así, podría hacerlo de nuevo, tal vez te haga cambiar de opinión. —A lo que Emma contuvo la respiración. ¿Que si le gustó? Por supuesto que le había gustado, es más, le había fascinado. Abriendo su boca sintiendo su respiración entrecortarse, Emma y Charlie estaban a punto de besarse de nuevo, y viendo cómo Paul se acercaba a ellos, se separaron. Cuando Charlie propuso ese noviazgo falso, sopesó cada uno de sus detalles, los riesgos que conllevaba e incluso si podría traer consecuencias. Aun así se atrevió a hacerlo, para desenmascarar a Michael, para librarse de su padre, e incluso para estar cerca de Emma, por quien se sentía extrañamente atraído. Era una mujer hermosa, brillante y además, descendiente de una de las familias más poderosas de la ciudad. ¿Qué podría perder? Un poco de diversión no le vendría mal mientras acorralaba al otro imbécil. — Em... Charlie —dijo Paul pasando su mirada de uno a otro— Nuestro padre quiere hablar contigo antes de irte. Te está esperando en el despacho. Asintiendo y sabiendo medianamente el tema tan importante que deseaba hablar Ramiro con él, Charlie afianzó su agarre a la cintura de Emma y acercándose a ella, depositó un casto beso sobre su cabeza antes de decir: — No quiero hacer esperar a Emma. Creo que será en otra ocasión Completamente inocente de la tensión existente entre padre e hijo, Cosnett solo desvió su mirada hacia él con una pequeña sonrisa antes de alentarlo a ir a verlo. Al no tener otra salida que hablar con Ramiro, ingresó al amplio despacho de su padre, el cual se encontraba decorado con colores monocromáticos en las paredes y un imponente escritorio de madera. — Paul dijo que querías hablar conmigo.... Aquí estoy. Sin siquiera seguir adelante aun en el umbral de la puerta, Charlie soltó y observándolo desde el otro lado del escritorio mientras su mano reposaba sobre el respaldo de la silla, Ramiro ordenó: — Debes detener lo que sea que estés haciendo. —Ramiro le dio una de esas miradas que te dicen más de lo que puede. De esas miradas que te hacen saber que debes detenerte antes de arrepentirte por el resto de la vida— Sabes que, aunque te niegues, en cualquier momento terminarás casado con Gaia. Sonriendo de lado, pues las amenazas de su padre no le intimidaban ni un poco, Charlie dio un paso arreglando el saco de su traje. Incapaz de aceptar las pretensiones de su padre y negando, centrando su mirada en él, solo susurró: — Sabes que no lo haré, por más que así lo quieras, por más que me lo ordenes, no me casaré. Sabiendo lo terco y obstinado que solía ser Charlie cuando se lo proponía, Ramiro elevó su mentón comprendiendo que sería más difícil de lo que pensó hacerlo cambiar de opinión, y asintiendo, trató de hablar, pero su hijo no se lo permitió. — Ahora tengo que irme, mi novia me espera. Sin esperar respuesta alguna, Charlie pretendía regresar junto a Emma y mencionando su nombre a sus espaldas, Ramiro se detuvo en seco sin girar a mirarlo: — Sabes que buscaré la forma de que lo hagas... De que retomes el compromiso. Deseando dar el tema por sanjado, Smith solo negó, retomando la marcha, y regresando a la estancia donde se encontraba Emma junto a Paul, tomó su mano para preguntar: — ¿Nos vamos? Lo sucedido en el despacho con su padre quedó allí para él, el solo hecho de pensar en ese asunto era una pérdida de tiempo. Asintiendo, Emma tomó la mano de Charlie por voluntad propia y, saliendo de la mansión de los Smith, antes de abordar el auto, Paul se acercó a ella para decirle: — Em... Quería pedirte un favor... Un tanto ansioso, Paul llegó junto a Emma, y tendiéndole una tarjeta con su número de teléfono al reverso, le pidió: — ¿Podrías entregársela a Candice? Dile que por favor me llame. Asintiendo y frunciendo el ceño pensando que era un poco extraño que Paul quisiera contactar a su amiga, Emma solo tomó el pequeño rectángulo sin decir nada, sin preguntar, y alejándose de nuevo finalmente subió al auto. — ¿Qué quería Paul? Asegurando el cinturón de seguridad, Emma solo se encogió de hombros sin comprender del todo qué era lo que deseaba hablar con Candice, y abriendo su boca solo respondió: — No lo sé, solo me dio su tarjeta para hacérsela llegar a una amiga. Sonriendo sabiendo qué era lo que quería su hermano menor, Charlie se dirigió a casa de Emma y, deteniéndose justo al pie del edificio, Cosnett dijo: — Gracias por todo, Charlie.... Y en cuanto a las fotos... No te molestes en ayudarme, buscaré a alguien que se encargue de ese asunto. Tienes razón y debo deshacerme de ellas antes de que me traigan más problemas. Apoyando una mano sobre el muslo de Emma, Charlie tocó su piel desnuda ya que su vestido se había subido un poco, y desviando su mirada a la parte en contacto contuvo el aire por la calidez que él emanaba. — Déjame hacerlo... Se supone que viniste a mí porque necesitabas ayuda. Siendo incapaz de responder debido a que la mano sobre su muslo le impedía pensar con claridad, Emma solo se mantuvo en silencio y, apoyando un dedo sobre su mentón, Smith hizo que lo observara. — Además, los dos tenemos el mismo objetivo... Acabar con Michael. Apretando los labios cuando un nudo se formó en su garganta por la cercanía que hacía sus respiraciones chocar, Emma liberó un poco de aire y, terminando la distancia para robarle un casto beso, Charlie soltó con una pequeña sonrisa: — Eres mi novia... No puedo dejarte desamparada. Sonriendo al ver lo osado que era Smith, Emma solo negó y aceptando que no estaba de más una ayuda extra accedió: — Está bien... Solo con la condición de que me aceptes un trago. Como Emma y Charlie sin la farsa que estamos armando para acorralar a Michael, solo como dos amigos que desean ayudarse Extendiendo su mano para pactar el trato, Emma estrechó la mano de Charlie sin necesidad de pensarlo, y saliendo del auto sintiendo que no quería hacerlo, que quería permanecer un poco más a su lado, pues él le inspiraba mucha confianza, ella se asomó por la ventanilla: — Espero no ser una gran molestia el ayudarme. Negando ya que tenía el hombre para ese asunto, Charlie solo se despidió de Emma y, llegando a su casa, se dejó caer sobre su cama sin dejar de pensar en lo mismo, el beso compartido. Al llegar el otro día, Charlie, antes de ir a Araco, se desvió de su camino para reunirse con el hombre que solucionaría el problema de Emma, y comenzando a revisar un poco esto, dijo antes de seguir: — Antes de deshacerme de ellas debes tener en cuenta una cosa... Si no encuentras quién subió las imágenes, estas seguirán apareciendo, lo harán una y otra vez hasta que la persona que lo hizo logre su objetivo, o hasta que se rinda. Enarcando una ceja porque eso mismo pensó él cuando se lo mencionó a Emma, Charlie lo observó de mala gana ya que lo tenía muy en cuenta, y elevando el vaso de agua ante él para tomar un sorbo, respondió: — Eso lo sé... y como ya te dije estoy dispuesto a pagar lo que sea con tal de que desaparezcan.... Tú solo encárgate de eso. Asintiendo una vez los términos quedaron más que claros, el hombre ante él siguió, y encontrando lo que tanto buscaba, giró la pantalla para mostrar la imagen a Charlie: — ¿Es esto lo que buscas? ¿No? Mostrándose la imagen de Emma desnuda mientras se auto complacía, Charlie pasó saliva por lo que despertó una simple foto, un dolor punzante en su entrepierna, y liberando el aire asintió. No tenía del todo claro a dónde llegaría su falsa relación con Emma, pero lo que sí tenía por seguro era que esa noche se la haría pensando en ella.
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