Capitulo 11— Buenas noticias

1870 Palabras
Capítulo 11— Buenas noticias Narrador Pasando saliva con algo de dificultad, Charlie asintió verificando que ciertamente esa era la imagen que buscaba, y girando la pantalla de nuevo, el hombre ante él permaneció en silencio sin apartar la mirada de esta. Era evidente que él también estaba mirándola, detallando cada aspecto de esta, por lo que sintiendo como una ira inexplicable se apoderaba de él, Smith siseó. —Es mi novia, imbécil... Así que más te vale que la dejes de mirar de esa manera, y te deshagas de las fotos de una buena vez. Comprendiendo enseguida la urgencia de Smith por desaparecer las fotos, el hombre asintió antes de seguir su trabajo, y pasando un par de minutos en los que no se detuvo siquiera un segundo para respirar, finalmente dijo: —Listo... Ya no están. Esperemos no regresen. —Charlie asintió un poco más tranquilo— De igual forma te envié toda la información de donde se encontraban estas, y las mismas fotos a tu correo, tal vez las necesites más adelante. Asintiendo, tras despedirse, Smith salió del lugar y retomando su camino a la Araco trataría de trabajar sin pensar en esas malditas fotos que se quedaron grabadas en su mente, grabadas en su retina. Y es que no es para menos, Emma no solo era una mujer hermosa sino también sensual, y eso lo había verificado Charlie en ese preciso instante. Por otra parte, Emma también ingresaba a su lugar de trabajo. Necesitaba retomar las negociaciones con Ivanov a como diera lugar, y aunque tuviese que tragarse su orgullo lo lograría. Caminando por el amplio lobby seguida por su asistente, esta le leía el itinerario de la mañana mientras ella revisaba las noticias. Ingresando en el elevador una junta a la otra, la chica murmuró para cerrar con broche de oro: —Señorita Cosnett... Antes de llegar a su oficina, creo que debería saber que su hermano está muy molesto hoy, y en lo que va de mañana ha despedido a su asistente y a dos pasantes. Rodando los ojos sabiendo lo que le esperaba una vez esas puertas se abrieran, Emma negó sabiendo que esto era algo muy típico de Oscar, tratar mal a los empleados en un mal día. Llegando finalmente a su destino, el pitido del elevador anunció el inicio de la guerra. Saliendo finalmente, una vez la caja metálica se abrió. Emma empezó a caminar a su oficina mientras veía a los empleados tan centrados en su trabajo, corriendo de un lado al otro que parecía que Oscar los estuviese observando a cada uno de ellos, y llegando a la oficina sin tener que cruzarse su camino con él, Emma se dedicó a trabajar. Justamente en ese momento no estaba como para perder tiempo hablando de los dramas existenciales de su hermano. Necesitaba recuperar al cliente más importante de la ciudad, asegurarse de eliminar las fotos y hundir a Michael. Por lo que permanecer con los brazos cruzados mientras su hermano le respiraba en la nuca, no era una opción. Ordenando su desayuno, Emma tomó un poco de aire antes de elevar su teléfono para marcarle a Vladimir Ivanov, y escuchando cómo el pitido del otro lado sonaba la llamada empezó. —Sabía que llamarías en cualquier momento... Es un placer volver a escuchar tu voz. —Con un acento marcado, este dijo respondiendo la llamada enseguida al ver en la pantalla que se trataba de Emma, y pasando saliva sabiendo que seguiría insistiendo, Cosnett se colocó de pie repitiéndose mentalmente que debía resistir. —Hola Ivanov... ¿Cómo has estado? —Tratando de seguir sin dejar de sonar profesional, Emma respondió tratando de evitarlo a cualquier costo, y elevando su mano del otro lado para pedirle a sus hombres solo un momento, Vladimir se alejó un poco para hablar con Cosnett. —Mucho mejor ahora que estoy hablando contigo. Liberando el aire sabiendo que este no se detendría por más que lo intentara, ella comprendió que tenía que seguir de cualquier forma por más que lo aborrecía. Después de todo, solo tenía que soportarlo hasta firmar el contrato, y bajando su rostro armandose de valor, soltó: —¿Cuándo podríamos reunirnos? Para discutir lo que quedó pendiente en la última reunión. Sonriendo del otro lado sabiendo lo que implicaba que Emma lo estuviese llamando y solicitando una segunda reunión, Vladimir asintió, y ladeando su cabeza a un lado pensando que estaba a solo un paso de caer, respondió: —No lo sé, tendría que revisar en mi agenda para ver qué días tengo disponibles... Como te negaste a reunirte conmigo una segunda vez, he recibido muchas propuestas. —Apretando los dientes pues ella sabía bien lo que el muy desgraciado pretendía, Emma se repitió una vez más que no podría perder la razón y forzando una sonrisa tal vez de esa manera no se sentía tan estúpida al tener que rogarle, dijo: —Estuve muy ocupada, y por eso... No pude llamarte. —Mintiendo de manera descarada tras negarse rotundamente al verlo tras proponerle acostarse con él a cambio de firmar con Cosnett C.A. Emma, sin otra salida, tuvo que regresar a él. —¿Tan ocupada como para no llamarme? —Ivanov chasqueó los labios un par de veces— Me decepcionas, Emma. Pensé que teníamos algo especial. Fingiendo indignación, el ruso siguió empecinado en lo mismo: meter a Emma en su cama, y cerrando sus ojos sabiendo que si quería cerrarle la boca a Oscar, tenía que resistir, Emma explicó: —Como sabes me encargo de varios asuntos... Pero aquí estoy de nuevo. Dime ¿Nos reuniremos? ¿O tendré que tomarme la botella que reserve para nosotros con alguien más? Decidiendo arriesgarse, tal vez ganaría en el proceso, Emma dijo sin saber qué haría para evitar las sucias manos de ese hombre sobre ella, y elevando su mentón, muy interesado, Vladimir cayó en la trampa: —La semana que viene estaré de regreso... Tuve que viajar de último momento, pero apenas regrese te llamaré. Apretando sus labios en una pequeña sonrisa, conforme al menos de tener un par de horas de la apretada agenda del empresario, Emma asintió feliz, y finalizando la llamada se dejó caer sobre la silla exhausta solo por una llamada. Que si bien Ivanov era un hombre poderoso, eso no le aseguraba ser apuesto. Era un hombre de mediana edad, bastante astuto en los negocios, pero cero atractivo para ella, por lo que involucrarse más allá de lo laboral no estaba en sus planes. Centrándose en trabajar tras terminar la llamada, Emma se dedicó a hacer sus tareas del dia, y terminando antes de la hora, cuando la tarde estaba por caer, se preparó para ir a casa a descansar. Ingresando a su oficina sin permiso, Oscar camino hasta ella notablemente molesto, con la corbata de su traje ligeramente desarreglada, y colocándose de pie frente a su escritorio estampó las manos en la fría madera del mismo. —¿Se puede saber qué mierda le has dicho a mi padre como para que ahora se le haya metido en la cabeza pasarte la dirección definitiva a ti? ¿A ti, Emma? Después de que he estado al frente todo este tiempo. Colocándose de pie, pues imaginó que algo así debía estar sucediendo para que Oscar llegara así nada más a su oficina, cuando se supone que en la empresa ante los empleados la rivalidad quedaba a un lado, Emma solo ladeó la cabeza un poco molesta: —¿Y cómo voy yo a saberlo? Si desde que llegué no me he movido de aquí y tengo un par de días que no veo a nuestro padre. Sin titubear, sin quitarle la mirada de encima, Emma se plantó ante Oscar, quien solo parecía un niño en medio de un berrinche tras despojarlo de uno de sus juguetes, y colocándose erguido al ver que ella hablaba muy en serio, este solo elevó su mentón: —Sabes que eso es una mentira... Algo has hecho, o dicho Emma, como para que nuestro padre cambie de opinión así nada más. Oscar escudriñó el rostro de su hermana en busca de un indicio de su mentira— Te conozco bien, sé que eres una oportunista que quiere hacerse con la dirección de Cosnett C.A. Sonriendo de lado pues sinceramente jamás ha estado en sus planes, Emma negó empezando a rodear el escritorio, y cruzando los brazos colocándose de pie frente a su hermano, siseó después de pensarlo y no disgustarle su idea: —No lo había pensado... Pero ahora que lo dices— Fingió pensar, tomando su mentón— Emma Cosnett, directora ejecutiva de Cosnett C.A... Me gusta. Enfatizando lo último, esta sonrió de lado deseando enfurecer a su hermano, y tomándola de los hombros, perdiendo la razón, Oscar la apretó antes de espetar sobre su rostro: —Eso no pasará, Emma... Sobre mi cadáver. ¿Me has entendido? Sin dejar de sonreír, pues era esto lo que más descolocaba a Oscar, Emma le sostuvo la mirada, y ladeando su cabeza, respondió: —Pues tendrás que aceptarlo, porque una vez firme con los rusos te aseguro que así será... Mi padre me dará la dirección. Con sus ojos inyectados de sangre, el corazón palpitando con fuerza, Oscar afianzó su agarre sobre Emma, y negando solo dijo incrédulo, pues estaba más que seguro de que ese trato se había cancelado tras reunirse con uno de ellos, con Vladimir: —No concretaste nada con Vladimir. Negando ya que eso había sido antes, antes de desear hacerlo tragarse sus palabras, así como su puto ego, Emma volvió a sonreír, y desviando la mirada al teléfono sobre su escritorio, aún presa de Oscar, soltó: —¿Entonces por qué tengo una llamada con él de más de cinco minutos en mi teléfono? ¿Y una cita pactada para la semana entrante? Liberándola, pensando que ella mentía, deseando con todas sus fuerzas que nada de eso fuera real, Oscar dio un par de pasos atrás, y negando solo murmuró: —Estás mintiendo... ¡Eres una pu*ta mentirosa!— Empezando a caminar a la puerta incapaz de seguir un instante más junto a su hermana que solía quitarle todo lo que él quería, Oscar solo llegó a la puerta de su oficina, y saliendo tirando estas a sus espaldas, Emma solo liberó el aire un tanto tensa. Sabía que Óscar no la quería, no la veía como la hermana pequeña que era, nunca lo había hecho, pero de ahí a pelear por una directiva que ella ni pensó obtener, tenía que haber enloquecido. Un poco agotada por el día vivido, Emma solo regresó a su lugar para terminar de prepararse para ir a descansar, y notando como su teléfono empezaba a vibrar a escasos metros de ella, Cosnett lo elevó para mirar de quién se trataba. #CHARLIE A EMMA ¿Puedes venir a verme a Araco? Tengo buenas noticias. Sonriendo ampliamente, al ser esto lo que necesitaba en esos momentos tras el enfrentamiento con su hermano, Emma respondió un rotundo "sí", y tomando su bolsa salió a reunirse con Charlie, quien por más que lo intentó, no dejó de pensarla durante toda la tarde.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR