Capitulo 12— ¿Qué me darás?

2000 Palabras
Capítulo 12 — ¿Qué me darás? Narrador Finalmente llegando a Araco, Emma bajó de su auto sintiendo su corazón bombear. Necesitaba despejar su mente, dejar de pensar en Oscar, su padre, y todo el asunto de Cosnett, y nadie mejor que Charlie para eso. Caminando por el amplio lobby de pisos relucientes rumbo a la recepción, Emma se colocó de pie frente al mostrador de la misma, y centrando la mirada en el caballero del otro lado, notó que se trataba del mismo idiota que se negó a dejarla ver a Charlie la última vez que estuvo allí. —¿En qué puedo ayudarla?— Con la misma petulancia, observándola con cierto desdén el hombre preguntó, y dispuesta a no dejarse humillar como lo hizo esa vez, Emma respondió con una pequeña sonrisa en sus labios. —Vengo a ver a mi novio... El señor Charlie Smith— Siendo nada de esto cierto, pero aprovechándose del pacto realizado, Cosnett dijo, y soltando una carcajada que se extendió por todo el lugar, el recepcionista siséo. —¿La novia del señor Smith? No lo creo... Señorita, por favor, retírese de una buena vez antes de que llame a seguridad. Centrando su mirada en el computador, este pretendía ignorar a Emma, quien sacó su teléfono para llamar, y marcando a Charlie, murmuró apenas respondió. —Sígueme la corriente— Colocándose erguida, Emma subió la voz solo un poco para que este la escuchara con claridad, y sumergida en el papel de novia de Charlie, empezó— Mi amor... Estoy aquí en recepción, y un idiota— Emma se acercó al hombre para mirar el nombre en su gafete— llamado Josué Hall, no me deja seguir. Abriendo su boca ligeramente al ver a Emma hablar por teléfono con lo que parecía su jefe, el hombre se quedó rígido en el mismo punto, y soltando una carcajada del otro lado pues eso no se lo esperaba, Charlie respondió. —Pásamelo... Yo me encargo— Aclarando su garganta fingiendo molestia cuando no lo estaba en lo absoluto, Charlie esperó que Emma le tendiera el teléfono al recepcionista, y tomándolo algo titubeante este respondió. —¿Señor Smith?— Con voz temblorosa, este soltó, y conteniendo la risa, Charlie se removió en su lugar. —¿Se puede saber por qué haces a mi novia esperar? La señorita Emma tiene acceso autorizado a todas las áreas de Araco, por lo que no la hagas perder más tiempo— Sonando verdaderamente molesto, Charlie soltó, y agitando la cabeza aterrado de perder su empleo este no dijo nada más. Regresando el teléfono a Emma, Josué se quedó rígido en el mismo punto y sonriendo al ver su cara pálida desprovista de sangre, Cosnett empezó a caminar al elevador retomando la llamada. —Por poco y el pobre sufre un paro cardiaco— Empezando a reír los dos por la pequeña travesura compartida, Emma ingresó en el elevador que afortunadamente se encontraba vacío, y finalizando la llamada, ella permaneció en silencio hasta que las puertas empezaron a cerrarse. Interponiéndose una mano en estas antes de lograrlo, Michael ingresó en el, y pensando que lo mejor era salir de allí antes de terminar golpeandolo por todo lo que le había hecho, Emma lo intentó pero este se interpuso en su camino para evitarlo. —¿Ni permanecer en el mismo elevador podemos, Emma? Después de todo lo que pasamos juntos. Apretando sus labios deseando mandarlo a la mie*rda, Emma solo retrocedió al cerrarse las puertas y quedar atrapada con él, y enarcando una ceja al ver su rechazo, Henao trató de retomar el tema que quedó pendiente la noche anterior en casa de los Smith. — ¿Sigues pensando que fui yo... Quien expuso tus fotos?— Dando un paso al frente Emma retrocedió un par más, e impactando su espalda con la fría pared no tenía escapatoria— Te dije que no lo hice, que si bien te mentí sobre quien era... No te quería cerca de Katherine... Lo que siento por ti es real, Emma. No haría algo que te lastimara. Manteniéndose en el mismo punto sin mostrarse ni un poco afectada por sus palabras, aunque en el interior su corazón palpitaba con fuerza, por la repulsión, la ira que despertaba su descaro, Cosnett no respondió absolutamente nada, y llegando hasta ella, Michael la tomó de su mentón antes de seguir. —¿O acaso no me crees, Emma? ¿No crees que de verdad te amo?— Desviando su rostro a un lado cuando la distancia cada vez se hacía más pequeña, Cosnett estaba tratando evitar cualquier intento de beso que deseara darle, el idiota, y sintiendo su rechazo como una puñalada que se clavaba directo en el centro de su pecho, Michael solo siseó.—¿Es por él? ¿Por Charlie?— Retrocediendo muy molesto, Henao presionó el botón de emergencia, y quedando el elevador en suspensión, este siguió regresando a Emma quien mantenía sus dientes apretados—Dime, Emma, ¿ya te acostaste con él? Dime, Emma, ¿si te hace sentir lo que yo te hacía sentir? ¿Gimes su nombre tan alto como el mío?— Tomando sus manos, Michael las elevó sobre su cabeza inmovilizándola, presionándola con su cuerpo contra la fría pared, y reduciendo la distancia pegó sus labios a su mejilla para susurrar sobre su piel— Dime si te lo hace mejor que yo. Con la respiración acelerada y sus ojos escocerse por la ira que sentía en ese instante, Emma regresó su rostro para observar a Michael de frente, sosteniéndole la mirada sin dejarse intimidar por sus intentos de macho vernáculo que intentaba afianzar sus dominios, y asintiendo respondió solo para hacerlo rabiar más, para hacerlo perder el control. —Sí, Michael... Él me lo hace muchísimo mejor que tú— Apretando el agarre de sus manos, Henao solo trató de asegurarse de que Emma no escapara de él, y tomando su mentón con la otra mano, susurró sobre sus labios antes de besarla. —No te creo, Em... Tú eres mía— Uniendo sus labios de manera intensa, tratando de colar su lengua dentro de su boca, Emma solo se tensó sabiendo que ese era su momento para liberarse de él, y elevando su pierna sin pensarlo demasiado, impactó su rodilla directo en el medio de sus piernas, en su po*lla, lo que hizo a Michael dejarse caer en el suelo con su rostro contraído por el dolor. —No vuelvas a tocarme en tu puta vida, Michael. ¿Me has escuchado? Inclinándose ligeramente, Emma espetó bastante molesta por sus intentos fallidos de tenerla de nuevo, y caminando al tablero del elevador, puso este en marcha sin siquiera girar a ver si se reponía del dolor o no. Llegando finalmente a su destino una vez las puertas se abrieron, Emma salió de la caja metálica sin mirar atrás, y quedando en el interior del mismo sentado en el suelo, Henao maldijo ese día que Emma llegó a ese restaurante y descubrió que era un hombre casado. Siguiendo su camino a la oficina de Charlie, al verla la asistente de Smith le pidió seguir, e ingresando al fin a esta lo vio al fondo, de espaldas, mientras hablaba por teléfono. La verdad por más que quisiera, no admitirlo, él era un hombre bastante apuesto, inteligente, y exitoso que cualquier mujer desearía tener. Notando su presencia, Smith se giró para mirar de quién se trataba, y encontrando a la mujer que no salía de su cabeza en el umbral de su puerta, prefirió cortar la llamada para no hacerla esperar más. —Te llamo luego, surgió algo importante... —Sin esperar respuestas, Smith solo guardó el teléfono en el bolsillo de su pantalón, y empezando a caminar hasta ella, preguntó— Sigo pensando que tendré que demandarte por acoso... Quién sabe desde cuándo me has estado observando en silencio... Quien te ve puede pensar que eres una depredadora s****l. Sonriendo, Emma negó al ver que Smith no podía olvidar lo sucedido la primera vez que se vieron en ese mismo lugar, y llegando finalmente hasta ella, él preguntó con una pequeña sonrisa: —¿Tú, cómo te declaras? ¿Culpable, o inocente de los cargos que se te acusan?. Permaneciendo a escasos metros, los suficientes como para tomarse de las manos sin problema alguno, Emma solo ladeó su cabeza mientras pensaba, y sonriendo, admitió que sí estaba mirando demasiado. —Culpable... Creo que soy culpable de acosarlo, Señor Smith. Sonriendo ampliamente por su respuesta, Charlie la observó de arriba a abajo despacio, asegurándose de que la mujer ante él era la misma de las fotos que mandó a eliminar esa misma mañana, y conforme con ello, solo dijo: —Pues me temo que tendré que proceder legalmente en su contra. Sin quitarse la mirada de encima por un momento, ninguno de los dos dijo nada más, y hablando al fin, sabiendo que tenía que resistirse para no tomarla allí mismo, y recrear la imagen que no salía de su cabeza, solo soltó: —Lo logré... Las fotos no están... Emma, me deshice de ellas— Abriendo su boca descolocada, sorprendida, en shock, Cosnett permaneció sin moverse por un instante, y deseando saber lo que estaba pensando, Smith preguntó— ¿Me has escuchado, Emma... Ya no están, se han ido. Saliendo finalmente del trance, de su ensoñación, Emma eufórica solo se arrojó a los brazos de Charlie, y escondiendo el rostro en su pecho lo abrazó mientras murmuraba. —¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!— Sonriendo sin corresponderle aún, Smith solo bajó su vista para observarla tan emocionada, y sintiendo su aroma colarse por sus fosas nasales, un olor exquisito a jazmines lo desconcertó. Rodeándola con sus brazos, permanecieron de ese modo por un instante, ella verdaderamente agradecida por el enorme favor que le había hecho, y separándose una vez pensó que era suficiente, murmuró— Te debo un enorme favor... No te imaginas lo mucho que me preocupaban esas estúpidas fotos. Sintiendo que se quitaba un enorme peso de encima, Emma se permitió respirar tranquila, sintiéndose libre por al menos un momento, y recordando que posiblemente él las pudo haber visto preguntó abriendo sus ojos muerta de vergüenza. —¿De casualidad... ¿Tú las viste?— A la expectativa, sintiendo cómo la sangre era drenada de su rostro, Emma se mantuvo en silencio por un instante, y encogiéndose de hombros, incapaz de mentir, Charlie solo asintió. No quería decir que no, ocultar la verdad cuando esas simples fotos no podían salir de su cabeza, habían quedado tan grabadas en su memoria que solo bastaba cerrar los ojos para verlas. Llevando las manos a su rostro, deseando que la tierra se abriera y la tragara en ese preciso instante, Cosnett trató de ocultar sus mejillas sonrojadas, y sonriendo de lado al verla de esa manera, tan tímida, tan tierna, él solo susurró rodeándola hasta colocarse a sus espaldas. —Me encantaron... Te veías tan... Tan exquisita que fue una lástima tener que eliminarlas— Dando un respingo al sentir su aliento rozar la piel de su cuello, Emma abrió su boca deseando poder responderle, y sonriendo por su cara que era un poema en ese preciso momento, solo dijo encogiéndose de hombros— ¿Qué? Yo solo digo la verdad. Intentando que las palabras salieran de su boca, Emma dio un paso al frente y atrapando sus manos, Smith le recordó. —Y por cierto, me debes algo.... Acabas de decir que me debes un favor ¿Qué me darás, Emma Cosnett?— Charlie redujo la distancia aún sujetándola de sus manos, quedando tan cerca que sus alientos chocaban— ¿Qué me darás a cambio del enorme favor que te acabo de hacer? Pasando saliva, Emma solo contuvo el aire cuando las ganas de besarlo la invadieron, y permaneciendo inmóvil supo que debía detenerse si no quería terminar atrapada en su propio juego.
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