Cuando llegaron a la puerta del baño, Mirko abrió ésta un poco desesperado y torpe, Zora rió por ello, luego ambos entraron y Mirko trabó la puerta, no muchas personas iban a querer entrar porque todos los alumnos estaban almorzando, pero ellos no sabían cuanto iban a tardar. El baño para hombres del segundo piso era largo pero un poco angosto para tratarse del baño de una escuela, tenía unos cinco cubículos a un costado y del otro estaban los urinarios, uno al lado de otro. Luego de que Mirko trabara con éxito la puerta, Zora lo acorraló contra la pared al lado de ésta en un brusco y agresivo movimiento, alzando sus muslos con sus grandes manos y posicionándose entre sus piernas. Mirko gimió fuerte y agudo, cerrando los ojos y cerniendo sus piernas en la cintura de Zora, juntando sus pie

