“GUERRA 2” un videojuego de acción en un mundo apocalíptico, donde los Nazis ganaron la segunda guerra mundial, también se desata una crisis espacial ya que también hay una invasión alienígena, el juego se trata de enfrentar a los nazis y a los alienígenas en el espacio sideral, un juego que tiene todo tipo de acción. ¿Por qué no comprarlo?
Quería comprar ese juego, era muy caro, pero, valía la pena, no iba a escatimar en gastos, ¿tal vez mi casera me perdone otro mes de renta? En fin, después de asearme y cambiarme, a tempranas horas de la mañana, me dirigí al centro comercial para comprar mi juego, al ser un video juego muy caro y muy famoso, era claro que yo no sería el único Gamer que quería comprar “GUERRA” por eso, tenía que madrugar para poder lograr mi objetivo.
— Voy a comprar ese puto video juego, aunque me cueste mi día libre. — dije totalmente confiado.
Iba motivado, iba decidido a conseguir mi juego, pero, al llegar al centro comercial y dirigirme al área de consolas, me decepcioné al ver una maldita fila, de gente que tenía el mismo deseo que yo, el de obtener ese jodido juego.
— ¡La concha de la lora! Creo que tendré que formarme. — dije molesto al dirigirme al final de la fila.
La maldita y ridículamente alargada fila, era tan larga, que prácticamente, tarde como tres horas, hasta al fin comprar mi juego, estaba cansado, molesto, hambriento y sediento. Pero. Tenía mi juego.
— Puta madre, como cuatro horas en la fila para comprar un juego… no mames, y ahora tengo hambre… — dije mientras caminaba por el centro comercial.
Tenía, ganas de irme a casa, estaba cansado de estar rodeado de tantas personas y ya quería llegar a mi departamento para jugar videojuegos, pero, mientras estaba caminando por los pasillos del centro comercial, mi estomago comenzó a rugir, tenía mucha pero mucha hambre, por esa razón, mejor me dirigí a los pisos superiores y así comer algo en el puesto de comidas del centro comercial.
— Buenas, ¿Qué desea comer? — me pregunta la chica de la hamburguesería.
— Una hamburguesa de doble carne con todo, por favor. — le pedí.
— Claro, una hamburguesa super mack, con todo… ¿algo más?
— Una orden de papitas fritas y una banderilla. — dije.
— Claro, serian 17 con 85.
Chale que caro, ah, qué más da, tenía hambre, y después de pagar mi comida, espere en una de las mesas del restaurante, donde sin juzgar la atención, espere por más de una hora, algo típico de malos restaurantes, pero, mientras estaba esperando, yo, recibo una llamada de alguien a quien no quería volver a escuchar.
— ¿hola? — contesté al número desconocido.
— Eddy… soy yo. — me dice una mujer.
— ¿Por qué me llamas, creí haber cambiado el número de mi teléfono? — le respondí a aquella desagradable persona.
— Le pedí ayuda a unos amigos, Eddy, por favor, no me ignores, estoy muy preocupada por ti. — me responde esa maldita chica.
— Ja, no me digas, ¿yo importarte? Si fuera así, no hubieras abandonado de esa forma, me engañaste y me encerraste en una clínica, por esa razón me fui…
— ¡Pero lo hice por nosotros! Somos familia…
— Mi madre está muerta, ahora, deja de llamarme o cambiaré de número. — contesté muy molesto a esa odiosa chica.
— Se que estas en Ciudad Mecha, Eddy, no me voy a rendir hasta que nos veamos. — me responde ella.
La chica que me llamó inesperadamente, cuelga, decidida a encontrarme, algo que en verdad me puso de mal humor, ya que tenía un gran resentimiento, a una chica menor que yo, que me hizo sufrir por muchos meses.
— ¿Por qué ella no se olvida de mí? Puta vida… mejor iré a casa. — dije al levantarme de mi asiento.
Yo ahora estaba de mal humor, ni siquiera me importaba que mi comida ya pagada, estuviera en camino, solo quería irme a casa y después de esa llamada, con sinceridad, ya no tenía apetito.
Me marché del área de comidas y me dirigí al ascensor para llegar a las puertas principales del centro comercial más rápido, pero, por estúpido, entró al elevador equivocado y termino en el área de juegos sin querer.
— Mierda, me equivoque de ascensor. — dije al subir al piso de juegos del centro comercial.
No iba a quedarme en ese lugar, no era padre y lo último que quería era aguantar el bullicio de esos malditos mocosos, por lo que rápidamente me regreso al elevador para escapar de los niños. Pero, cuando me iba a marchar, una dulce niña comenzó a llorar. Yo, quería ignorarla, no era mi problema, pero, me sentía mal mientras esa mocosa lloraba en un rincón.
— ¿niña que pasa? Deja de chillar. — le dije al acercarme.
La niña en verdad estaba muy, muy triste, ella se había extraviado de su madre, y como todo infante inocente, ella tenía miedo y, sobre todo, ella tenía más miedo de mí.
— Aléjate, ¿Dónde está mi mamá? — me dice la niña al arrojarme su paleta y gritar de forma dramática.
— Hey, mocosa, ya deja de llorar, ¿Qué quieres? ¿perdiste a tu madre?
La niña se tranquiliza y me dice la verdad.
— Si, me perdí, tengo miedo… ¿podrías llevarme con mi mamá? — me dice a la niña.
— Ay…. ¿Por qué yo? ¿Qué tal si te llevo ante un guardia del centro comercial y que él se encargue? — dije.
— Eres un inútil, verdad… o tal vez, ¿un pervertido? Gritaré si me tocas… — me dice la niña al subir la guardia.
¿pero que cojones les pasa a los niños de ahora? ella era muy madura para su edad, y sinceramente, no sé qué me dolió más, que me digiera inútil, o que pensara que fuera un pervertido.
— Hija de… ¡oye! No te ayudo eh… — repique.
— Perdón, tengo que ser cuidadosa. — dice la niña al disculparse educadamente.
— ¿Cuántos años tienes? — pregunte.
— 8 años…
— Ah… yo a esa edad era increíblemente estúpido… — dije impresionado de lo inteligente que era esa mocosa.
— ¿era? — me dice la niña.
¿Por qué no abandono esta mocosa? Me saca de quicio, mejor que otro tonto se encargue de ella.
— Sabes, eres muy madura para ser una mocosa moja pañales, me iré, que otro se encargue de ti. — dije al darme la vuelta.
— No por favor, pareces un buen señor, necesito ayuda… — me suplica la niña.
Carajo, ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué soy un buen tipo? Mas vale que su mamá este buena… por lo menos.
— Ag… diablos, bien, te llevaré con tu puñetera madre, pero, no quiero que llores o hagas escándalo. — le dije a tomar su mano.
— No, soy Abi… ¿Cómo se llama señor?
— Soy Eddy…
Después de eso, Abi y yo recorrimos todo el centro comercial y sin mentir, también nos divertimos, hasta que al fin habíamos encontrado a su madre, la cual, estaba desesperada buscando a su hija en el área de entretenimiento para niños, casualmente en una pizzería donde había animatronicos cantando y bailando.
Después de que la madre de Abi se reuniera con su hija, ella me agradeció con dinero, por la ayuda…
— Gracias por ayudarme. — me dice la madre de Abi al darme mucho casi todo su dinero como recompensa.
— No hace falta el dinero, lo hice porque su hija me lo pidió. — respondí al rechazar ese montón de dinero.
— Ja, gracias, su padre y yo, estábamos preocupados, pero gracias a ti, todo estará bien. — me dice su mamá.
— Ah, sí, como sea, adiós niña. — respondí al irme de ellas dos.
— Muchas gracias por su ayuda Eddy, me la pasé bien contigo, no eres un anciano pervertido como creí. — me dice Abi con sarcasmo.
— Si, si, más vale que no te vuelvas a perder mocosa. — dije mientras me marchaba.
Y sin más, había terminado mi buena acción del día, ya solo debía irme a casa, pero, antes de irme, mi hambre regreso, así que aprovechando que estaba en una pizzería con animatronicos bailarines, compré una rebanada de pizza ranchera y me marché, pero, cuando salgó del local, uno de los animatronicos, dice algo muy extraño.
— Conque eres tú…
Era raro, creía haber escuchado un susurro, o una voz, que provenía de un animatronico rosado.
— ¿esa cosa habló? Nah… seguramente lo imaginé. — dije ignorando mis sentidos.
Era claro que estaba agotado, debía irme a casa, pero, antes, ¿porque no encender a uno de los animatronicos?
— Al tío John le gustaban estas cosas… — dije al insertar una moneda al dichoso animatronico rosado.
El conejo animatronico se enciende al insertar una moneda, y comienza a hablar de una forma que no esperaba.
— Hola yo soy figgy, soy tu amigo y tú eres el mío… — dice el conejo rosado.
— Ja, creó que es el animatronico más feo que haya visto. — expresé al burlarme de esa cosa.
Y de repente.
— Repítelo una vez más… si quieres que te degollé vivo. — me responde el conejo animatronico.
Un jodido animatronico rosado me dijo algo, que a cualquiera se le pondría la piel de gallina, esa cosa me dijo algo muy extraño.
— Repítelo una vez más… si quieres que te degollé vivo. — me contesta el animatronico del inocente conejito.
Yo asustado por esas palabras, me aleje de esa cosa, y la verdad estaba tan confundido que no sabía si esa cosa me habló o solo fue mi imaginación.
— ¿Qué demonios? ¡esa cosa me dijo que me iba a rebanar el cuello! — reaccione asustado.
El animatronico no se movió, ni dijo nada más, parecía que ni siquiera estaba activado, pero, aun así, no cambia nada, esa cosa dijo esas extrañas palabras.
— ¿Qué es lo que pasa? No creo que esa cosa me hubiera amenazado…
Me acerque al animatronico una vez más, y con todas las huevas, lo toque, esperando a que esa cosa me atacara o me digiera otra amenaza, pero, esta vez, no sucedió nada…
— Qué raro… ¿lo abre imaginado?
No importaba cuantas veces yo tocara a ese animatronico, no se movía, ni decía nada, todo estaba bien, pero, yo lo escuché claramente, me haba amenazado, no entendía que era esa cosa, ni porque ya no me decía nada, pero, si sabía que esa cosa, no era nada inocente y mi mente me suplicaba alejarme lo más pronto posible. Si quería vivir.
— ¿Por qué ya no dices nada hijo de puta? — le pregunte al animatronico mientras lo tocaba en su linda nariz de conejo.
Mientras estaba molestando al aparentemente inofensivo animatronico, una de las empleadas del restaurante de la pizzería, me pide que deje de molestar a sus atracciones.
— Oiga señor, le pido que no moleste a los animatronicos. — me dice la empleada.
— Eh… perdón, es que, ¿creí que me había dicho algo? — le contesté a la mesera.
— Si, están programados para que digan cosas, son animatronicos, entretienen a los niños… — me contesta la mesera con sarcasmo.
— Ya veo, ¿pero también dicen cosas oscuras? — le contesté.
— ¿oscuras? — reacciona ella confundida.
— Si, esta maldita cosa me dijo que me degollaría vivo. — expliqué al señalar al maldito conejo.
La mesera al escuchar esa estupidez, cambia su mirada hacia mí, como si fuera un loco, y sin más, ella me pide que me retiré.
— Señor, por favor vaya sé, ninguno de nuestros animatronicos dice esas cosas, llamaré a seguridad.
Diablos, no me creía, ¿Qué podía hacer? No iba a discutir con esa chica por algo poco creíble, ya ella creía que estaba loco, por eso, no valía la pena quedarme más.
— ¡Bien! Me iré… espero que sanidad les cierre su puta pizzería. — dije molesto al golpear al conejo animatronico.
Y mientras yo me alejaba de esa pizzería, la mesera se da cuenta de algo.
— Pero que idiota, ¿Por qué lo chicos lindo son así? Y una cosa, mas… ¿Cuándo compramos un nuevo animatronico? — dice la mesera al mirar a Figgy confundida.
NARRADOR: eh, ¿Qué sucedió? ¿de qué me perdí?
EDDY: mira nada mas quien está de regreso, ¿te contratamos para que narres mi historia hijo de tú putisima madre.
NARRADOR: ya tranquiló amigo, estaba tomando un café, en que íbamos, en la que tu madre murió ¿no?
EDDY: eso ya paso imbécil, revisa bien el jodido guion, ahora estamos en la parte en la que figgy mata a todos los niños en el centro comercial.
NARRADOR: ¿Qué? ¿vamos tan adelantados?
EDDY: pues si hijo de perra, si no te fueras a tu camerino a drogarte y fornicar con viejas, ya hubiéramos adelantado una increíble trama.
NARRADOR: oye, el autor es un pendejo, aparte, ¿Por qué rompemos la cuarta pared?
EDDY: mejor cállate o el autor te borrara de mi historia, es un gran escritor que conseguirá mucha fama, dinero y tal vez una jodida novia.
NARRADOR: aja, en fin, con tal que Netflix o alguna otra compañía decida hacer una película de Boomhead, no me quejo, pero, ahora no tengo idea en donde vamos.
EDDY: Eres un pendejo sin remedio eh anciano… en fin, ahora por tu culpa, tendremos que cambiar algunas cosas, ve al leer el puto guion.
NARRADOR: pero, no te enojes… iré a echarle un vistazo.
Cum c*m, en fin… de antemano me disculpo por el narrador de mierda que contratamos, enserio, no sé ni siquiera porque contratamos a este pendejo, muy bien, ¿en que íbamos? ¡AH! Ya recordé…
Al llegar a mi casa, lo primero que hice fue ir al baño para mear ya que tenía todo el día aguantándome, y después de echarme un pis en el baño, me dirigí a la sala de mi casa para jugar videojuegos, aunque fui interrumpido por mi odiosa vecina, que entra una vez más a mi departamento de forma inexplicable.
— Eddy, soy yo… más vale que no te estes masturbando perdedor. — dice Anastasia al entrar a mi casa con los ojos cerrados.
En verdad tengo que demandar a esta loca por invasión de propiedad, no quiero que se acostumbre a entrar a mi casa así nada más.
— Anastasia que diablos te pasa hija de puta… ¿Por qué entras en mi casa? — le reclame muy molesto.
— Ya, tranquilo, Nía se pregunta si quieres ir a nuestro departamento para comer un rato… — me dice Anastasia al tomar el jugo de mi refrigerador.
— ¿es enserio? ¿Por qué no solo tocaste y ya? Pero que te pasa loca de mierda…
— Jaja, nada, me iré, te veo haya. — me responde ella al marcharse con mi jugo.
No iré… aunque Nía era una gran amiga, su novia anastasia es una gran cretina y la odiaba, no iba a relacionarme más con esa tonta. Aunque, por otro lado, me gustan mucho las galletas.
— Supongo que iré…
Mientras estaba en casa de mis dos locas y lésbicas vecinas comiendo galletas recién orneadas, en el sótano del centro comercial en la que estaba hace rato, un guardia de seguridad es destripado por un perverso conejo animatronico.
— ¡YO SOY FIGGY! — Grita figgy al destruir el cráneo de uno de los guardias del centro comercial.
Figgy se había infiltrado hasta el subsuelo del centro comercial en busca de algo, o de alguien, pero, no estaba solo, ya que, a ese monstruo, lo acompañaban otros dos más.
— Ya basta de payasadas figgy, — dice carroñero al limpiar su guadaña bañada de sangre humana.
— Nah, quiero matar… quiero matar a los humanos… — dice Figgy al apuntarle a carroñero con sus imponentes garras mecanizadas.
— Jum, si no hubiera sido por tu culpa, Bler, no tendría que usar todo su poder para congelar el tiempo.
Figgy había causado algunos asesinatos, pero, su compañera mágica Bler, una villana de cabello verde y de poca ropa, se había encargado de congelar el tiempo de todos los presentes del centro comercial, para así evitar que hubiera caos innecesario.
— Mas vale, irnos ahora, no sé cuánto tiempo durara mi hechizo de congelación temporal. — dice la sensual y poderosa Bler al reunirse con sus amigos.
— Tienes razón, el vagabundo y su amigo, no nos encontraron, podremos irnos ahora, me deshice de los cuerpos que figgy asesino, Victoria se encargara de borrar la memoria de todos, Vámonos… debemos irnos. — expresa carroñero al crear un agujero n***o en el suelo por donde podían escapar.
Bler y Carroñero estaban en el centro comercial, para ocultarse de alguien o de algo, pero, al parecer Figgy complico tanto las cosas que ellos se vieron obligados a mancharse las manos para evitar que el mundo supiera de ellos. Aunque a Figgy no le importaba.
— Aun deseo asesinar a ese humano. — dice figgy molesto.
Carroñero rápidamente ataca a figgy y lo golpea contra la pared al tomarlo de su cuello, molesto ya que, por el conejo, ellos se vieron obligados a esconder c*******s y deshacerse de gran parte del personal de seguridad del centro comercial.
— Por tu culpa Bler y yo tuvimos que deshacernos de muchos humanos, y así evitar que el mundo nos conociera. — expresa carroñero disgustado con su aterrador compañero.
— ¿Qué importa si aún nos mantenemos en el anonimato? si al final de todo, vamos a destruir este mundo — dice figgy con Egoísmo.
— No es solo eso, los humanos son un gran obstáculo, si descubren nuestros poderes, no dejaran de molestarnos, matar a los testigos, congelar el tiempo y borrar las mentes, es lo único que nos salva de que todo nuestro plan fracase. — dice Bler molesta con figgy.
— Si no fuera por Bler, ya todos los humanos hubieran entrado en pánico por tus asesinatos y el plan maestro del jefe, se hubiera echado a perder, ¿Por qué de una vez, no me deshago de ti? — contesta carroñero apunto de destruir a figgy con sus poderes oscuros.
— Inténtalo… — dice figgy al activar otros animatronicos que estaba cerca de ellos.
Figgy era un ser muy poderoso, podía controlar a otros animatronicos para matar, no iba a perder fácilmente contra un ser sobrenatural como carroñero, aunque luchar contra la rencarnación de la muerte, no sería nada sencillo.
— Bien… hace mucho quería hacer esto. — dice carroñero con intenciones de deshacerse de figgy de una vez por todas.
Pero de repente, Bler se interpone, al sentir la presencia de uno de sus enemigos.
— El vagabundo está aquí…
— ¿y el cabeza de bomba? — pregunta carroñera…
— No lo sé, no siento su presencia. — dice Bler preocupada.
— No importa, no me enfrentaré al vagabundo si el cabeza de bomba está cerca, ¿nos vamos Figgy? — responde carroñero muy molesto.
— Claro… — dice Figgy con una aterradora sonrisa.
Y sin más explicación figgy, carroñero y Bler escapan por el portal oscuro de carroñero, asustados por un simple vagabundo…