Capítulo 25

1303 Palabras

Eva suspira al ver, ante sus ojos, el enorme portón de su casa, el que no ha cambiado nada en estos veinticinco años. La puerta está semi abierta y no se ve nadie alrededor. Entra a la sala. Allí, abatido, en una silla de ruedas, con una copa de ron en las manos, está su padre. -Hola, papá -saluda la mujer con soberbia. -Isabel... -El hombre se nota asustado. -¿Qué te pasa? ¿Dónde está el hombre orgulloso que recuerdo? -Estoy muy enfermo, hija -confiesa como pidiendo perdón. -Enfermo -sonríe irónica-. Qué lástima. -Voy a morir, tengo mis días contados. -No hay mucho que contar. -¿A qué te refieres? -A que no te queda mucha vida -lanza de sopetón. El padre traga saliva con dificultad. -No puedes hacerme daño, todos saben que estás aquí. -¿Quién? Si todos tus hombres se

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR