Capítulo 1: Azrael
Teniendo mí misión en mente, bajó al mundo humano para buscar a Gerard De LaCurt.
Antiguo Rey de los Vampiros y ahora declarado un traidor por la Reina de Todas las Razas, el Ser Sobrenatural ha tomado algo que debería de quedarse donde estaba, oculto del mundo, inactivo.
Ahora que Padre ha tomado partido en estas intransigencias del antiguo Rey, me envió a ocuparme de este asunto.
El objeto debe quedar oculto del mundo.
...
El mundo humano es aburrido, el tiempo es demasiado lento, los humanos lo menosprecian a cada segundo o lo sobrevaloran sin necesidad.
Sus vidas son cortas y simples, no tienen mucho para hacer más que vivir vidas que están destinadas al olvido, las cuales duran un corto periodo de tiempo.
Me coloco al lado del antiguo Rey y observó a los presentes en la sala.
El salón tiene una plataforma en un borde donde hay un trono que para algunos podría ser ostentoso, para mi solo es un bloque de madera tallado y no una de buena calidad.
Sus hijos fueron asesinados hace algunos meses por la alianza de la Reina Luchestember, ahora solo le queda un pequeño híbrido, llamado Killian, un niño nada especial.
—El mundo sabrá pronto que nosotros seremos los únicos que gobernarán—dijo él con soberbia, su declaración no me sorprende, el Rey Vampiro es muy orgulloso, perdón, antiguo Rey, ya que su hijo menor, Francis ha tomado el Trono con el apoyo de Reichel Luchestember.
Los pocos aliados que le quedan no son más que unos descendientes intentando elevar su estatus en las monarquías del mundo humano.
—Mi señor, ¿Cómo logrará derrotar a los Lobos y a su Reina? El Consejo y la mayoría de las Razas los apoyan—dijo uno de los Vampiros en el lugar, su subordinado habla nervioso, con miedo.
—Con poder, uno mayor que el que ostenta la Reina de Todas las Razas—dice Gerard y saca un cofre de su bolsillo, lo expone a la vista de todos los presentes.
El amuleto irradia una energía maligna, una energía muy antigua.
—¿Qué es eso?—preguntan varios al unísono, miran el cofre con atención.
Gerard no lo abre, sabe que no puede controlar ese poder, aunque me gustaría que lo intentara, para así demostrarle al Vampiro que no es más que un simple mortal.
—Es el arma que usaremos contra nuestros enemigos, haremos que el mundo se arrodille ante nosotros—dice él y levantándose del sillón con prepotencia, se giró a ver a todos los presentes.
Las sonrisas no tardaron en aparecer.
Creen que han ganado la guerra.
Cuando solo se adelantan a su destrucción.
...
Al fin Gerard está solo.
Me hago presente en frente de él, sentándome de este lado de su escritorio.
Su sorpresa es mínima, sabe que si le hubiera querido hacer daño ya lo hubiera hecho o el antiguo Rey no reconoce mí poder, se que es la primera opción.
—Esperaba que aparecieras antes—dijo al verme, su voz se escucha tranquila, monótona.
—Tengo órdenes de arrebatarle el objeto que tiene en su poder, entreguemelo sin luchar—hablo mirándolo a los ojos.
Para mí sorpresa, él se levanta de su silla y rodea el escritorio, colocándose detrás de mí.
—Dime, ¿cuál es tu posición entre los Hijos del Dios Creador?—dice y se queda detrás de mí, poniendo ambas manos en mis hombros, su contacto no me desagrada, a diferencia de mis otros hermanos respeto la existencia de los mortales y su contacto no me da asco.
—Soy el Quinto Hijo del Dios Creador, Azrael es mí nombre—dije siendo una respuesta clara y sencilla, negar mí estatus no me daría algo ni tampoco me lo arrebataria, el antiguo Rey no me puede hacer nada.
—Pensé que se presentaría el Primero o el Segundo, pero han enviado al Quinto—dice él y sus palabras deberían de hacerme sentir ofendido, pero solo generan curiosidad.
—¿Porque esperaba a otro?—preguntó con cierto interés, veo como regresa a su asiento y toma el cofre con el amuleto.
—Mis antepasados tomaron sangre de varios seres y la sellaron aquí, esperaba darle este objeto a el Primer Hijo del Dios Creador, para que me prestará de su poder—dijo con desilusión notoria en la voz, esperaba que apareciera Gabriel aquí, él jamás aceptaría un trato con nadie, ni mucho menos una tarea tan patética como esta.
—Creo que estás equivocado, el título no hace al poder, todos los Hijos tienen los mismos dones, por igual, el título solo significa que han vivido más, o solo se han esforzado más, pero no son más fuertes o poderosos—digo con tranquilidad, mi explicación es escasa, pero no hay mucho más para explicar, el Dios Creador da los dones por igual, no hay favoritismo.
—Entonces te daré esto a ti—dice Gerard, acerca el cofre y lo extiende hacía mí.
Pongo la mano sobre la suya y el antiguo Rey me mira con una sonrisa en su rostro.
—Esto te hará libre, esto es un regalo que tu Dios Creador jamás te dará—dijo volviendo a sentarse correctamente en la silla, Gerard De LaCurt no dejó de sonreír.
Tome el cofre y volví a mí habitación, mi tarea aún no ha concluido.
En un abrir y cerrar de ojos ya estoy en los Cielos, mi hogar.
...
Los Cielos son un lugar bellísimo, donde lo imposible es posible, pero cuando ya has vivido más de mil años aquí, es difícil sorprenderte por algo.
Empecemos por el principio.
Soy Azrael, Quinto Hijo del Dios Creador.
Un Ángel con un poder único.
Libre de mí creador.
Hace unos años, el antiguo Rey de los Vampiros, Gerard De LaCurt, me dio un objeto que sus antepasados llamaban, el "amuleto de sangre", dicho objeto fue creado a partir de varias gotas de sangre, para ser exactos, fue creado a partir de ciento ocho gotas de sangre, sellando así a los ciento ocho espíritus dentro del amuleto.
Pero para los Vampiros fue imposible usar el poder del amuleto, así que simplemente lo ocultaron, al igual que muchos otros objetos que fueron juntando con el paso de los siglos.
Los Vampiros no son solo chupadores de sangre.
Pueden hacer mucho más, por ejemplo, sellar espíritus a partir de una simple gota.
Sellando el espíritu, se recolecta todo el poder espiritual del Ser, si eso se lo pone en un objeto, anillo o collar, este se puede usar para muchas cosas divertidas.
Es un principio del poder que tienen los Portadores de Joyas, pero mientras estos últimos usan su poder espiritual para la paz y la vida, el orden y el equilibrio, los Vampiros siempre lo han usado para la guerra y la muerte.
Debería de aclarar que tenía órdenes de arrebatarle el amuleto al antiguo Rey, pero aunque él ya no lo tiene, jamás lo entregue.
Lo usé.
Ahora soy libre.
Y tengo mucho tiempo para pensar qué hacer con tanto poder.
Las reglas de mi creador ya no me rigen.
Ahora yo hago mis propias reglas.
Poder sin límites, tiempo ilimitado, ¿que creen que haré?