—¡Henry!—gritó Charlotte en el patio de la casa, inmediatamente me acerqué al balcón y la vi.
La furia que sentí me costó controlarla, pero no fui yo el que actuó primero.
Sky se lanzó desde el balcón, una lanza de sangre se formó en el aire y con una caída perfecta corrió en dirección del enemigo.
Los siete anillos que tenía puesto brillaban con intensidad.
Antes de que llegara a Azrael me teletransporte a su altura y continuamos la carrera juntos.
El primer golpe dolió como los infiernos.
La cosa que apareció delante de nosotros y nos bloqueó el camino era horrorosa.
Olybia apareció a nuestro lado y tomó su forma bestial.
Así que la cosa horrorosa es una Sirena.
No sé qué se dijeron, pero la conversación terminó con nuestra tía luchando contra esa cosa.
—Henry ve por Charlotte—dijo la abuela y así ella y mamá se unieron al ataque.
—Tu ve, yo me quedo atrás—dijo Sky creando un campo de energía alrededor de la casa.
Me moví prestando atención a la pelea que tenían con esa Sirena y me quedé a unos metros de Azrael, Charlotte se encontraba lastimada y herida, pero no quise pensar en eso para no perder el control.
—Dime niño, ¿serías capaz de renunciar a tus dones por ella?—preguntó Azrael repentinamente con una sonrisa cínica en el rostro.
Jamás.
—Solo te quiere confundir Henry, concéntrate en la pelea—dijo mamá en mi mente.
Miré a Charlotte y usando mis anillos la moví de lugar.
Azrael comenzó a reírse de repente y creó dos espadas en sus manos.
—Así que crees que podrás salvarla, cuando la mate veras que tendrías que haber abandonado tus dones, las cosas serían más sencillas, pero no te preocupes, seré rápido y ella no sufrirá más de lo necesario—dijo apareciendo detrás de mí, el primer golpe lo contrarresto la barrera de Sky.
El siguiente fue más rápido aún.
No podía lograr asestar un golpe, él no sólo es más rápido sino que también me supera en energía espiritual.
Xavi llegó al lugar acompañado de Kathe y Demian.
Me aleje con una herida en el muslo que estaba sangrando de más.
—Concéntrate en la pelea, mi herida puede esperar tía—dije en la mente de tía Kathe.
—Entra en la casa, hay una barrera que creemos debería detenerlo—dijo ella en respuesta con calma.
Pero la escena que tenía delante no era calmada.
Olybia regreso para una segunda ronda.
La Sirena estaba partida en dos unos metros más allá.
La abuela y mamá tardaron más.
El estruendo que hizo la voz de tío D fue desastroso, pero hizo que Azrael retrocediera y termine retirándome a la propiedad.
—Ven cachorro—dijo el abuelo Sebastián levantándome del suelo cuando me teletransporte dentro.
Me coloco en un sillón en la sala donde Sky no tardó en llegar a mi lado.
La música de tía Kathe empezó a sonar apenas cruzó el umbral de las puertas dobles de vidrio.
Miré a mi alrededor buscándola y cuando la encontré me di cuenta que ella me miraba.
—Cachorro luego tendrán tiempo para charlar, necesitamos ver tus heridas—dijo tía Isabella tapándome la visual.
—Mamá la Sirena dijo que no estaba en ella controlar sus acciones, ¿crees que habría una forma de liberar a los espíritus del collar?—preguntó Kathe sentada en otro sillón, intentar curar a todos consume demasiada energía, ni hablar que han sido días muy agitados.
—Podríamos buscar una forma, ella dijo que hay cuatro Sirenas más, ni hablar que hace mil años nosotras no éramos los Seres con mayor poder espiritual sobre la tierra—dijo Olybia acercándose a la abuela.
—Creo que tendríamos que intentar hacer eso, pero por ahora quiero que descanses cachorra—dijo la abuela y lo último fue dirigido a tía Kathe.
Su respuesta fue un no, pero el Ángel se acercó a ella y acarició su rostro.
Compañeros destinados, volví a mirar a Charlotte al otro lado de la sala, para darme cuenta que ella aún me miraba fijamente.
Deseo besarla, asegurarme de que está a salvo.
—Todos los heridos irán a sus habitaciones a descansar, dejaremos que Kathe descanse unas horas—dijo la abuela parándose de las piernas del abuelo—Gabriel, Charlotte y Xavi son bienvenidos en mi casa, hay habitaciones extras aunque estoy segura de que ninguno las usara—dijo ella mirando al abuelo que lanzó un gruñido en dirección a Xavi.
Tía Kathe y él fueron los primeros en irse.
—Papá ayúdame a llegar a mi habitación-dije en dirección a mis padres.
Él con rapidez me tomó en brazos, aunque esa no era mi idea, solo quería un hombro en donde apoyarme.
—Traeré a Charlotte aquí—dijo papá cuando me deposito en mi cama.
—No, quiero que te asegures que está cómoda en una habitación de invitados—dije mirándolo a los ojos dándome a entender correctamente.
Ella y yo no dormiremos juntos, ahora ni nunca.
Unos minutos más tarde entró la abuela en la habitación, ya conocía el discurso.
—A veces creo que mi familia es perfecta, luego me doy cuenta que la gran mayoría tiene muchos defectos, tu por ejemplo te preocupas demasiado por el mañana y no vives el día a día cachorro—dijo ella poniendo su mano en mi frente.
La visión fue rápida, casi imposible de ver, pero cuando volví a mí habitación me quedé mirando a la abuela.
—Crees que eres el único que ve el futuro y teme lo que vendrá, yo ya vi la muerte de tu abuelo en tres ocasiones diferentes Henry, todas ellas igual de posibles, pero aún no ha sucedido y eso no me hace querer alejarlo de mí, por el contrario me hace amarlo cada día más, Charlotte te ama, con guerra o sin ella iba a abandonar sus dones para estar contigo, por una vez en tu vida cachorro deja de ver más allá de hoy y vive este día como si fuese el último—dijo ella levantándose de la cama al final.
Salió de la habitación sin decir nada más, sus palabras habían sido más que suficientes.
Unos segundos más tarde papá entró con Charlotte entre sus brazos.
Aunque no debería estar celoso de él, ella estaba dormida y eso me preocupó.
—Mamá la durmió para que no sintiera nada, sus heridas no son graves, pero tiene varios golpes en el cuerpo—dijo él cuando la colocó en la cama.
—Gracias papá—dije en su mente para no molestar a mi Charlotte.
Papá sonrió y salió de la habitación en silencio.
Me acomode mejor a su lado y la abrace.
Su olor inundó todo mi sistema y no pude evitar quedarme dormido abrazándola.
Posiblemente la abuela tenga razón.
Vivir pensando en el futuro no significa nada cuando podrías disfrutar el hoy con la persona que amas.