Capítulo 6: Demian

2142 Palabras
Mi hermano menor encontró a su compañera destinada. Una Sirena, Seres que se ocultaron del mundo hace miles de años porque eran cazadas como bestias. Las Sirenas son Seres que no usan su forma humana, a menos que su compañero sea de otra especie, cosa que es muy extraño y mayormente es porque se reproducen entre ellas,  siendo o no compañeras destinadas. Si, las Sirenas son todas mujeres. A pesar de que me negué a ir a la cena que mamá organizó para celebrar la unión fui obligado por toda la artillería Luchestember, primero mamá, Ann fue la siguiente, Sophie no se quedó atrás, hasta Hannah y Lucy me escribieron mensajes. Curioso que dos Seres que fueron creados se comporten con más humanidad que algunos humanos. Estacionó el auto en la entrada de la casa familiar y respiro profundo para entrar a la casa más descontrolada de todas. —Demian llegaste—dice Isabella que es la primera en verme cruzar el umbral de la puerta. Ya luego no se cual es el orden porque todos los presentes me intentan saludar. —Esto no pasaría si vinieras a casa más seguido—dice Ann en mi mente. Ella siempre me comprendió más que los otros, pero nuestros dones son tan diferentes, no la culpo ni siquiera yo los comprendo en algunas ocasiones.  —Estoy aquí no, saben que me gusta trabajar mucho—digo con señas moviendo mis manos con rapidez.  Cuando todo el alboroto por mi presencia se termina, voy a la cocina y me agarró una cerveza. Papá siempre tiene buen gusto por el alcohol y la casa siempre está bien aprovisionada,  esta ocasión no fue la excepción. —D mamá está preocupada por ti—dice Kathe con señas poniéndose a mi lado en la isla de la cocina. Todo el resto de la familia está en el salón, reunida con normalidad. —Mamá no tiene por qué preocuparse, estoy bien—digo en señas sonriendo falsamente a mi hermana menor. —Eres muy parecido a ella, ambos aprendieron a sonreír falsamente—dice ella con señas antes de irse de la cocina. —Mamá nos enseñó a hacerlo así—dijo Paul sin ánimos de estar aquí. —No te escondas, te amamos D—dice Kathe en mi mente luego de unos minutos. Decido que iré al salón para que Kathe deje de invadir mi mente. El bullicio es interesante, a mí me gusta el silencio, pero en esta casa eso es imposible, demasiadas personas en poco espacio, por eso vivo solo desde hace años, apartado de todos ellos. Me gusta estar solo, pero aun aquí, junto a todos ellos me siento solo de igual manera. La reunión familiar va bien hasta que algo alborota a unos pocos. Henry es el primero en alertarnos. —Muestrate Ángel, eres bienvenido en nuestro hogar—dijo mi sobrino haciendo brillar los tres anillos que tenía en su mano. Cuando no hubo respuesta fue mamá la que se puso de pie. —Todos tranquilos, mi casa tiene las puertas abiertas para los Hijos del Dios Creador—dijo ella haciendo brillar sus anillos, pero de igual forma nada sucedió. La presencia se impuso repentinamente y lo que sucedió después nos descolocó a todos. Una espada voló por el medio del salón y se le clavó en medio del pecho a mamá, unos pocos centímetros fueron los que la separaron de la muerte. La energía espiritual no tardó en aumentar en casi todos los presentes. Ann con sus hijos al frente hicieron que el Ángel revelará su presencia en su totalidad, la explosion de energías a nuestro alrededor fue impresionante. —Yo me encargo de mamá—dijo Kathe creando un escudo a su alrededor. Una música de fondo se empezó a escuchar en el aire y me sorprendí al comprobar que la Sirena no es solo una cara bonita. La explosión que causó destrozó medio salón y mandó a volar al Ángel sin darle tiempo para otro golpe directo a mamá. —Azrael ¿que crees que estás haciendo?—dijo Serafin cuando el Ángel se quedó a unos metros sacudiendo el polvo de la explosión de su ropa. —Soy libre ahora, y mi libertad solo se ve obstaculizada por los Seres en esta propiedad—dijo el Ángel haciendo aparecer otra espada en su mano. Henry fue el primero en atacar, con una lanza de sangre en cada mano, Sky lo apoyó desde el fondo con sus anillos. Los gemelos se movían como uno a la hora de luchar. Unos minutos después la sangre de mis sobrinos era abundante en el suelo del costado de la casa familiar. —No eres bienvenido aquí—dijo Ann con su voz de mando. El estruendo me descolocó, pero la reacción del Ángel fue nula. Una risa salió de él como respuesta.  —Mortal tu voz no tiene poder sobre mí—dijo el Ángel cuando se terminó de reír. Hasta aquí llegó mi paciencia. Me coloque delante de Ann y tomando aire hable por primera vez en doce años. —Su voz no, pero la mía si—dije haciendo que todo lo que estaba delante de mí saliera a volar. La onda de choque rebotó y mandó a volar algunos pedazos de la casa, pero nadie salió herido, esta vez. —¡Fuera!—dije con rapidez al ver que el Ángel seguía en su lugar. Sin un solo rasguño. Todo lo que pasó después fue una bola de imágenes rápidas. La sangre en el suelo, el olor en mi nariz.  Mamá usando demasiado poder. … Desperté en mi departamento sin ropa, en medio del salón. —Nos teletransporte aquí cuando la pelea terminó—dijo mi Lobo con rapidez para que saliera de la confusión.  Encontré mi celular en la cocina. Tenía varias llamadas de mamá y otras tantas de mis hermanas y hermanos. Ann me escribió que las heridas eran leves y todos estaban bien. Esa era la única información que necesitaba. —Herimos a varios de gravedad—dijo Paul sintiéndose pésimo. Me duche con agua fría para aclarar mi mente. Las imágenes de la sangre de las heridas que yo causé no paraban de cruzarse por mi cabeza. Me puse un traje a medida y tomé las llaves del auto. Iba a ir a trabajar, una distracción sin complicaciones era lo único que me haría sentir mejor en estos momentos. Paul estaba nervioso y preocupado, así que yo estaba nervioso y preocupado. No debimos ir a la reunión, solo fuimos un mal mayor. Mamá me escribió un mensaje. "Si mamá, pasaré por la casa más tarde" respondí cuando estaba en el semáforo. El grito me alertó, pero fue mi Lobo el que me hizo actuar con rapidez. —Lo siento, ha sido mi culpa—dije proyectando mis pensamientos a la mente de la humana. La humana más hermosa que había visto en mi vida. —No, no, fue mi culpa, la alarma ya me había señalado que no debía cruzar—dijo ella levantando la vista del suelo. —Es ciega—dijo mi Lobo con preocupación.  Sus ojos estaban blancos y miraban en la dirección equivocada. —Está bien, te llevaré al hospital—dije nuevamente proyectando mis pensamientos a los suyos. —No estoy bien, solo fue un golpe leve—dijo ella poniéndose de pie. —No está herida, pero quiero que mamá la revise—dijo Paul con rapidez al revisar su cuerpo. —No me quedaré tranquilo hasta que te vea un médico—dije tomándola de la cintura y acercandola a mi. La ayudé a apoyarse en el auto, pero aún así no me alejé de ella. Varios transeúntes se acercaron a nosotros, pero usé mis anillos para alejarlos con rapidez.  —No tienes que preocuparte, estoy bien, te lo aseguro—dijo ella sonriendo de una manera muy dulce. Empecé a sentirme caliente al imaginármela sonriendo así al terminar satisfecha. Su cuerpo no era abundante ni atlético, pero que los Dioses me lleven si me importa eso. Me aleje de ella para que no note mi entrepierna abultada y muy a mi pesar me di cuenta que lo mejor era que la dejé ir. El destino es cruel, o mejor dicho es perfecto. La llamada de mamá llegó en el momento exacto. —Hola mamá—dije en su mente para que ella creyera que hablaba en voz alta. —Hola D, ¿todo está bien? Siento algo extraño de tu parte—dijo ella desde el otro lado de la línea. —Acabo de atropellar a alguien—dije corrigiendome al final porque casi digo humana. —¿Ella está bien? ¿Puedo ayudar en algo?—preguntó mamá con preocupación y rapidez.  —¿Cómo sabe que es una mujer?—pregunta Paul rápido con preocupación.  Pero claro que sabe que es una mujer, mamá sabe de antemano quienes son nuestros compañeros destinados.  —Pondré a mi mamá en altavoces—digo en la mente de mi compañera destinada para que escuche. —Si mamá, ella está bien, pero no quiere que la vea un médico, podría tener un golpe en la cabeza y no lo sabríamos hasta que sea muy tarde—digo intentando exagerar aunque estaba seguro que ella no tenía nada de nada. —Está bien D, traela a casa, tía Sara le hará un chequeo rápido para asegurarnos de que todo está bien—dijo ella y no se porque me la imaginé sonriendo de esa forma que solo usa con papá. Terminé la llamada con mamá y logré que Evangelique subiera al auto. —El nombre es tan precioso como ella—dijo Paul una vez nos acomodamos en el auto. Estaba nervioso y ansioso, pero esta vez por razones muy diferentes a las del ataque del Ángel. Era la primera vez en mi vida que tenía interés s****l por una mujer. No soy virgen, pero jamás quise ser un hombre que vive para el sexo, mis parejas no duraban lo suficiente ni tampoco generaban mayor interés en mi.  Cuando llegamos a la casa mamá ya estaba en la puerta esperándonos. —Hola Evangelique, bienvenida a mi hogar—dijo mamá cuando llegamos a su lado. —Hola, ¿cómo sabe mi nombre?—preguntó ella con preocupación.  —Yo se lo mandé por mensaje antes de comenzar a manejar—dije con rapidez y fulmine con la mirada a mamá.  —Perdón amor, se me escapó—dijo ella en mi mente intentando arreglar su error. —Te lo dije, ella ya sabía esto—dijo Paul para concluir lo de mamá sabe todo. Entramos a la casa y tía Sara nos esperaba en el salón. —Hola querida, soy Sara Bleer Lorassa, tía de Demian y doctora, me gustaría revisarte para que nos aseguremos que todo está bien, ¿te parece?—dijo tía Sara con delicadeza, ella siempre es muy dulce para comunicarse. Pude ver a Sophie y a Kathe en la cocina espiandonos. —Bleer Lorassa, ¿usted es la doctora presidenta de la fundación Luchestember? ¿Es esa Bleer Lorassa?—pregunto Evangelique con rapidez y me di cuenta que hasta aquí llegaba mi engaño. Negué con la cabeza, pero la cara de mamá me indicaba que ella no iba a engañar por mi. —Así es Evan, yo soy Reichel Luchestember, y él es mi hijo Demian Bleer Luchestember—dijo mamá y la cara de Evangelique se transformó y no para bien. Inmediatamente ella empezó a hacer una reverencia en una dirección equivocada y odie a mamá por eso. —Yo lo siento, no ha sido mi intención molestarlos, yo ya me iré y no volverán a saber de mí—dijo ella atropelladamente intentando volver de la dirección por dónde entramos al salón. —Tranquila Evan, aquí eres bienvenida—dijo mamá y me miró pidiendo permiso. —Se lo dirá—dijo Paul sabiendo cuáles serían las siguientes palabras de mamá. —Eres parte de la familia ahora, tu destino estaba unido a Demian desde antes que ambos nacieran—dijo mamá y en un primer momento Evangelique no entendió, pero cuando se tapó la boca con sorpresa entendí que ya era tarde para huir. Y cuando se cayó al suelo mi nivel de preocupación llegó al límite. —Mamá podrías haber sido más sutil—dije llendo a su lado. —Tranquilo D, ella solo se desmayó—dijo mamá como si nada. La fulmine con la mirada y tomé a Evangelique en brazos. —La llevaré a mi habitación—dije gruñendo fulminando a mis hermanas espías también. Sabía que lanzarían comentarios fuera de lugar de inmediato, pero ambas solo se quedaron ocultas como si aquí no pasara nada.
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