Capítulo 5: Bastian

1436 Palabras
Me despierto con una sensación de calor que se nota de más en mi entrepierna.  Me levanto de la cama y voy directo a la ducha. —Calma que pronto la tendremos entre nuestras sábanas—dice Dorian, mi Lobo con rapidez ante las sensaciones que recorren nuestro cuerpo. —Espero que mamá tenga razón y esté en lo correcto—digo intentando no ilusionarme de más.  Llevamos varias noches teniendo el mismo sueño. No es una visión del futuro. Es más un mensaje, en palabras de mamá. Nuestra compañera destinada, una Sirena intenta comunicarse con nosotros. Difícil saber si ella tiene razón. —Mamá pocas veces se equivoca—dice Dorian en defensa de mamá. En eso tiene razón, ella siempre es muy responsable a la hora de hablar de nuestros compañeros destinados.  Ella no nos ilusionaria con ese tema.  Al terminar de ducharme bajo a la cocina donde tía Sara alimenta a sus cachorros, saludo con rapidez y tomó un desayuno rápido, para mi suerte no me cruzo con ninguno de mis hermanos o primos mayores, ya que no estoy de humor para los chistes. Necesito salir a correr, de seguro mi olor es insoportable. Una hora más tarde estoy de vuelta en la casa. Mamá me confirmó que Katherine iría con nosotros a la isla. Eso es bueno, mi hermana mayor es pacifista así que con ella al lado no habrá problemas, aunque sí papá viene también. —Esperemos que mamá lo mantenga controlado—dice Dorian sabiendo que ese Lobo viejo es muy rápido para la ira. Una ducha rápida y ya estoy en el patio listo para salir. —Ya estamos listos—dice mamá llegando a nosotros de la mano de papá. —Del y Ann nos ayudarán a traspasar la barrera de la isla, para volver será más sencillo—dice mamá a modo de explicación por la presencia de la Hada y de mi hermana mayor. Unos minutos después de concluir con los últimos retoques para teletransportarnos una luz nos rodea y aparecemos en otro lugar completamente diferente.  —Mamá esa energía es increíble—dice Kathe para distraerme o no, mi cuerpo reaccionó inmediatamente a la presencia de mi compañera destinada.  —Calma cachorro—dijo papá tomándome con fuerza del hombro. Estábamos en una playa, a varios metros de nosotros nace un bosque lleno de árboles y plantas muy exoticas. Papá empieza a gruñir y de los árboles salen tres criaturas repugnantes. —Sirenas—gruñe papá mirando a mamá. Ella lo está sujetando.  Kathe da un paso al frente y habla en un idioma que no comprendo. —Por eso mamá quiso que ella nos acompañe, ella puede hablar con las Sirenas—dice mi Lobo para que comprenda lo que está sucediendo. —Nos llevarán con su Reina—dice Kathe luego de hacer unos sonidos de ida y vuelta con una de las Sirenas. —Ninguna de ellas es nuestra compañera,  pero está cerca, puedo sentirla—dice Dorian completamente excitado. Decido concentrarme en otra cosa, como por ejemplo prestó atención a mamá que se ve muy calmada ante esta situación, no como papá que al parecer puede sentir la presencia de otras Sirenas entre los árboles. Luego de varios minutos caminando por un camino entre la maleza llegamos a un claro de unos veinte o veintidós metros de diámetro. Hay varias Sirenas apostadas aquí. Y allí está ella. —Mía—gruñó sin poder controlarme. Me quedo sorprendida cuando la Sirena más asquerosa que vi en mi vida se transforma en una mujer que rivalizaria con la mismísima Diosa Luna. —Así podremos comunicarnos más fácil—dice la Sirena con una voz melodiosa. —Reina Galapea, es un honor poder estar ante usted y sus hijas—dice mamá en su modo Reina. —La honra es mutua, mi hija Olybamershan—dice la Sirena transformada dándole lugar a otra Sirena. Mi mundo empieza a tener color por primera vez. Un color amatista que hipnotizan. La Sirena se transformó en una joven de cabello rubio platinado, que no tiene final, pero son sus ojos los que me dejan sin palabras. —Nuestra—dice Dorian una y otra vez en mi cabeza. Bueno sere sincero, sus ojos, labios, pechos, cintura, Dioses toda ella me dejan sin palabras. —Toda ella es nuestra—dice mi Lobo sin poder controlarse más. Quiero dar un paso al frente, pero una energía me lo impide. —Es su deseo formar una vida al lado de tu descendiente, como uno—dice la Reina de las Sirenas y la verdad no me importa lo que ella piense. —Calma cachorro, aquí nuestras leyes no rigen, di o haz algo erróneo y jamás la volverás a ver—dijo mamá en mi mente tomándome del hombro. —Haya paz entre nosotros Galapea, Olybamershan será bien recibida en mi casa, su casa—dice mamá dando un paso al frente.  —Mantente calmado Bastian, no arruinemos esto—dice mi Lobo aterrado por la idea de perderla. —¿Haya paz? Mi Olybamershan tiene más años que tu familiar más antiguo, sabe y reconoce a un enemigo cuando lo ve, él no nos dará paz—dijo la Reina Sirena mirando a papá. —Lo voy a matar—gruñó Dorian intentando tomar el control de nuestro cuerpo. —Hay paz en mi hogar, Oly será bien recibida por todos nosotros, y los que no lo hagan serán tratados como es debido, una Princesa debe ser respetada aunque no esté en sus tierras—dijo Kathe interviniendo. Se colocó delante de papá a la defensiva. —Porque entre tu descendencia has traído a ella, tu sabiduría es abundante, mi hija aprenderá mucho de ti—dijo la Reina Sirena estirando una mano hacia delante. —Debes tomar su mano Bas—dice mamá en mi mente. Me acerco lo suficiente a la Reina y me quedo con la mano en alto. Es ella la que termina la unión colocando también la mano de su hija sobre la mía. Ese contacto vuelve loco a Dorian, pero me controlo lo necesario para no arruinar esto. —Olybamershan une tu vida si este es tu deseo, vive lejos de tu tierra si este es tu deseo, pero jamás olvides que aquí naciste y aquí nacerán tus hijas, trae a mi vida paz—dijo la Reina Sirena mientras se formaba un lazo de algún material extraño entre nuestros dedos. —Es mi deseo, mi paz es tu paz—dijo la mujer más sexy que veré en toda mi vida. —Su voz es demasiado sensual—dijo Dorian intentando tomar el control de mi cuerpo. —Debes responder cachorro, mi paz es tu paz, dicelo—dijo mamá en mi mente casi gritándome. —Mi paz es tu paz—dije con la voz temblorosa pensando en que si había escuchado bien o no. Pero la sonrisa que sé formó en los labios perfectos de Oly me dejaron en claro que lo había dicho bien. Unas voces comenzaron un coro a nuestro alrededor y la Reina Sirena volvió a su forma bestial. Varias otras se acercaron a mi compañera destinada y al intentar darle un poco de espacio me di cuenta que el lazo que nos unía era más fuerte de lo que parecía. —Ellas dicen que seré feliz, que tú me harás feliz—dijo Oly mirándome con esos ojos amatistas perfectos. —No lo dudes ni por un segundo—dije en respuesta tomándola de la cintura y acercándola a mi. La besé primero con timidez, pero ella no tardó en ponernos más acalorados. —Calma cachorro, las Sirenas no tienen pudor ante los actos sexuales, pero nosotros si—dijo mamá en mi mente para hacerme dar cuenta que estaba tomando el beso muy en serio. Al soltar a Oly ella estaba radiante, su olor se intensificó de una manera perfecta. —Ella es perfecta, toda perfecta—dijo Dorian intentando controlar su calentura. Katherine se encargó de dar unos saludos finales y fuimos escoltados hasta la playa nuevamente. Olybamershan venía conmigo, aun estábamos atados por el lazo. —Olybia, es más fácil de pronunciar en tu lengua—dijo ella al llegar a la playa.  —Un nombre hermoso para una mujer hermosa—dije dándole un pequeño beso en los labios. Me moría de ganas porque estuviéramos a solas, pero no tardaríamos mucho para que eso sucediera. —La haremos nuestra sin dudarlo—dijo Dorian con rapidez sin dejar de prestarle atención.
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