Paz.
Absoluta paz.
Han pasado los años, mis hijos han crecido, ellos han tenido hijos y para el sobreprotector de mi esposo, algunos ya han tenido hijos, así que si, soy bisabuela.
August, el hijo mayor de Philips y Aurora tuvo su primer hijo hace un año, el pequeño cachorro es el mimado de la familia junto a su tía Ches, mi última cachorra, la adoración de Sebastián.
Bueno a decir verdad todas las cachorras son su adoración, pero por Ches tiene una debilidad especial, y eso que aún no le habló sobre su compañera destinada.
En fin, para resumir.
Los humanos saben que existimos y nos ayudamos mutuamente a vivir en paz, las guerras entre las Razas han pasado y aunque aún hay conflictos en el mundo, la gran mayoría es humano contra humano y en eso no nos metemos a menos que nos pidan ayuda.
Tenemos medios de comunicación con los líderes humanos y participamos de sus congresos o debates, a veces apoyándolos o a veces ayudándolos, pero la gran mayoría de veces solo somos espectadores o actuamos sin que ellos se den cuenta.
Por ejemplo hoy será la reunión mensual de la Familia Real de Todas las Razas, donde discutimos temas relacionados con el mundo humano.
Ya estamos listos para la reunión.
Entró en el salón donde varios ya estaban en su lugar.
—Rei ¿irás al concierto de las gemelas?—pregunta Caroline al verme cruzar el salón.
—No me lo perderé, tengo asientos en primera fila—contestó con una sonrisa.
Ella habla sobre el concierto que darán mis hijas gemelas, Margot y Marcel el próximo mes en Londres, donde iniciarán su gira mundial, la primera de muchas, ellas no se interesaron por la diplomacia o el estudio de la energía espiritual, son artistas y excelentes, estoy orgullosa de que hayan encontrado su lugar en el mundo sin atajos o ayuda de su mamá que por casualidad es la Reina.
Las gemelas nacieron luego de los gemelos de Ann, hace veinticuatro años.
Hablando de gemelos, Henry entra en el salón con un libro en la mano.
Saluda cordialmente a la mayoría, pero se detiene a hablar con Jack.
—Deja a los cachorros en paz, ya son mayores y nos ignoran—dice Misrreal viendo como la mayoría de la familia ya está en el salón.
Sara es la primera en ponerse de pie cuando los pocos que faltaban llegar se acomodan en sus lugares.
—Tenemos una agenda apretada este mes, tengo entendido que Aria e Isabella serán las encargadas de completar la solicitud de curación especial—dice ella entregándoles un informe a todos a su alrededor.
Se van pasando las carpetas para que todos en la mesa tengan una copia de los informes mensuales.
—Así es, hemos puesto en la cabecera de la lista tres casos que requieren urgencia, lo haremos esta semana sin falta—comenta Aria viendo a Isa que afirma con su cabeza ante sus palabras.
—Yo quiero presentar un caso—digo aún sabiendo que recibiré gritos de protesta de varios de los presentes.
—Otra vez no mamá, ya tienes claro que no curarás a nadie—dice Philips sentado al lado de John y Sara.
—Soy la Reina, puedo hacer lo que quiera—digo en un intento de aprovechar mi autoridad.
—De poder puedes, pero cuando no sabes parar y curas a media ciudad no podemos permitirte participar en esto—dice Isabella esta vez.
—Hasta nuestra propia sangre nos discrimina—dice mi Loba dolida por esos comentarios.
—Yo no tengo la culpa de ser un ser de luz, no me pueden culpar por ayudar a quien lo necesita—digo en mi defensa, pero son varios los que saltan a atacarme diciéndome que no todos necesitan nuestra ayuda.
En eso tienen razón, no todos quieren ser sanados, no todos se lo merecen.
—Yo me haré cargo del pedido de mamá—dijo repentinamente Ann en la mente de todos haciendo que la mayoría silencie sus protestas.
—Entonces caso cerrado, Ann siempre tiene la última palabra—digo con una sonrisa mirando a mi hija mayor.
Ella me devuelve la sonrisa y la reunión continua.
Hablamos sobre un conflicto armado en el sur de Rusia y los Lobos presentes se prestan para ir a ayudar, o mejor dicho a pelear.
Dejó que Sebastián se encargue de ese tema organizando a los guerreros, algo sencillo para una manada de Lobos guerreros.
Sin más temas a tocar la reunión se termina y la gran mayoría sale de la sala sin más luego de algunos saludos.
—¿Quieres preguntarme algo?—preguntó mirando a Bastian que se quedó en su asiento.
—Tuve un sueño, varias veces vi lo mismo—dijo él luego de acercarse a mí y sentarse en la silla de al lado.
Ann también se interesó por su hermano menor y se sentó más cerca.
—¿Una visión?—pregunte con rapidez mostrando interés.
—No lo sé, es la primera vez que siento algo tan intenso en un sueño, despierto excitado—dice esto último poniéndose colorado.
—Dime que ves en tu sueño cachorro—digo conteniendo una sonrisa ante el relato de mi hijo.
—Ya es hora Rei—dice Mis con rapidez prestando atención al cachorro.
—Estoy en una playa, un acantilado, no reconozco el lugar, ya lo busqué en Internet, pero es un lugar con una energía única, la puedo sentir aún cuando estoy despierto ya y al final siempre despierto queriendo ir allí—dice él mirando a Ann a los ojos.
—¿No ves a nadie en tu visión?—pregunta Ann con señas aprovechando que su hermano la mira.
—No a nadie, solo estoy yo—dice él en respuesta.
—¿Puedo ver cachorro? Déjame entrar en tu visión—digo acercando mi mano a su frente.
Bastian termina de pegar su frente a mi mano y las imágenes no tardan en llegar a mi.
Un acantilado.
Esa isla.
—Creo que se donde quieres ir Bas, tu compañera destinada es una Sirena—digo sonriéndole a mi hijo que se quedó sorprendido por mi traducción de su visión.
—Si, por fin conoceremos a su compañera—dice mi Loba poniendose eufórica por la idea.
…
—Estas loca si crees que permitiré que Bastian se una a una Sirena, ni siquiera puedo decir eso sin que me den nauseas—dice Sebastián entrando al salón.
—Nuestro perrito posesivo no aprende más—dice Mis burlándose de nuestro compañero destinado.
Ya toda la familia se enteró de la noticia.
Bastian, Katherine y yo viajaremos a la isla de las Sirenas y buscaremos a la compañera destinada de Bas.
—Sebastian, ¿alguna vez has visto una Sirena?—pregunte con mucha paciencia.
Mis en mi cabeza no podía aguantar la risa que esto le causaba.
—Si, y te puedo asegurar que las pesadillas me duraron semanas—dijo el gruñendole a Francis por reírse de su respuesta.
—Ya somos dos—dijo mi Loba sin poder contenerse.
—Has visto a una en su forma bestial, jamás has visto a una en su forma humana, tu repulsión hacia esa r**a solo se basa en la ignorancia—digo llegando a él y tomándolo de la cintura.
Ya sabía que se enojaría por decirle ignorante.
—El Rey de los Lobos es un ignorante—dice Francis desde el otro lado del salón y con mucha paciencia detengo a Sebastián bien sujeto a mi.
—Dejalos así al menos se olvidara del tema de la Sirena—dijo Mis con rapidez, pero mejor no hacerle caso.
—Tienes suerte de que a mi esposa le guste que tengas la cabeza unida al cuerpo Vampiro—dijo Sebastián en un gruñido.
—Siempre se comportan como niños—dice Ann en mi mente.
No puedo negar que me divierten estas escenas que montan estos dos a veces.
—Iremos y punto, la felicidad de Bastian depende de este viaje—digo cerrando el tema.
—Esto será muy interesante, por fin conoceremos el lugar de las Sirenas—comenta Mis con entusiasmo.