Capítulo 14: Evangelique

1247 Palabras
—¿En qué puedo ayudar?—pregunté intentando distraerlo por un momento. En mi mente la pregunta era válida, pero al decirla en voz alta me di cuenta lo tonta que era. ¿En qué podría ayudar alguien como yo? Aquí, en esta casa, había todo tipo de Seres Sobrenaturales, que podría hacer una simple humana y para rematar, una humana ciega.  Demian se movió en la cama, se puso de pie. —No hay nada que puedas hacer,  solo quédate aquí, a salvo—dijo él en mi mente, su voz se escuchaba apagada, desganada. —Puedo ayudar, puedo cuidar a los niños o cocinar, también puedo limpiar y lavar los pisos—dije intentando acercarme a él.  —No Evan, tú no tienes porqué hacer alguna de esas tareas, quédate aquí—dijo él caminando hacia la puerta. —Demian no me puedes tener aquí encerrada—dije con firmeza. —No permitiré que él te haga daño—dijo Demian en mi mente con ira, su voz parecía más como si me gruñera un perro. —Tienes miedo de que él me lastime o que lo hagas tú—dije enojada con Demian, él  no me intentaba proteger del enemigo que atacó la casa, me estaba defendiendo de él mismo —Puedo lastimarte en cualquier momento, una sola palabra te destruiría Evan—dijo él con la voz más calma. —No tengo miedo de ti—dije intentando encontrarlo en la habitación.  Que tonta soy, él ya no estaba aquí, solo proyectaba sus pensamientos a los míos. Salí de la habitación y me dirigí al salón principal, la mayoría de la familia estaba descansando por la última pelea que tuvieron. Varios heridos, pero ninguno de gravedad según entendí. Varias empleadas me saludaban al pasar, con respeto. No creo poder acostumbrarme a ese trato en particular. Me llaman Princesa o Luna, yo me siento más como una intrusa. Evangelique la intrusa. —Sería un buen título, podemos hacerlo oficial si quieres—dijo Reichel, la madre de Demian. Reina de Todas las Razas.  —Lo siento, ¿lo dije en voz alta?—pregunté intentando no quedar mal en frente de la Reina.  —No pequeña, solo que tengo la mala costumbre de ver cosas que no debo, como por ejemplo, veo que a ti te preocupa algo—dijo ella acercándose a mí, una sensación extraña recorrió mi espalda en el momento en que ella tomó mi mano. —Yo solo debo acostumbrarme a todo esto—dije señalando a mi alrededor con la mano que tenia libre. —Puedo ayudar con eso—dijo ella y puso ambas manos en mi rostro. Por primera vez en mi vida estaba viendo. La mujer que tenía frente a mi era hermosa. Unos ojos perfectos y sus labios estaban curvados en una sonrisa hermosa. —Tu...—dije trabandome en media frase. —Puedo hacer muchas cosas Evan, esta es una muy sencilla aunque no parezca—dijo ella ampliando su sonrisa. —No quiero—dije soltandome de su agarre. La oscuridad volvió muy rápido y eso me asustó por un momento, pero la sensación de lo conocido tapó todo lo demás. —Yo no puedo negar que me gusta la idea, pero nací así, tengo veintitrés años y esto es lo único que conozco, el mundo para mi es oscuro y me gusta disfrutar de los pequeños rayos de luz—dije intentando encontrar las palabras que me excusen correctamente por rechazar a la Reina y sus dones. —Pequeña no podrías haberlo dicho mejor, ser ciego no te hace ver oscuridad, te hace ver el mundo de otra forma—dijo ella colocando nuevamente una mano en mi cara. Nada pasó. —¿No me obligaras a ver?—pregunté con algo de miedo. ¿Qué tal si la ofendí? —No pequeña, esta es tu decisión, no la mía, ni mucho menos la de Demian—dijo tomando mi mano—Vamos a la cocina por una taza de té—dijo al final tirando hacia un lado para que camine. No dije nada más hasta que llegamos a la cocina y me hizo acomodar en un taburete en la isla. —Demian no es malo—dije cuando ella se alejó de mí. —D cree que su don es una maldición—dijo ella moviéndose por los alrededores. —No lo creo, si es un poder peligroso, pero no creo que sea malo, su don no lo define a él—dije intentando explicarme lo mejor posible. —Es eso pequeña, D cree que su don lo hace malo, destructivo para él y los demás, pero aunque sea un don que es difícil de controlar no significa que no pueda ser controlado—dijo ella tomando una de mis manos y señalando que delante de mí estaba la taza caliente. —Gracias, ¿puedo preguntar algo?—pregunté al final. —No, Demian nunca ha intentado controlar su don, desde pequeño lo ha ocultado—dijo ella con rapidez aún cuando no había preguntado eso. —¿Porque no?—pregunté esta vez tomando un poco de ese té.  Tenía un sabor extraño, pero delicioso. —Hace unos doce años cuando él y su hermana Sophie estaban en el lago jugando un invierno, el lago congelado se partió llevándolos a ambos al fondo, Sophie se teletransporto a la orilla con rapidez, pero Demian se hundió, no dijo nada y solo se ahogaba, cuando lo rescatamos él estaba inconsciente y al reaccionar grito que lo dejáramos morir en paz, esa fue la última vez que lo escuché hablar, hasta que Azrael atacó la casa—contó ella con mucha paciencia, el relato me entristeció mucho. Demian quería morir. —Él se alejó de la familia poco a poco, se aisló de todos, ahora tu eres un faro de luz Evan, uno que podría enseñarle que su don es más que solo destrucción—dijo ella con una voz particular, como si estuviera feliz. —¿Cómo puedo ayudarlo?—pregunté con interés. Quería más información,  quería ser útil. —Eso no puedo decírtelo, ver el futuro y actuar en consecuencia tiene efectos secundarios, así que solo te puedo decir que tu eres mucho más importante de lo que crees—dijo ella con sencillez, aunque tenía la sospecha de que no me estaba diciendo todo lo que podía en realidad. —Gracias Reichel, realmente aprecio que me hayas permitido ser parte de tu familia—dije haciendo una pequeña reverencia en la dirección en la que creía que estaba ella. —Gracias a ti pequeña, sé que harás feliz a mi hijo y pronto me darás nietos—dijo ella con alegría. Me paralice al escuchar eso último. ¿Nietos? Guau no había pensado en eso. —¿Tu sabes si estoy embarazada ya?—pregunté con rapidez. —Si te lo digo pierde sorpresa, mejor averígualo sola dentro de unos meses, o que Demian lo haga en unas pocas semanas—dijo ella e inmediatamente puse mi mano en mi estómago.  Estoy embarazada.  La escuche reír.  —Creo que serás una increíble madre Evan, espero que ella vea el mundo como lo ves tú—dijo acercándose a mi—felicidades—dijo dándome un abrazo. Recibí su abrazo y en mi mente unas imágenes se formaron. ¿Todo eso era el futuro? Definitivamente Demian no es destructivo.
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