15- I'm so sorry

2646 Palabras
Me llevé la pajita a la boca y sorbí del jugo de pepino que Minnie había comprado para mi en la barra de la sala de estar del hotel. -¿Estás bien? -inquirió, sentándose en el sofá a mi lado. -¿Qué? Sí, claro que sí. Mi amiga sonrió falsamente y asintió con la cabeza. Estaba claro que no me lo creía. Ni bien había salido del equipo de baile (y luego de estar bien lejos de sus compañeras plásticas, pues no tenía ninguna gana de cruzármelas) le había contado todo lo sucedido. Y es que Minnie podía ser bastante histérica y pesada, pero era la persona más leal y cercana que tenía en Corea del Sur. -No puedo creer que hayan echo eso -la muchacha se pasó las manos por el rostro con cansancio-. Perras. -Aún así son tu equipo de baile y... -Son unas perras. -... Y vamos a separar las cosas -finalicé con un suspiro de cansancio-. Ésto no tiene que ver contigo, sino conmigo. -No puedo quedarme ahí sin hacer nada. ¡Te golpearon, maldita sea! -miró hacia atrás y luego habló más bajo-. ¿Qué tal si les decimos a los chicos y les devolvemos la golp...? -No -la corté y clavé la mirada en el jugo que tenía entre las manos-. Estamos hablando de la ex novia de Jimin y... -¿¡Y qué!? ¡Terminaron! Y parece ser una increíble perra, así que entiendo a la perfección por qué Jimin la dejó. Ahora bien: ¿crees que está bien no decirle a él, justamente? -No vamos a decirle precisamente a él. No quiero meterlo en ésto, y tampoco quiero enojarme con él porque... -Bromeas, ¿verdad? ¿Enojarte con él? -Minnie arrugó la frente-. Él no tiene la culpa. -Ya lo sé -me masajeé las sienes-. Es sólo que... No lo puedo creer -me tapé la boca para ahogar un sollozo. Mi amiga se apresuró a abrazarme. -Eh, eh. Calma, nena. No les des la ventaja de que te hagan sentir mal -hizo una pausa, acariciando mi cabello-. Conseguiremos ese video de una forma u otra. -¿Cómo? -Le robaremos el celular a la rubia, no lo sé. ¡Yo podría tomarlo en los vestidores! -De seguro ya lo pasaron entre ellas. ¿De verdad quieres robar cinco celulares? Hizo una mueca. -Dudo que sean tan inteligentes... -No puedo ponerte en esa situación. Sería una suspensión directa. -No tienen por qué encontrármelos. -Minnie... -¡Ya, está bien! No robaré celulares: pero te aseguro que encontraremos una solución. Y sería mucho más fácil si contáramos con la ayuda de... -De eso nada -sacudí la cabeza-. No vamos a decirle a nadie. -Está bien -levantó los brazos en rendición-. Pero conste que te lo aconsejo. ¿No crees que de cualquier manera Jimin se enterará? -¿Cómo lo haría? ¿Crees que su ex iría corriendo a contarle que tiene un video humillándome? No lo creo. -Podríamos hablar con los directivos de la universidad y... -Y haremos un embrollo aún más grande. No. -¡Pero pueden expulsarlas si encuentran el video en sus teléfonos! -¡Y no quiero expulsarlas! -mi amiga me miró como si me hubiera vuelto loca-. Sólo quiero ese video borrado y no volver a verlas nunca más en mi vida. -Pues aún nos quedan un par de cursos, Is. No es que tu plan sea muy efectivo. -Lo haremos a mi manera ésta vez -sentencié. Levanté la mirada y vi que, quien menos quería ver en ese momento, se acercaba a nosotras con el cabello húmedo por haberse duchado y ropa limpia-. Debo irme. Me paré justo cuando Jimin llegaba a nuestro lado y me pasaba un brazo sobre los hombros. -¿A dónde vas, Belle? -inquirió. Me deshice de su brazo, ignorando su expresión confundida. Minnie rodó los ojos. -¿Sucede algo? -el pelirrojo me sonrió, dudoso-. ¿Qué te paso en la mejilla? ¿Estás bien? -Sí, sí. Sólo... me caí. Jimin frunció el ceño y tomó mi barbilla entre sus dedos para echarme un mejor vistazo. -Pues ha sido un golpe bastante feo, ¿has ido a la enfermería? -Sólo es un moretón, Jimin -lo miré con más odio del que en realidad sentía, sorprendiéndolo-. Lo siento. Ya me iba. Comencé a caminar cruzada de brazos, siendo plenamente consciente de que un cuerpo me seguía de muy cerca. Sus pisadas fuertes y firmes me habrían sido imposibles de ignorar. Subí las escaleras con rapidez y perfilé hacia la habitación, cada vez hecha más un manojo de nervios. ¿Por qué no decía ni una palabra? Sentí que se me formaba lentamente un nudo en la garganta y tuve que contener las ganas de echarme a llorar. Abrí la puerta de tirón y quise cerrarla con fuerza a mis espalas, pero Jimin se apresuró a entrar haciendo contrafuerza y cerrando la puerta a sus espaldas. Retrocedí. Se veía realmente serio, casi afligido. -Sólo han sido un par de personas -explicó el muchacho-. Nada más que un puñado de idiotas que se encargaron de contarle al resto. -¿De qué estás hablando? Jimin miró sus pies y luego a mí, haciéndome dudar en mi lugar. -Pues tal vez han oído que nosostros... -Dios -me acuchillé y comencé a masajear mis sienes. Le sentí arrodillarse a mi lado y sostenerme las muñecas para que parara. -¿Sabes algo? -inquirió. Levanté la barbilla para verlo y vi que sonreía-. Que les den. -¿Qué? -¿Qué importa lo que los demás digan? Tu y yo sabemos qué pasó y lo especial que fue -sonrió y acercó una de mis manos a su mejilla, acunándola. Sentí la calidez de su piel y la suavidad de sus pestañas cada que pestañeaba en mi pulgar-. Porque, al menos para mí, fue especial. -T-también lo fue para mí. -¿Y crees que deberías sentirte mal porque todos estén hablando de eso? -negó lentamente con la cabeza-. Niña, levanta la barbilla y di en voz alta "que les den, adoro a mi novio". Sentí que mi mundo se detenía. Solté la mejilla de Jimin y, como estaba en una posición un poco complicada, me caí de culo al piso. El muchacho se rió y apoyó ambas palmas a los lados de mis caderas, acercando su rostro al mío. -¿Novio? -repetí. Ladeó la cabeza, con una sonrisa bonita en esos labios bonitos. Sus ojos se achicaron a la vez que se clavaban en los míos. -No lo sé, dímelo tu. ¿Quieres ser mi novia? -J-Jimin... -Belle -sonrió y me dió un beso en la frente-. ¿Quieres salir conmigo? Sí. ¡Sí! ¡Claro que quiero! "-¡Golfa!" Me aparté rápidamente de él, encogiéndome en una bolita. -C-creo que deberíamos pensarlo más -respondí, tragando duro. La sonrisa de Jimin lentamente se borró, hasta que sólo tenía a un chico bastante sorprendido y casi dolido frente a mí. No, Dios mío, ¡no me mires así! ¡No dejes de sonreír!  -¿Pero...? O sea, ¿yo...? -sonrió sin ni una pizca de felicidad-. Creí que... Cuando tu dijiste que... -Lo siento tal vez no fue... -me mordí con fuerza la mejilla interior. No lo digas. ¡No lo sientes así, no le mientas!  Sin embargo, los rostros de aquellas muchachas burlándose de mí y amenazándome pudieron. La ex novia de Jimin, aquella chica hermosa de lengua viperina, claramente aún sentía algo por él. Y él sentía algo por ella también, ¿no? Después de todo... Por algo se decía que Jimin tenía una historia muy mala en cuánto al romanticismo. Tal vez el sí querría volver con ella y ¿qué podía hacer? ¡Ella era mucho, muchísimo más adecuada para él! Más linda, más lista, más...  -¿No fue qué? -Jimin acercó una mano a mí que me apresuré a correr, acentuando aún más su expresión confusa. -Tal vez no fue tan especial para mi. -¿Qué? Pero si dijiste que... -No lo hagas más complicado, por favor -aparté la mirada. Ya no podía verle, no podía ver esa expresión afligida en su rostro. Me dolía, me hacía trizas, y sin embargo sabía... que hacía lo correcto-. Necesitas a alguien como tu a tu lado, y yo... -¿¡Y tu qué!? -¡Y yo soy sólo una friki que se la pasa en su casa escribiendo una tonta historia de amor que sin lugar a dudas tiene más seguidores que la nuestra! -se me rompió la voz Jimin entrecerró los ojos y ladeó la cabeza. -¿Estás comparando la vida real con una novela? Belle, ¿que no te das cuenta? -sacudió la cabeza-. ¡Es ésto! ¡Está pasando ahora! Y no me digas que no te gusto, porque no te lo creería ni en mil años. Vi como me miras, no me jodas con eso de que "yo no siento lo mismo". Y en cuanto a mí: ¿crees que te diría que quiero que seas mi compañera y mejor amiga, a quien quiero follarme a la par que hacerle tés cuando se sienta mal de la barriga? Porque eso es lo que quiero contigo, Isabelle; y si tú sinceramente no deseas lo que yo entonces... está bien, pero... No me digas que no me mereces porque si hay algo que no merezco, niña, eres tú. Y, créeme, soy tan egoísta que haré como que sí te merezco y te querré toda para mí. Sentí que se me aguaban los ojos. ¿Podría eso ser cierto? ¿Podría Jimin desearme de esa forma?  Abrí la boca para responder, pero una voz del otro lado de la puerta me hizo cerrarla de golpe. -¡Isabelle! ¡Jimin! -era Yoongi-. ¡Algo ocurrió! El pelirrojo me dirigió una mirada estupefacta antes de levantarse del suelo y abrir la puerta. Del otro lado, Yoongi estaba muy despeinado y lo primero que buscó con la mirada fueron mis ojos. Su expresión angustiosa me asustó; me asustó de verdad. Y creo que aún más a Jimin, porque lo hizo entrar de un empujón y le espetó: -¿¡Qué pasa!? Yoongi sacó su celular del bolsillo, desbloqueó la pantalla y me lo tendió. Lo tomé con dedos temblorosos y apreté el botón del video que ya tenía varias visitas en youtube. -No, no, no -negué con la cabeza.  Jimin me arrebató el celular de las manos mientras yo entraba en crisis y sus ojos se abrieron inmensamente, a la par que su ceño se fruncía y una vena en su frente se saltaba de pura ira. -¿Por eso tienes un jodido moretón en la c...? -hizo silencio, con los ojos puestos en el video. Por mi voz de súplica y cómo Yoongi apartaba rápidamente la mirada de la pantalla supe que era el momento en el que...-. ¡Te rompieron la jodida nariz! ¡BELLE, TE ROMPIERON LA NARIZ! -No la rompieron... -me llevé una mano a la nariz y supe lo estúpida que había sonado. -Denuncia el maldito video -indicó Jimin. -Ya lo hice -Yoongi me miró, inexpresivo, y se marchó de la habitación sin decir una palabra. Yo estaba en shock. Completamente en shock. Me aferré al borde de la mesada y respiré hondo. -Dijeron que no iban a publicarlo si no las delataba. -¿¡Si no las...!? ¿¡Quiénes!? -Jimin se acercó a mi y me zarandeó-. ¿¡Quiénes te hicieron ésto!? Jimin no podía saber quiénes habían sido. De hecho, nadie podía, puesto que el video había sido recortado para que sólo yo apareciera en primera plana. Ahí, mojada, con la blusa rota y la nariz sangrante. -Un momento... -murmuré. -¿¡Qué!? ¡Isabelle, por favor! -Suéltame -lo empujé con éxito y salí de la habitación. Varios chicos habían asomado la cabeza para verme pasar. Ya no parecían querer burlarse, sino que me miraban con una mezcla de pena y curiosidad. Jimin gritaba mi nombre a mis espaldas mientras me seguía, pero yo le ignoré.  Seguí corriendo por el pasillo y justo cuando iba a aporrear con fuerza las habitaciónes vi que la persona que buscaba salía y corría a mi encuentro. -Isabelle, lo siento. Lo siento tanto -Minnie me abrazó con fuerza. No se lo devolví, por supuesto; pero tampoco la empujé. -¿Las delataste? -inquirí cuando me hubo soltado. -Es que... -suspiró. Todo su rostro era un manojo de nervios-. Le dije a Hoseok, no podía guardármelo y verte sufrir en silencio. Y yo... Bueno, yo no podía hacer nada así que... Busqué ayuda y Hobi... Hobi las delató, dijo que no podían quedarse con las manos sucias y sin ser sancionadas y... -¿¡Y las delató y ahora quedó en evidencia lo patética que soy!? -No eres patética -saltó Hoseok, detrás de Minnie. ¿Había salido de su habitación?-. Lo siento mucho, no era mi intención que ésto pasara. -Pero pasó. Pasó porque hicieron justo lo que pedí que no hicieran -sacudí la cabeza, sabiendo que estaba dando todo un espectáculo en el pasillo. Cerré los ojos, tratando de serenarme, y cuando los abrí vi que Hoseok parecía al borde de las lágrimas-. Sé que no lo hiciste adrede... Pasé de ellos y seguí caminando directo a las escaleras. Necesitaba salir. Salir, tomar aire, caminar un rato por las calles de Busan y, probablemente, ser castigada por eso más tarde; pero realmente no me importaba una mierda. Cuando hube abierto la puerta, solté todo el aire que inconscientemente había estado reteniendo. Me crucé de brazos, pues el aire era gélido incluso bajo esas altas temperaturas.  Las lágrimas comenzaron a salir solas, sin que quisiera deternerlas y sin que siquiera me diera cuenta de que estaban saltando de mis ojos. Sollocé en silencio, mientras caminaba a paso rápido por la acera y captaba las pocas miradas de gente que paseaba por el lugar.  ¿Por qué ésto tenía que pasarme a mí? Jamás había tenido ningún problema de éste tipo. ¿Era todo por Jimin? Sabía esas cosas no pasaban en la vida real, desde el primer día que lo había visto en esa cafetería lo había sabido. ¿Por qué habría creído que las cosas saldrían bien con él? Era justamente el tipo de chico que trataba, que había tratado toda mi vida, de esquivar: demasiado lindo, demasiado simpático, demasiado popular, demasiado Jimin.  Era demasiado. Simplemente demasiado para mí. ¿Y qué harás ahora, Isabelle? ¿Buscarte algún Don Nadie para llenar el vacío que te dejará actuar como una imbécil, cuando Jimin no tiene la culpa de nada? -Belle -sentí una mano en mi hombro y pegué tal salto del susto que casi me caigo-. Te sancionarán por estar aquí afuera, lo sabes. El cabello naranjo de Jimin flotaba con el viento. Su expresión era tan afligida, tan adolorida, que me llegó al corazón. ¿Sentía pena por mí? Eso apestaba.  -No me importa -me encogí de hombros y segué una lágrima con indiferencia-. Sólo quería estar sola. -¿Por qué no me dijiste que habían sido ellas? Podría haberte ayudado. -¿Haberme ayudado? -me reí sarcásticamente-. Jimin ésto... es por ti. -¿Qué? -enarcó mucho las cejas-. ¿De qué estás hablando? -Pues parece que tienes una admiradora secreta no tan secreta. Hicimos silencio un segundo, mientras yo desafiaba al muchacho con la mirada y éste rebuscaba en su cabeza alguien que le sonara. -Dios mío -se sacó el flequillo de los ojos-. ¿Baeyeon? -¿Así se llama? Bonito, realmente un bonito nombre para una bonita chica. -No te pongas en sarcástica. ¿De verdad ha sido ella quién te golpeó? -Pues no, una de sus amigas; pero no es que ella se haya mostrado muy desconforme. Diría que hasta fue la de la idea de ir a acosarme desde un primer momento porque, ¿no lo sabías?, ella aún te quiere. -¿Por qué actúas así? -¿¡Así cómo!? -Te enfadas conmigo, cuando yo... -¿No tienes la culpa? -me mordí el labio inferior-. ¿No tienes la culpa de ser tan jodidamente atractivo que acarreas ex novias psicóticas por ahí? -Oye... -Deberías tener más cuidado la próxima vez antes de elegir, ¿no? -ya no sabía ni lo que decía, ya no tenía idea de lo que estaba pasando. Las lágrimas comenzaron a brotar de nuevo, incontenibles-. ¡Tal vez yo también sea una psicótica también! Me detuve, pues los constantes movimientos de mis hombros al llorar no me dejaron hablar. Cerré los ojos y comencé a llorar en voz alta, importándome poco la imagen que le estaba dando a Jimin en plena calle. El muchacho estiró los brazos y me acunó entre ellos, regalándome la calidez de su cuerpo.  -No digas esas cosas, pabo -acarició mi pelo-. Siento mucho esto. Todo ésto. De verdad lo siento muchísimo. Pero ya pasó, y creo que debes acostumbrarte a la idea de que siempre van a haber chicas imbéciles que... -¿Acostumbrarme? -me separé de él, sintiendo todo el cabello pegado a la cara por las lágrimas. Jimin trató de apartármelo y yo retrocedí para que no me tocara-. ¿Acostumbrarme a que cinco chicas me golpeen y me llamen golfa? No, Jimin. No quiero acostumbrarme a eso. -Espera, Belle... -Quiero estar sola -fue lo último que dije antes de darle la espalda y seguir caminando.
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