Isabella Llevaba toda la mañana sintiendo esa mirada. No era nueva. Leonard Blackwell siempre tuvo esa manera de observarlo todo como si evaluara su valor. Pero hoy… había algo diferente. No era juicio ni desdén. Era intensidad. Como si estuviera conteniendo un pensamiento que amenazaba con salirse a la fuerza. —Señorita Torres. —Su voz grave me sacó de mis pensamientos. Levanté la vista de la pantalla. —¿Sí, señor Blackwell? —Necesito que venga a mi oficina. Ahora. Mi corazón dio un vuelco. No era extraño que me llamara, pero había algo en su tono… algo casi suave. --- Entré con el informe en la mano. —Aquí está el balance trimestral que solicitó. —No era por eso que la llamé. —Su respuesta me tomó por sorpresa. Lo miré, confundida. —¿Entonces? Leonard estaba sentado en

