Leonard Nunca pensé que conquistar a una mujer fuera tan complicado. Había cerrado tratos multimillonarios, derribado competidores y liderado equipos en situaciones críticas. Pero nada, absolutamente nada, me había preparado para Isabella Torres. Porque Isabella no era como las demás. Ella no se dejaba impresionar por mi apellido, ni por mi dinero, ni por mi poder. Y eso… lejos de frustrarme, me fascinaba. El primer intento fue sencillo. —Señorita Torres —dije un martes al final de la jornada—. ¿Le gustaría acompañarme a un café? Ella me miró sin parpadear. —¿Esto es una invitación profesional o personal, señor Blackwell? —Personal —admití sin rodeos. Una pequeña sonrisa jugueteó en sus labios. —Entonces tendré que rechazarla. He tenido un día largo. Buenas noches. La vi recog

