El salón de la exposición está lleno de colores y texturas que parecen cobrar vida bajo las luces cálidas. La gente se mueve lentamente, deteniéndose frente a cada obra de arte, como si intentaran descifrar sus secretos. Ethan y yo caminamos juntos, aunque su paso parece más relajado que el mío. Cada vez que me detengo para observar algo, él también lo hace, manteniéndose cerca de mí, lo suficiente para sentir su presencia. —¿Qué opinas de esta? —pregunta, señalando un cuadro lleno de tonos azules y grises, con pinceladas que parecen narrar una historia de melancolía. Me tomo unos segundos para observarlo antes de responder. —Es hermoso, pero me hace sentir… nostálgica. Como si estuviera recordando algo que no sé si realmente viví —digo finalmente. Ethan sonríe de lado, como si mi resp

