Ethan me toma de la mano mientras vamos en el ascensor hasta llegar al estacionamiento de la empresa. Lo observo de perfil y no puedo evitar morderme la mejilla por dentro. Su perfil perfecto parece esculpido por los dioses mismos, con esa mandíbula definida y el porte imponente que le otorga una confianza natural. Sus ojos azules, profundos como el océano en un día despejado, parecen contener secretos que nunca compartiría fácilmente. El cabello castaño cae con un desorden estudiado, lo justo para añadirle un aire despreocupado, pero perfectamente equilibrado con su elegancia. Es irresistible con esa figura fornida que apenas queda oculta bajo la camisa perfectamente ajustada que lleva. Su altura le da una presencia que domina la habitación sin esfuerzo alguno, como si su sola existenci

