Reviso el celular en busca de algún mensaje de Ethan, pero nada. Ese hombre no se ha comunicado conmigo desde anoche. Ahora me encuentro con Valeria en la universidad. La cafetería está llena de estudiantes, pero logramos encontrar una mesa junto a la ventana. Ella coloca su bolso en la silla y se sienta frente a mí con esa confianza natural que la caracteriza. —No sé cómo lo logras, Sofia. Estar bajo la sombra de Ethan debe ser agotador —dice, levantando una ceja mientras da un sorbo a su latte. —No es tan malo como piensas —respondo, encogiéndome de hombros—. La verdad, estoy aprendiendo mucho. Valeria me analiza con una mirada que mezcla curiosidad y algo de incredulidad. —Eso es bueno, de hecho, te ves diferente. Como si algo hubiera cambiado en ti desde que te conocí. ¿Qué está p

