Niega con su dedo —No, así no se resuelven las cosas— asegura.
Nuevamente la esquiva para que nada más se confunda entre ellos —Es mejor que todo sea así, vine a trabajar y no me gusta lo que está pasando. No soy un tipo de las cámaras y tampoco quiero serlo — sostiene.
—¿Estás renunciando por miedo?— pregunta.
Mira como sonríe cuando ve a un lado de sus amigas mirándolos por una puerta —¿A qué estás jugando?— le pregunta.
—Que jugamos a los engaños y de jugar nos amamos …— canta mirándolo.
—Ya basta. ¿Te divierto todo esto?— pregunta.
No deja que responda porque sabía que ella iba a querer tener siempre la razón, la toma fuerte del brazo y la sube al auto. Ya era tarde, no quería seguir aguantando esa situación. En el auto de él, arranca con todo dejando a las amigas de Abby en aquella fiesta y la deja en la puerta de su casa.
La ayuda a bajarse, abre la puerta que tenía dos seguridades —Entra — ordena.
Ingresa adentro y agarra las llaves que Luke le da. Vuelve a él —¿Vienes? — pregunta.
—No— responde cortante.
Le toca el rostro y sonríe —Nos vemos mañana — lo saluda con un beso en la mejilla.
Luke cierra los ojos, enojado y camina hacia su auto.
En la discográfica..
Era un día en plena primavera, todos salían a tomar algo en la tarde y eso podía ver Abby por la ventana enorme que daba hacía la calle. No sé había visto en todo el día, Murray se la paso de reunión con Luke para organizar toda la seguridad de su próxima presentación en público y ella miraba todos los canales de noticias, algún que otro canal de música y nada más. Enciende un cigarrillo, mira y se imaginaba poder salir a la calle a tomar algo, caminar sin que nadie la saludé, le pida alguna foto y videos, necesitaba ser anónima para pasar un día para disfrutar.
Avanza hacía la puerta, llama a su compañera que siempre estaba en el pasillo —Vayamos a tomar algo — ordena.
Anna se queda mirando para todos lados y se señala a si misma —¿A mí?— pregunta.
Arroja sin importarle el cigarrillo al suelo, camina hacia ella y la llama con el dedo —Si, Anna vamos — asegura.
Deja las carpetas en la mesa que ve y suben al ascensor, Anna la mira porque era la primera vez que Abby la llamaba por su nombre y la invitaba a tomar algo. Se queda mirando con detalles lo que traía Abby, unos zapatos negros brillosos de tan limpios, una remera blanca metida en un jeans ajustado al cuerpo, dejaba ver el cinturón n***o y una cartera en su mano, el cabello lacio y un maquillaje suave, los labios rojo como solía llevar. Ahora se ve en el reflejo del ascensor, su cabello atado, los lentes porque le costaba ver de lejos y un vestido largo con unos zapatos blancos para quedar formal en el trabajo. No eran parecidas pero tampoco podía llegar a lo que era Abby.
El ascensor se frena y abre sus puertas. Avanzó de a poco, observó como Abby se puso unos lentes para que los fotógrafos no la tomen mal, caminaron como podían y las personas a su alrededor, una vez que salieron del edificio se quedaban paradas mirándola.
Escuchan los autos tocando las bocinas, Luke se levanta de su asiento y mira porque era ese ruido. Ve a dos mujeres caminando, a su alrededor lleno de fotógrafos y miles de preguntas.
—No aceptó tu renuncia y ve hacer tu trabajo— sostiene.
Lo observa —En el contrato no dice nada de ser la pareja de Abby. No pienso seguir con esta mentira y lo sabe — dice enojado.
Mira su reloj —Estamos hace dos horas de reunión, no aceptan tu renuncia los directivos y también quieren que empieces adecuarte en Abby que es la estrella de todo esto — señala a su alrededor.
—Y a mí me contrataron para ser guardaespaldas, señor — responde.
Se acerca a su empleado y le apoya la mano en su hombro —Querido, Luke Rawson. Una vez que firmaste contrato hay que leer las letras chiquitas, ¿no te lo enseñaron?— pregunta.
Retrocede —Entonces voy a buscar rescindir el contrato y buscar otro empleo — sostiene.
—No es así de fácil. Hemos visto los números y tu romance con Abby está dando que hablar y sabes que eso nos favorece a todos porque son noticias buenas, no tanto de fiestas y descontrol — dice contento.
—No hay romance — grita.
Luke estaba perdiendo toda la seriedad que tenía, ya padecía su trabajo y quería escaparse de ese lugar. Tuvo la mala suerte de parar en un lugar donde el rating y unos números de ventas podían más que cualquier derecho de las personas, no podía romper ese lazo y tampoco quería ser tratado de esa forma.
Murray se acerca —Ese es tu nuevo trabajo y vas a recibir un aumento de sueldo, eso seguro — le guiña el ojo.
Niega con la cabeza —No quiero saber nada de esa mujer, está completamente loca y no es verdad todo lo que dicen de mí — sostiene.
Suena su celular y antes de atender la llamada lo mira —Te vas acostumbrar, Rawson— asegura.
No lo deja hablar más porque atiende una llamada, parecía que alguien le preguntaba por las cosas de la casa donde vivían y él daba tareas desde la oficina. Luke pone sus brazos cruzados para que le diga que puede renunciar y así estar tranquilo con sus hermanos.
—Ve abajo y trae a Abby — ordena.
No dice nada y hace lo que su jefe le ordena, busca a Abby pasando la calle y nota que también estaba Anna mientras tomaban un café. Era la primera vez que no tenía entre sus manos una botella de alcohol, se agacha hasta su oído mientras Anna sonríe —Debemos irnos— susurra.
Se asusta y sonríe cuando reconoce la voz de él. Lo abraza —Anna, mí novio Luke — dice.
Luke se queda parado y Anna lo saluda —Ya nos conocemos — asegura.
Abby lo mira —¿De dónde se conocen?— pregunta con curiosidad.
Anna se levanta de aquella silla —Del trabajo— responde.
De la boca de Luke no sale nada, no hace ningún gesto solo se mantiene de pie esperando que Abby decida irse de ese pequeño restaurante y cuando logra hacerlo la ayuda a buscar la salida. Las cámaras los enfoca y no dice nada, salieron caminando hasta la oficina.
Cuando encuentran a Murray pueden reunirse los tres juntos —Vayan a casa y ve controlando que pongan todo en su lugar para la fiesta, no queremos errores, ¿si?— pregunta.
Abby mastica un chicle frente a ellos, asiste con cabeza y se voltea para irse nuevamente. Luke no dice nada y la sigue por atrás. En el auto no hablaron nada, Abby seguía con su celular y él cada tanto la miraba para ver qué podía comentarle sobre querer renunciar. Las puertas del garaje la abren dos seguridad que estaban ahí, ingresan a la casa y Abby caminan hacía la entrada, se detiene.
—¿No habías renunciado? — pregunta.
Se pone de pie firme —No se me permite esa posibilidad, señorita — comenta.
Apoya su mano en el pecho —Bienvenido a mí mundo, donde no se piensa y no sé dice lo que se siente, hay que ser títeres de los empresarios — lo dice tan relajada que eso le asombro a Luke.
—No seré nada y no dejaré que se me silencie —sostiene.
—¿Qué harás? ¿Escapar?— pregunta.
—Si es necesario, lo haré — asegura.
—¿Y cómo vas hacer para mantener a tus hermanos? — pregunta de repente.
Su rostro cambio cuando escucho salió de su boca eso y algo le nació por dentro que no pudo manejarlo, la empujó contra la pared —¿Qué mierda te interesa mí familia?¿Por qué hablas de ellos? — pregunta enojado.
Se ríe —Les envié una invitación a mí fiesta de mañana y espero verlos ahí — dice burlándose. Odiaba esa forma de ella cómo era, vivía el día a día sin responsabilidades y no sé tomaba nada seriamente.
Empiezan a llegar gente de diferentes lugares, bandejas de comidas, bebidas y DJ acomodando todo para armarse su lugar. Aparecen más personal, Luke se queda callado cuando quería discutir con Abby por la invitación a sus hermanos, nadie le había pedido autorización para semejante cosa y menos para una fiesta donde habían sustancia peligrosas.
Le toma el cuello enojado —No te metas con mis hermanos porque juro que haré de tu vida un infierno —susurra cerca de sus labios.
Lleva sus manos a donde tenía la presión de él, logra sacárselo y tose varias veces. El personal que estaba preparando la fiesta se quedaron mirando todo y Abby prefirió fingir que todo estaba bien, no quería ser tema de género en todas las portadas. Lo abrazo del cuello —No te equivoques conmigo, Luke. Que sea buena con tus hermanos y contigo, no quiere decir que te ame — responde mirándolo.
—No quiero que me ames, quiero que me dejes en paz y no me metas en tus cosas — ordena.
Se acerca a sus labios —Ya estás metido hasta el cuello, amore — le informa.
Unos periodistas se acercan a ellos antes que la gente empiece a llegar a la fiesta, Abby lo suelta y sonríe. Era su hora de actuar que eran la pareja más feliz del mundo y que nada les pasaba.
—Esta fiesta es para confirmar su relación, ¿vendrán muchas personas?— pregunta.
Luke abre sus ojos enormes, le pega un codazo a ella y le toma la mano —Claro que es una fiesta para que todos celebremos el amor que sentimos y quizás vengan las personas más cercanas a la pareja — responde sonriendo.
En todas las entrevistas respondía ella y Luke se mantenía a su lado, no iba a entrar nunca al circo de la prensa de fingir ser novios y eso lo tenía bien claro. Su vida íntima estaba siendo tema para que todos hablen sin su permiso y también temía por su familia, no quería romper esa intimidad. En cambio, Abby ya estaba acostumbrada a todo eso. No podía cambiar era así todo el tiempo. Apenas veía a su madre, los tiempos libres le gustaba demostrar que tenía fama y también amigos para compartir fiestas.
Los periodistas se fueron porque unos de seguridad lo pusieron en su lugar, lejos de ellos. Notó que Luke se mantenía pensando, callado y se acercó —No puedes escapar de mí — susurra.
Sus dedos se entrelazan, lo obligan a seguirla hasta una puerta. La abre y cierra dejándolos a los dos adentro, no lo deja avanzar y logra agarrarlo débil, lo empuja haciendo retroceder. Se acerca y lo besa suavemente mientras sus manos fueron a su rostro y luego, lo tomó de los hombros para guiarlo hasta el borde de una cama. Seguían de pie, Luke quería negarse pero no podía, esa mujer tenía un hechizo para hacerle perder hasta la hora y vio como se le aproximó, mordió suavemente el oído, recorrió su mejilla con besos y lo empujó arriba de la cama. Lo vio cayendo con los brazos abiertos, sonríe y sube su vestido corto para sacárselo por completo. Expuesta frente a él, se sube encima y llega hasta sus labios.
Luke no sabía que hacer, mira a esa mujer que estaba sin ropa encima suyo y como se movía en forma circular para provocarle algo. Se sienta con ella aún encima y la abraza, los pechos quedaron en su rostro y no puede más, su corazón iba a mil por hora y su boca fue directo al pezón. Lamió y mordió su pezón haciendo que salga un gemido de sus labios. Se quedan mirando deseosos de más, suspira profundamente y vuelve a pensar en frío. Algo nace de su interior, no podía ser que siempre le gane la debilidad por la piel de esa mujer. De repente, la empuja para sacarla de arriba de su cuerpo, sube su cierre del pantalón y acomoda nuevamente su camisa, ella aún seguía en la cama mirándolo y no entiendo que acababa de suceder. Luke la estaba rechazando de una forma tan repentina que no entendía que había hecho mal para que se tome algo así de malo.
Se levanta de la cama y lo busca —¿Te irás así sin decirme nada? — pregunta.
Busca su cinturón y se lo pone —Soy tu custodia y estás haciendo locuras conmigo, no puedo permitir que me hagas perder el trabajo por tus cosas de niña caprichosa —responde.
Cubre su cuerpo con las sábanas que todavía seguían en el suelo —¿Niña caprichosa? — pregunta.
Asiste, camina hacia la salida y cuando está por abrir la puerta la mira —Si, porque no somos del mismo mundo y ojalá nunca lo seamos —responde.
Rápidamente toma su mano —No te creas porque esto que está pasando entre nosotros no es fácil de escaparse Luke y te aseguro que me estás queriendo tal cual soy — sostiene.