Alexander Como si buscara ser el centro de atención ostentando lujos y poder, Antonella nos hizo asistir a una supuesta fiesta de cumpleaños en uno de los salones de recepción más exclusivos de toda Roma. La Villa Aurora, se dibujaba perfectamente entre más nos acercábamos a sus puertas. Mauricio había sido claro con las indicaciones en todo momento, no desaparecer del salón principal, mantenernos a la vista de los demás y avisar mediante un mensaje si se veía algo extraño. La mano de mi hermana se posó sobre la mía, transmitiéndome el apoyo que necesitaba justo en ese momento. –No pasará lo mismo que con papá y mamá. Ella volverá a tu lado, estoy segura de que esta vez no nos quedaremos solos. Olvidaba lo bien que podía leer mis pensamientos en ciertas ocasiones, o quizá porque mi

