Jordan Apenas pude abrir los ojos en algún momento de la noche. Todo estaba oscuro, pero llegué oír algunas voces conversando gozosas fuera de la habitación cerrada en la que estaba. La superficie en la que descansaba mi cuerpo era suave, así que deduje estar sobre un colchón. –Gabriel no le hará nada a Fabrizio, nunca ha sido capaz siquiera de matar una araña. Escuché la voz jocosa de un hombre, al parecer mayor, conversando con otra persona de un tono más conocido. –Confío en que Fabrizio se sabe cuidar bien. Es un idiota, pero su plan no estuvo tan mal después de todo, simplemente se dejó superar por el imbécil de Alexander y la niña tonta. –Esta es la culminación de más de veinte años de espera, no permitiré que nadie lo arruine, ni siquiera tu hijo. Mas te vale tenerlo a

