Julia no deja escapar ni una gota de mi abundante leche, sigue chupando y lamiendo hasta que mi rabo está limpio y blandito, muy blandito —No te vayas muy lejos porque a Teresa, y a mí nos debes algo. El joven se viene dando un tremendo corto bufido y se desploma para tumbarse en uno de los bancos; no se si su mujer ha terminado de masturbarse, aunque ahora no se toca y sigue sin decir nada. Prado y Marta, se sientan junto a Pedro, Julia y Carmela, lo hacen junto a Teresa, y yo también me siento con ellas tres. Es muy agradable tomar champán helado en la sauna, he pedido varias botellas y apenas hablamos, aunque no paramos de beber mientras descansamos. Ya llevamos demasiado tiempo sudando la gota gorda y con el exceso de alcohol que llevamos encima enseguida nos ponemos de acuerd

