Me ha puesto en un estado tal que le debe gustar: —Cómo me gusta tu camote gordito, amor Se sube encima y tras meterse la v***a se mueve arriba abajo, en círculos, a derecha e izquierda, con mucha rapidez y provocándome una venida mañanera de película. Sigue moviéndose durante un minuto y su casi callado orgasmo transforma los rasgos tensos de su cara en la representación del relajo y la tranquilidad, me moja aún más mientras sigue teniendo contracciones y poco después descabalga para tumbarse a mi lado, darme un beso y quedar dormidos ambos. Está sonando el teléfono y el despertador dice que es hora de comer. Avelina se está bañando y la voz fuerte y agradable de Clara, termina por despertarme: —Los espero para comer, como parece que el día está algo mejor me gustaría acercarme

