Treinta

2069 Palabras

Sólo con vérselas me pongo como un salvaje. ¡Carajo! qué gusto da mamar esos pezones y ver la excitación creciente de la mojadísima mujer y de mi tranca. Me siento en el borde de la cama, Teresa, se monta y con mucha habilidad, se clava la v***a y se sienta encima mirándome —Qué ganas tengo de que me cojas Y yo sigo mamando esas montañas morenas maravillosas y los pezones largos, gruesos, tiesos, duros, de tacto gelatinoso —Muérdelos un poquito; aprieta con los labios y los dientes. Su movimiento de sube y baja es cada vez más rápido y frenético —Me gusta, me gusta; más, más, más Hasta que dando un grito alto, ronco y largo tiene la que parece ser una venida deliciosa, con muchas y fuertes contracciones que terminan por llevarme hasta un gratificante orgasmo. Tras un besito de

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