Los últimos momentos de mi abuela fueron una pesadilla interminable de dolor y soledad que simplemente no tenía control de sí mismo, era como ver un vacío oscuro, estando hambriento y sediento y aun así no ser capaz de morir aunque eso fuera la única esperanza que te quedaba, no sabía porque de pronto tomaba en cuenta esos pensamientos y me sentí un poco empática con ella pese al daño que me provoco de pequeña, suponía que independientemente de ello, seguía siendo un ser humano, y aunque ella hizo algo malo, lo cierto es que nunca se arrepintió de sus pecados, era como una entidad que no deseaba el mal alguno, pero cometía crímenes, siempre pensé que el peor mal para el ser humano no era la malicia en sí sino el querer ayudar y lastimar pensando que estas en lo correcto. Decidí dejar de l

