CAPÍTULO 8

1185 Palabras
-Muchas gracias por tu invitación Cristhian, pero, entenderás que no puedo ir a cenar así -señaló el corte en su vestido con una mirada, el doctor asintió con la cabeza con un atisbo de sonrisa en los labios -necesito ir a casa y darme un baño -Concuerdo con eso, definitivamente necesita un baño -aquello no había sido un chiste, el doctor lo había dicho con toda seriedad y a Nahara le hizo mucha gracia, pero en vez de reír, negó con la cabeza. -Crees que debería... -Adiós -no lo dejó terminar, lo último que quería era que Devon la viera salir de la habitación con aquel hombre. Pero cuando Nahara salió al corredor, Devon no estaba ahí. Atravesó el jardín, aun llovía, para cuando llegó a las carretas de la entrada, estaba empapada, levantó la mano para llamar a uno de los conductores, uno de ellos corrió hacia su carreta, cogió un paraguas y fue hacia Nahara. -¿A dónde se dirige señorita? -preguntó abriendo el paraguas y tapándola -Eso, no, no es necesario- Nahara se cubría con la capucha que ya estaba empapada. Pero el chico no cerró el paraguas ni se apartó de ella hasta que estuvieron dentro del carruaje -Nahara recitó su dirección para el conductor -Es lejos -dijo el chico -Pues entonces tendré que pagarte bien -el chico sonrió, cerró la puerta y fue hacia la parte de enfrente para coger las riendas. Nahara durmió todo el camino. -¡Señorita! ¡Señorita! -la voz estaba cargada de impaciencia, el chico llevaba encima una lona negra y el agua le escurría desde la cabeza -Hemos llegado -¡Ah! Claro, claro, tu dinero -miró a todos, pero su bolso no estaba en el interior del carruaje, cerró los ojos tratando de recordar donde lo había dejado -¡oh! -el chico la miraba con reproche -el dinero, tu dinero. Volverás al Mideltong por tu dinero -¡¿QUÉ!? -el conductor levantó la voz -El señor Cristhian Willoghby te pagará -le aseguró Nahara. Al escuchar aquel apellido el chico se quedó callado, expectante -le dirás que vas de parte de Nahara Edri, recuérdalo bien, Na-ha-ra E-dri -repitió su nombre despacio, sílaba por sílaba, le dirás el monto que te debo y él te pagará, con certeza te dará una buena recompensa si le mencionas que me protegiste de la lluvia -el chico asintió ¡pobre! pensó Nahara, era ingenuo y crédulo ¡mal por él! se bajó del carruaje y caminó a zancadas hacia el portal de la pequeña casita, hizo ademán de buscar su bolso ¡demonios! ¡mis llaves también estaban en mi bolso! dejó salir un suspiro de frustración, tendría que llamar a la puerta y dar muchas explicaciones. Para su suerte, su madre dormía, era casi media noche, Said y el tio Jacob estaban despiertos, no dijo una sola palabra. A la mañana siguiente, salió antes del amanecer, tenía que ir al Mideltong y recuperar su bolso. Cuando llegó al lugar, preguntó por el doctor Willoghby en la recepción. -¡Oh! ¡sí! el Doctor ha dejado algo para usted -La mujer que se había comportado como una imbécil la noche anterior le regaló la más amable sonrisa. Nahara se sintió aliviada, su nuevo amigo había tenido la cordialidad de dejar el bolso para ella, eso pensó hasta que la mujer le dio un trozo de papel -¡¿qué?! ¿qué es esto? ¿y mi bolso? -El doctor solo ha dejado eso -la amabilidad de la mujer se evaporó, se dio la vuelta antes de que Nahara pudiera decir algo más. No había notado lo antipática que era aquella vieja de... un gruñido se le escapó, sintió la piel de sus mejillas quemarse de la rabia. -Tengo su bolso -decía en letra perfecta, no pudo evitar reírse, parecía una nota de secuestro -puede venir a buscarlo en el Hospital Lancaster -¿Enserio? -susurró, después de unos segundo viendo el papel percibió que sonreía como idiota. "HOSPITAL LANCASTER" el lugar parecía un museo, era todo blanco con un techo triangular y columnas al estilo romano en la fachada, una docena de escaleras la separaban de la entrada, echó un a mirada a ambos lados, conocía el lugar, era cerca de casa, parecía mentira que un lugar tan bonito y distinguido estuviese tan cerca de las zonas más pobres de la ciudad. Se sintió mareada mientras subía las escaleras, pero lo logró. Cuando llegó a la recepción sentía que le faltaba el aire, todo a su alrededor daba vueltas, el lugar estaba abarrotado de gente tosiendo o quejándose, los gemidos se le metían en los oídos y parecían quedarse atrapados en su cabeza. Nahara simepre odió el olor d elos hospitales; le resultaba desagradable, estaba a punto de vomitar, ese hedor era una mezcla de dolor, sufrimiento y muerte, sintió los jugos de su estómago subir por su garganta. Una punzada en el vientre la hizo gemir, estaba por desplomarse hasta que alguien la sostuvo por el brazo. -¿Está usted bien? -aquella voz le transmitía calma, el rostro de Cristhian emanaba preocupación ¿tan mal se veía? -Estoy, estoy bien -repitió para convencerse a sí misma -Vamos te llevaré a un consultorio, necesitas que te examinen -Estoy bien -se soltó del brazo de Cristhian, pero casis se cae, él la sujetó de nuevo y Nahara no tuvo más remedio que ir con él. Se quedó dormida en la camilla después de dar muestras de orinas y de que le extrajeran sangre, todo a regañadientes. Cuando despertó, escuchó susurros cerca de ella. -¿Está seguro? -era la voz de Cristhian -La apariencia de su orina, la reacción con el vino, todo indica que sí. -¿De cuanto tiempo? -No sabría decir, ella tendrá que decirnos cuando ha sido su última menstruación. Pero puede estar seguro de que está embarazada -¡¿EMABARAZADA!? -todos en la sala voltearon a ver a Nahara ¿estoy embarazada? Cristhian caminó a zancadas hacia ella. -Nahara, tienes que calmarte, estás muy débil -Lo que ha dicho ese médico... ¿es cierto? ¿estoy embarazada? - Cristhian asintió y Nahara sintió que el mundo se le venía encima. Su mundo se derrumbaba y cada pedazo le caía encima de ella, dejándola aplastada debajo de los escombros, en la oscuridad y sin poder respirar - se levantó y salió de aquella habitación. Cristhian fue tras ella -quiero estar sola -le advirtió y él se detuvo. Cuando salió del hospital sintió que el aire le volvía a los pulmones, bajaba las escaleras cuando vio hacia la vereda de enfrente, un joven muy parecido a su hermano la veía con ojos entrecerredos. -¿Said? -preguntó aunque sabía que él no podía oírla. Era Said y su madre estaba con él ¿qué iba a decirles? ¿cómo le diría su madre que iba a convertirse en madre soltera? ¿como le decía que había truncado su futuro? ¿cómo le decía que perdería el empleo? una madre soltera jamás podría llegar lejos ¿qué iba a hacer?
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